Jesús, de pedir un préstamo de 40.000 euros con un hijo recién nacido a facturar 6 millones con una empresa de ascensores de diseño: "Me dijeron que era demasiado caro para España"
Emprender siempre supone un riesgo, pero apostar por la calidad y el diseño puede ser la decisión más rentable de una vida.
Emprender no es una tarea precisamente fácil en territorio español. La carga fiscal, la burocracia, la dificultad de acceder a financiación y cuotas de autónomo son solo algunos de los quebraderos de cabeza a los que se enfrentan quienes deciden montar un negocio.
De hecho, según el último informe publicado por el Barómetro del Empresario, 85% de la población española considera que no es fácil emprender en España. Por ello, el miedo y la incertidumbre suelen ser los primeros socios a la hora de montar una empresa en nuestro país.
Claro que tampoco es imposible emprender y salir adelante. Ejemplo de ello es Jesús Arévalo, quien, tras varios años trabajando en el sector, tomó la firme determinación de fundar Aritco España, la filial de una firma sueca de ascensores de diseño para el hogar, pensados para instalarse en chalets, villas de lujo y pisos dúplex.
En una reciente entrevista con el creador de contenido Eric Ponce, Arévalo ha repasado su trayectoria, destacando el crecimiento que ha experimentado su proyecto.
El 'gusanillo' de emprender por cuenta propia
El actual CEO de Aritco España explica que la vocación de montar su propio negocio le viene de cuna. "Vengo de una familia de empresarios; mi padre tiene su propio negocio desde hace 30 años y yo siempre he tenido claro que quería ser mi propio jefe, o sea que quería montar mi propia empresa", apunta.
"Yo siempre he estado bien remunerado cuando trabajaba por cuenta ajena. Pero si es cierto que siempre he tenido ese gusanillo de querer tener mi propia empresa", recalca.
Un préstamo, un bebé y un mercado "demasiado caro"
Dar el paso implicó asumir un riesgo que quitaría el sueño a cualquiera. Jesús se lanzó a la piscina pidiendo un préstamo de 40.000 euros para arrancar, justo en el momento en que acababa de ser padre.
"Cuando vi la oportunidad de poder montar esto, no me lo pensé; me lancé, con un niño recién nacido y sin un duro. Pero gracias a Dios todo va bien, trabajo mucho, no es fácil montar una empresa en este país, pero afortunadamente después de 4 años la empresa va creciendo cada vez más y bueno, estamos muy contentos", sostiene.
El mayor reto inicial no fue convencer a los clientes, sino a la propia matriz sueca, que ya había tirado la toalla en la península. "Lo que me dijeron los suecos a mí fue 'bueno, ¿por qué vienes tú a decirnos que vas a vender en España cuando lo hemos intentado con un montón de empresas y todas nos han dicho que los ascensores Aritco son demasiado caros para el mercado español?'", comenta.
"Mi respuesta fue fácil: 'Mira, estoy vendiendo un producto peor que el vuestro a un precio similar, con lo cual sé que voy a vender'. En el primer año, creo que Artico estaba vendiendo como tres o cuatro unidades en España; finales del 2021 vendimos más de 20 ascensores, en el 2022 pasamos los 100, en el 2023 los 150, en el 2024 los 200 y ahora este año pasaremos de 300", concluye, lo que equivale a una facturación de 6 millones de euros al año.