Hasta 300 personas se juntan cada domingo en una playa para gritar al lago: "Hay gente que viene a soltar estrés y gente que llora. Hasta vino una novia a celebrar su boda gritando"
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Hasta 300 personas se juntan cada domingo en una playa para gritar al lago: "Hay gente que viene a soltar estrés y gente que llora. Hasta vino una novia a celebrar su boda gritando"

Todo surgió paseando por el Michigan.

Unos ciclistas por una de las orillas del lago Michigan, en Chicago (EE UU).Getty Images

Los paseantes que recorren los domingos las orillas del lago Míchigan en Chicago puede presenciar una escena poco habitual. Según recoge The Guardian, cientos de personas se reúnen periódicamente para participar en sesiones colectivas de gritos, una iniciativa que ya se ha extendido a otras ciudades de Estados Unidos.

Tal y como reza el medio de comunicación, el proyecto fue fundado el año pasado por una pareja que buscaba una forma de liberar tensión emocional. Desde entonces, el grupo ha llegado a congregar hasta 300 personas durante los meses más cálidos del año.

Los vídeos difundidos en redes sociales y recogidos por el diario británico muestran a los participantes formando fila para acercarse al lago y lanzar un grito hacia el agua. Las imágenes se han hecho virales en los últimos días.

Emanuel  Hernandez, miembro de la pareja de fundadores, considera que la actividad resulta más fácil cuando se realiza en grupo. "Creo que mucha gente piensa que gritar solo es algo ridículo. Pero cuando tiene el permiso de otras personas, que están gritando con ellos, creo que eso les da confianza para poder hacerlo", afirma en unas declaraciones a The Guardian.

Así surgio la idea

Según explica Hernandez, la idea surgió durante una etapa de dificultades personales para la pareja. Él se había trasladado a Chicago para vivir junto a su pareja, dejando atrás su carrera como actor y entrenador de crossfit. Según explicó, ambos estaban teniendo problemas para adaptarse a su nueva rutina.

"Un día estábamos caminando junto al lago y le dije: '¿Quieres simplemente ir a gritar?' Y ella respondió: 'Sí, pero ¿y si hay gente alrededor?", recuerda ahora el empresario. Su respuesta fue destacable: invitó a otras personas que se encontraban en la calle a sumarse a su propuesta.

"Les dijimos: 'Vamos a gritar al lago. Si quieren unirse, son más que bienvenidos", explica. Según su relato, la propuesta fue bien recibida y varios desconocidos participaron en aquella primera experiencia. "Fue entonces cuando Elena [su esposa] y yo pensamos: 'Vaya, esto ha sido realmente genial. Quizá deberíamos hacer algo con ello", añadió.

Tras diseñar un cartel para convocar a nuevos participantes, el número de asistentes fue creciendo progresivamente. El emprendedor asegura en sus declaraciones que ya en la sexta semana acudían más de 300 personas. Desde entonces, los encuentros se han replicado en ciudades como Austin, Phoenix o Washington.

"Hay personas que vienen a celebrar"

Elena Soboleva, pareja de Hernádez y consultora especializada en imagen de marca, explica, por se parte, que los asistentes llegan por razones muy distintas. "Todo el mundo tiene una razón diferente. Algunos vienen porque necesitan liberar estrés, ansiedad o emociones acumuladas, pero también hay personas que vienen a celebrar", afirmó.

Como ejemplo, y en declaraciones al diario británico relata un caso reciente: "Hace dos semanas vino una novia recién casada con sus amigas para gritar y celebrar su boda de una forma muy singular".

Asimismo, explica que las sesiones siguen una dinámica concreta. Los organizadores entregan a cada participante "un trozo de papel biodegradable" en el que se les anima a escribir aquello que desean dejar atrás o la intención con la que acuden al encuentro. Después, arrojan el papel al agua y lanzan su grito. "No se requiere ningún tipo de equipamiento, solo hay que sentirse cómodo", concluye.

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