Los investigadores y la UNESCO coinciden: tras décadas y miles de millones en Chromebooks e iPads para colegios, los estudios no han encontrado mejora en los resultados académicos ni en las tasas de graduación
De hecho, algunos estudios alertan de que la dependencia excesiva de dispositivos tecnológicos puede obstaculizar el aprendizaje.

Las tecnológicas luchan entre ellas para hacerse con mayor cuota de mercado en todos los ámbitos, también en el educativo. A lo largo de las últimas décadas, compañías como Apple, Google o Microsoft han tratado de convencer a los centros educativos de que es necesario que los alumnos usen sus productos tecnológicos para, supuestamente, aumentar el aprendizaje.
En EEUU, fueron muchos los colegios que escucharon a las empresas tecnológicas y adquirieron dispositivos como Chromebooks e iPads para que los estudiantes pudieran utilizarlos.
Sin embargo, tal y como recoge el medio de comunicación estadounidense The New York Times, la inversión de miles de millones de dólares en esos equipos informáticos para los alumnos no se ha traducido en progresos educativos en el país norteamericano.
Varios estudios científicos han sido incapaces de encontrar datos que sugieran que la introducción de los mencionados elementos tecnológicos en las clases haya servido para que los resultados académicos o las tasas de graduación experimenten una mejora.
De hecho, algunos investigadores y la UNESCO incluso han alertado de que la dependencia excesiva de esos dispositivos en las escuelas puede llegar a reducir la capacidad de concentración y atención de los estudiantes y, en consecuencia, obstaculizar el aprendizaje.
Limitación de uso de equipos informáticos
Esos malos resultados educativos han hecho que muchos colegios hayan limitado la utilización de los equipos informáticos a los momentos estrictamente necesarios para evitar que los alumnos se distraigan.
"Las escuelas de Carolina del Norte , Virginia, Maryland y Michigan, que antes compraban dispositivos para cada estudiante, ahora están reevaluando el uso intensivo de la tecnología en las aulas", aseguran desde The New York Times.
Los directores de los centros educativos, los profesores y los padres apuntan a esas restricciones en el uso de dispositivos como una forma de recuperar en la enseñanza aspectos tan importantes como la colaboración y la comunicación entre los propios estudiantes.
