Japón ha decidido que la mejor manera de combatir el turismo masivo es cobrar a los turistas el doble por todo
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Japón ha decidido que la mejor manera de combatir el turismo masivo es cobrar a los turistas el doble por todo

Japón está registrando cifras récord de turismo y pretende frenar sus efectos con nuevas tasas y medidas económicas.

Japón aumenta las tasas para visitantes no residentesNurPhoto via Getty Images

Japón recibió 42 millones de visitantes extranjeros en 2025, según la Organización Nacional de Turismo de este país. Se trata de un récord y de la primera vez que superan los 40 millones de turistas. 

Algunos estudios incluso consideran a Tokio la ciudad más agobiante del mundo, y no sólo por su elevado número de habitantes (14 millones de ciudadanos), sino por la enorme cantidad de turismo que recibe cada año. Sin duda, es un destino de moda.

A pesar de las ventajas económicas que pueda aportar ser un país tan visitado, no son pocos también los inconvenientes. Tokio sufre problemas en el transporte y los espacios urbanos, pues no está diseñada para albergar a tantas personas, y lugares emblemáticos como Kioto, el monte Fuji o el castillo de Himeji reciben tal número de visitantes que dificultan la experiencia tanto para turistas como para habitantes locales.

Además, el incremento de turistas incrementa los costes de mantenimiento y conservación de monumentos históricos, templos y castillos. 

El malestar de la población local ante la masificación de visitantes es otro de los puntos clave que han llevado a las autoridades a cobrar más a los turistas.

Subida de la Sayonara Tax y diferentes precios para turistas y población local

La Sayonara Tax es un impuesto que se cobra a los turistas que abandonan Japón en avión o barco.

La tasa se puso en marcha en 2019 con un importe de 1.000 yenes por viajero (5,40 euros) e iba incluida en el billete. El Gobierno ha estudiado e impulsado su incremento hasta 3.000 yenes (16,26 euros) para obtener más recursos destinados a la gestión turística.

Con la recaudación se pretende reforzar los transportes en las zonas más saturadas, conservar el patrimonio histórico o mejorar las infraestructuras. También desincentivar el turismo. 

Y no es la única medida. 

Algunas ciudades están probando un sistema de doble tarifa. El caso más conocido es el del castillo de Himeji, Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Las autoridades locales han incrementado el precio para los visitantes no residentes hasta 2.500 yenes (13,54 euros), mientras que los habitantes de la ciudad mantienen una tarifa reducida, aproximadamente de la mitad. El objetivo es reducir la presión turística y obtener más fondos para el mantenimiento del monumento.

Este sistema se podría aplicar en otros enclaves históricos de Japón. Así que ya sabes, si planeas viajar este destino de moda, es posible que tengas que rascarte aún más el bolsillo.

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