Íngrid Barroso, 31 años, maestra española en Finlandia: "En Helsinki alquilas un estudio por 800 euros y cobras 3.000 brutos al mes"
Íngrid Barroso trabajó como maestra interina en Cataluña, pero la inestabilidad la llevó a buscar suerte en Finlandia. Relata su experiencia en el extranjero a El Huffpost.
Opositó en Cataluña, pero hizo las maletas y se marchó a Finlandia. Entre ambos sucesos aparentemente contradictorios hay una realidad que afecta a miles de trabajadores en España: la inestabilidad del docente interino.
"Llevaba varios años encadenando sustituciones, buscando una estabilidad que no llegaba", cuenta a El HuffPost Íngrid Barroso, maestra natural de Cataluña que actualmente trabaja en Finlandia. "Aprobé las oposiciones, pero no tuve plaza", continúa, "iba a cumplir los treinta y pensaba que mi país no me estaba ofreciendo lo que necesitaba".
El modelo educativo finlandés siempre se ha considerado un ejemplo para el resto, algo que le llamó la atención: "Quería que fuese enriquecedor a nivel profesional, así que busqué trabajo desde casa, envié el currículum y me contrataron rápidamente".
Esta facilidad contrasta con la incertidumbre del interino en España, siempre pendiente de las bolsas, de las sustituciones, y en ciertos casos condenado a una existencia nómada que le conduce por diferentes ciudades y centros cada pocos meses. "Puedes estar de aquí para allá durante un mismo curso", puntualiza esta maestra de Infantil.
Cabe recordar que el Tribunal Superior de Justicia Europeo (TJUE) ha dado un serio toque de atención a España, indicando que está abusando de la contratación temporal de interinos para puestos que deberían ser fijos. El Gobierno ha pedido a Bruselas disponer hasta marzo de 2027 como plazo para adoptar medidas. Pero la mayoría de interinos no pueden esperar, y algunos como Íngrid Barroso han decidido marcharse.
Es más fácil conseguir un alquiler en Helsinki que en Barcelona
La temporalidad y la movilidad agravan otra cuestión que afecta de lleno a los docentes y otros funcionarios interinos: la crisis de vivienda. Aunque se trata de una problemática generalizada que afecta a amplias capas de la población, la situación se complica si no sabes dónde vas a trabajar dentro de unas semanas.
En este sentido, Barroso ha encontrado algunas diferencias entre el mercado inmobiliario español y el finlandés. No tanto en el precio como en la facilidad a la hora de conseguir vivienda.
"En Helsinki los precios son parecidos a Barcelona, pero no tienes que quedarte con el primer anuncio y visitar el piso al segundo por si te lo quitan, aquí hay más oferta y nadie se mata por nada", expone Barroso, que estima en unos "800 o 900 euros al mes" el precio de un estudio de entre 30 y 40 metros cuadrados.
También critica que en España los productos básicos "han subido un montón y los sueldos no lo han hecho proporcionalmente". Asegura que en Finlandia "las cosas también han subido", pero "no existe tanta diferencia respecto a los salarios".
Un maestro en el país nórdico cobra 3.000 euros brutos como base. A esta cifra hay que sumar complementos por experiencia o por conocimiento de idiomas.
Finlandia busca maestras españolas
Barroso comenzó su andadura finlandesa en una escuela privada, pero posteriormente consiguió plaza en un centro público.
Allí el sistema es diferente al español. Las contrataciones en las escuelas públicas funcionan del mismo modo que en el sector privado. No hay oposiciones. Mandas el currículum y tienes una entrevista de trabajo. Si te escogen, "firmas un contrato fijo, es difícil que te despidan, pero puede suceder; no estás blindado como en España", subraya Íngrid Barroso.
Y su caso no es único. Otras maestras españolas están poniendo rumbo al mismo lugar. Debido a que las ratios son de cuatro a siete alumnos por docente, Finlandia no genera suficientes profesionales y los busca fuera. Ofrecen 3.200 euros brutos al mes y vivienda, tal y como publica El País. Las maestras que han estudiado en España no necesitan ampliar su formación para trabajar allí y la homologación del título es más sencilla, lo que supone una ventaja respecto a docentes de otros países europeos.
A pesar del mayor salario y de presentar ciertas facilidades en el acceso a la vivienda, Barroso advierte que Finlandia "es un país bastante duro". De hecho, se plantea volver a España: "No me veo aquí siempre, la vida es muy larga y regresaré en un futuro, no será pronto, pero lo haré", afirma.
Este artículo forma parte de un serial sobre la situación de los docentes y otros trabajadores públicos ante el acceso a la vivienda. Si te encuentras en una circunstancia similar y quieres contarlo, puedes escribir a efernandezdo@huffpost.es