Gustavo Zerbino, superviviente de los Andes, 72 años: "El fin de la discusión fue que si yo me muero, yo te autorizo que me comas. Es un pacto de vida"
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Gustavo Zerbino, superviviente de los Andes, 72 años: "El fin de la discusión fue que si yo me muero, yo te autorizo que me comas. Es un pacto de vida"

Este hombre cuenta cómo vivieron esos momentos, a 4.000 metros de altura, en los que tuvieron que tomar esta decisión en equipo.

Los protagonistas de la película  'La sociedad de la nieve'.Netflix

Es uno de los 16 supervivientes de lo que ya se conoce como La sociedad de la nieve, por el libro que escribió sobre ello uno de sus compañeros, Pablo Vierci, y por la película española, dirigida en 2023 por Juan Antonio Bayona. Ambos narran el accidente del vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya en los Andes en 1972 y la historia de supervivencia extrema de 16 jóvenes durante 72 días. 

Él es Gustavo Zerbino y ha relatado cómo ocurrió la decisión más drástica que tomaron: "El fin de la discusión fue que si yo me muero, yo te autorizo a que me comas. Es un pacto de vida", como ha contado recientemente en una entrevista en el canal Roca Project de YouTube. 

Viajaban desde Montevideo, Uruguay, a Santiago de Chile. Un error humano hizo que se estrellara el avión y sólo sobrevivieran un grupo de personas. Estaban a 4.000 metros de altura y esperaban que alguien les recatara. Pero fueron pasando los días y cuando sintonizan una radio descubren que la búsqueda se ha cancelado y que les han dado por muertos. La pregunta entonces era: ¿Qué estás dispuesto a hacer para sobrevivir? 

"A esa altura no hay oxígeno, el corazón late muy rápido para llevar la sangre por el cuerpo, la mente actúa a cámara lenta y, cuando te pones de pie, es como si tuvieras una mochila a la espalda de 80 kilos. No teníamos agua y para poder tomarla teníamos que masticar el hielo. Estábamos rodeados de amigos que hacía un momento cantaban y bailaban y en ese momento estaban congelados", relata. 

Fue clave entender para ellos que todos eran todos igual de claves y necesarios para que ganara la vida y no la muerte: "Las cosas son un proceso, no un suceso. Y nosotros nos encontrábamos en ese glaciar y entramos en una realidad tipo Matrix. Porque todo lo que veías era nuevo y la mente se nubla. Piensas que te vas a morir, te vas a caer, te orientas a la crisis. Pero como no hay más infierno que ese en el que estás, tu mente crea nuevos pensamientos a partir de una situación tan extrema. Estábamos en un laboratorio existencial en un lugar de los peores del planeta. 

"Cómo sobrevivimos no se puede explicar. Lo que pasa es que cuando estás peleando con tu mente porque ha pasado algo que no te gusta, llega la ira, la impotencia y el dolor, el trauma", relata  Y nos dimos cuenta la primera noche que por más que gritáramos o lloráramos, nada cambiaba, así que la única manera de sobrevivir era entender que uno solo no podía. Ahí es cuando el yo se transforma en nosotros y el equipo es real, es un grupo de personas hacia un objetivo común, que era sobrevivir, pero no yo, sino todos".

Inicialmente, cuando les rescataron el morbo pudo con el fondo de esta historia tremenda de superviviencia: "Los supervivientes se han comido a sus compañeros", decían los titulares. Pero fue una entrega, un compromiso entre ellos y pactado entre todos ellos, como ha contado Zerbino.

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Soy redactora en HuffPost España, donde escribo de temas sociales y estilo de vida.

 

Sobre qué temas escribo

Hablo cada semana sobre varios temas en los que nos aporta una nutricionista sus consejos para llevar una vida saludable, sigo los temas de okupaciones en todo el mundo e intento reflejar cómo los problemas y las buenas noticias nos afectan ya de forma global con ejemplos de casos de particulares y poniendo el foco en especial en estudios científicos que demuestren todos los avances que estamos viviendo.

 

Mi trayectoria

Estudié Periodismo en la Universidad Complutense e hice el Máster de Periodismo de la UAM/ELPAÍS, así como el de desarrollo de directivos de PRISA y el IESE. He sido jefa de diversas secciones en EL PAÍS, después, directora de comunicación en diversos organismos, pero, sobre todo, lo que me gusta es escribir. Por eso estoy aquí, para contar historias y buscar temas exclusivos para los lectores. Antes de todo esto, mi especialidad fue durante años la educación. Soy madrileña, de padre catalán y abuelos vascos y de las dos castillas, por lo que me siento de toda España y no entiendo tanta confrontación. Y, sobre todo, me considero muy europea. He recibido el Premio de Periodismo de la Fundación Conocimiento y Desarrollo, así como el Premio de Periodismo Educativo Esteban Barcia. He escrito un par de libros sobre El papel de los padres en el éxito escolar de los hijos.

 


 

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