He llegado a apreciarlo”: Nydeline vive en un apartamento de 9 metros cuadrados por 600 euros
La joven estadounidense, afincada en París, destaca las ventajas que ha identificado residiendo en el microapartamento.

Los exorbitantes precios del sector inmobiliario español son una de las problemáticas que más conciernen a nuestra sociedad actualmente. Dicho fenómeno se ha expandido por gran parte de Europa, convirtiendo la búsqueda de piso en una auténtica odisea, especialmente para las nuevas generaciones.
A lo largo de los últimos años, en el mercado inmobiliario parisino se ha popularizado el alquiler de “chambre de bonne” o habitación de servicio. Se trata de una sola habitación en el último piso de un edificio de apartamentos de clase media.
Naydeline Mejia, es una joven estadounidense afincada en la capital francesa, quien por medio de un ensayo propio publicado por Business Insider comparte su experiencia viviendo en este tipo de microapartamentos.
La norteamericana comenta que en un inicio ella se mudó al piso de 9 metros cuadrados por una situación de emergencia y lo consideraba como una buena alternativa como hogar temporal. Su idea era quedarse unos meses mientras encontraba un apartamento más amplio que se ajustase a su presupuesto.
No obstante, con el pasar del tiempo su percepción ha cambiado radicalmente y manifiesta su felicidad de residir en su microapartamento. “Sin embargo, ocho meses después, he llegado a apreciar las ventajas y, sinceramente, me veo quedándome aquí incluso más tiempo”, declara.
Las ventajas que ha identificado Mejía
Mejía señala que la vivienda está completamente amueblada y cuenta con una cama individual, una pequeña cocina, cuarto de ducha privado, además de un baño, el cual lo comparte con otro inquilino del edificio.
Asimismo, la mujer destaca la relación ubicación-precio. “En mi caso, pago poco menos de 600 euros por un microapartamento que está a solo 10 minutos a pie del Arco del Triunfo y de las principales líneas de metro", complementa.
En este mismo sentido, la joven apunta que vivir en un espacio tan reducido la ha impulsado a salir de su zona de confort en el ámbito social y establecer nuevas relaciones interpersonales.
“En general, me siento más motivada para aceptar invitaciones de nuevos amigos y conocidos, así como para realizar más actividades en solitario, como una forma de salir de mi pequeño espacio”, detalla.
Por otro lado, hace hincapié en que la felicidad trasciende el plano material y subraya que mudarse a su pequeña habitación le ayudó a darse cuenta de ello. “Al reducir el tamaño de mi armario y mis accesorios de decoración para hacer espacio en mi pequeña habitación, me di cuenta de que en realidad no necesito muchas cosas materiales ni una casa grande para vivir una vida plena y feliz”, sostiene.
Finalmente, Mejía expone que goza de vivir en alquiler por la flexibilidad que este tipo de contrato le permite. “Me encanta mi vida de estar siempre en movimiento y tener la posibilidad de irme cuando quiera, sin una hipoteca que me ate a un solo lugar”, concluye.
