Esta ciudad vecina a Tokio dará ayudas de hasta 300.000 yenes para vivienda incluso antes del matrimonio y también a parejas LGBTQ
Otra ciudad cercana a la capital ofrece una cantidad similar a parejas jóvenes para mudarse, ante el envejecimiento de la población y la baja natalidad.

Japón es uno de los países más duros y restrictivos para recibir extranjeros, pero se va abriendo en cierto sentido. Y es que sigue buscando fórmulas para frenar dos problemas que avanzan en paralelo: el desplome de la natalidad y el envejecimiento acelerado de su población, con lo que ha optado por medidas que te sonarán de España o Italia: ayudas de vivienda para atraer a parejas jóvenes a zonas despobladas o envejecidas.
Pero han ido más allá, algo tan sorprendente como de celebrar en un país muy tradicional y conservador: una ciudad cercana a Tokio acaba de dar un paso inédito. Ichikawa será la primera del país en ofrecer subsidios de vivienda no solo a recién casados, sino también a parejas que todavía se están preparando para casarse, incluidos ciudadanos extranjeros y parejas LGBTQ.
La iniciativa se presentó el 5 de febrero por el gobierno municipal y entrará en vigor en abril, aunque tendrá carácter retroactivo desde el 1 de marzo. El objetivo es facilitar que las parejas jóvenes se asienten en la ciudad y, a largo plazo, hacer frente a la caída de nacimientos y al vaciado progresivo de barrios residenciales.
Ayudas antes y después del matrimonio, algo inédito en Japón
El programa amplía una política nacional ya existente para recién casados, pero añade una novedad absoluta en Japón: el apoyo económico en la fase prematrimonial. Para ello, el ayuntamiento ha reservado unos 100 millones de yenes (alrededor de 659.000 dólares) en el presupuesto del próximo año fiscal.
El sistema distingue dos grupos de beneficiarios:
- Parejas que alquilan una vivienda juntas antes de casarse.
- Parejas recién casadas que alquilan una vivienda tras el matrimonio.
En ambos casos, los requisitos son los mismos:
- Tener 39 años o menos.
- Ingresos anuales combinados inferiores a 6 millones de yenes (unos 40.000 dólares).
- Estar empadronados en Ichikawa.
Eso sí, hay que recordar que en Japón se le permite a un extranjero comprar una vivienda bajo condiciones, pero no alquilarla, es decir, nada de una vivienda como inversión y con afán lucrativo. Si la compras, es para vivir en ella, y si no, la tienes que dejar vacía.
Las ayudas cubren tanto los gastos iniciales como el alquiler mensual. Incluyen 50.000 yenes para costes como depósito, key money o comisiones inmobiliarias, y 20.000 yenes mensuales para alquiler y gastos asociados.
El apoyo anual puede alcanzar hasta 290.000 yenes (unos 1.900 dólares). Además, las parejas que reciban el subsidio antes del matrimonio podrán volver a solicitarlo tras casarse.
El alcalde Koh Tanaka resumió el espíritu del plan con una frase poco habitual en la política japonesa: "Me encantaría que la gente pensara en Ichikawa como un lugar de libertad".
No es un caso aislado: Chiba también paga por rejuvenecer barrios
Ichikawa no es la única ciudad que está probando incentivos poco convencionales. En la cercana Chiba, capital de la prefectura homónima y a pocos minutos de Tokio, el ayuntamiento ha lanzado ayudas económicas para que parejas jóvenes se muden a complejos residenciales envejecidos.
El programa está dirigido también a parejas menores de 39 años que acepten instalarse en zonas donde la mayoría de los residentes son personas mayores. A cambio, pueden recibir hasta 300.000 yenes (unos 1.900 euros).
El objetivo no es solo ocupar viviendas vacías, sino revitalizar barrios donde la población anciana vive cada vez más aislada, fomentando la convivencia intergeneracional.
A diferencia de otras políticas conocidas —como la cesión casi gratuita de casas en pueblos rurales—, aquí el foco está en zonas urbanas construidas hace décadas, hoy muy envejecidas pero bien conectadas con Tokio.
Una respuesta local a un problema nacional
Japón es uno de los países más envejecidos del mundo. Más del 29% de la población tiene 65 años o más, y cada año nacen menos niños, con una de las tasas de natalidad más bajas del planeta.
Ante este escenario, hasta una nación tan innovadora, pero que le cuesta cambiar de hábitos y políticas, ha empezado a tomar medidas y ver competir a poblaciones por subsidios, ayudas a la vivienda y pagos directos por mudarse.
La ventaja de ciudades como Ichikawa o Chiba es su proximidad a Tokio, lo que las convierte en opciones realistas para quienes trabajan en la capital pero buscan alquileres algo más asequibles o un entorno más tranquilo.
Eso sí, conviene subrayar que no se trata de programas abiertos sin límite a la inmigración internacional, ni de ayudas automáticas para cualquier extranjero. Están pensados para parejas jóvenes que cumplan los requisitos y acepten residir en zonas concretas.
