Juan, dueño de una empresa de agua: "Un repartidor puede cobrar hasta 35.000 euros, pero encontrar a alguien que cumpla las expectativas no es fácil"
El negocio es "sencillo en la ejecución, difícil en la planificación".

El agua a domicilio parece un negocio de "cargar y llevar", pero por dentro es otra historia. Juan, socio de Fontoasis, lo resume con una frase que sirve de aviso a navegantes: "El mayor error es pensar que esto es comprar agua y vender agua", admite en el canal de YouTube de Adrian G. Martin. Aquí lo que se vende, en realidad, es servicio: entregas casi todos los días del año, control de stock, atención al cliente y una logística que no admite fallos.
Y no es un sector pequeño. La mayor empresa de distribución de agua embotellada con dispensador en España, Aquaservice, cerró 2024 con 279 millones de euros de facturación y más de 800.000 clientes, según datos comunicados por la propia compañía y recogidos también por Forbes.
Por qué el agua a domicilio no se gana “solo vendiendo botellas”
En la operativa diaria, Juan explica que el servicio se apoya en pedidos bajo demanda (web o app) y, para clientes de alto consumo, en pautas automatizadas. El cliente recibe un dispensador, botellas y botellero. A partir de ahí, la clave es que la entrega llegue cuando toca.
En precios, habla de un coste medio de unos 8 euros por botella (en su caso) y lanza una idea que define el negocio: "Tres cuartas partes del precio del agua es el transporte". Ojo: esto no es una cifra oficial del sector, es su estimación, pero encaja con lo que cualquiera que haga reparto sabe: la última milla manda (gasóleo, tiempo, rutas, incidencias).
Por eso insiste en que el negocio es "sencillo en la ejecución, difícil en la planificación". Fallar una entrega no es solo un coste; es perder confianza. Y, según él, "cuesta mucho ganársela y muy poco perderla".
Márgenes pequeños, dinero grande: cuánto se mueve el sector
Juan habla de rentabilidades netas por botella entre el 5% y el 25%, dependiendo de procesos internos e inversión. Traducido: en este sector no hay magia, hay volumen. "Mientras más vendes, más ganas".
Para poner dimensión al mercado, cita a su "competencia" como la que más factura en España con 279 millones al año, una cifra que coincide con los resultados de Aquaservice en 2024.
En su caso (Fontoasis), afirma que cerrarán alrededor de 2 millones de euros y crecen a doble dígito anual. Otra idea interesante: no solo venden a hogares. Tras el Covid, su mix se equilibró y ahora reparten aproximadamente 50% empresas y 50% domicilios, siempre según su relato.
El cuello de botella: repartidores, sueldos y exigencia
El gancho del tema está aquí: "Un repartidor puede cobrar hasta 35.000 euros brutos al año". Juan sitúa una horquilla amplia (de 20.000 a 35.000 brutos) y dice que en su empresa lo normal ronda los 30.000-35.000.
Pero remata con lo que de verdad le preocupa: encontrar a alguien que cumpla expectativas. No busca solo carnet y fuerza (que también, porque el trabajo "es el peso"). Busca perfil mixto: conducción, cuidado del vehículo, eficacia… y sobre todo trato con el cliente. Para él, el repartidor es "el primer comercial": si no es empático, el servicio se resiente.
Costes que aprietan: transporte, plástico y regulación
Juan dice que el combustible importa, pero no es el único riesgo. Menciona el impuesto al plástico como una subida que se nota en negocios con envases. En España existe el Impuesto especial sobre envases de plástico no reutilizables, con un tipo de 0,45 euros por kilogramo de plástico no reciclado, según la Agencia Tributaria.
Además, señala otro factor difícil de controlar: las decisiones regulatorias (él lo llama "los gobiernos", sin matizar siglas). En un negocio de márgenes estrechos, cualquier coste extra —plástico, flota, energía, seguros— puede comerse la rentabilidad.
Juan admite que una grande tiene más medios. Pero defiende una ventaja competitiva clara para el operador local: la cercanía. Resolver incidencias sin call center, conocer horarios reales de entrega, entender al cliente y sostener el boca a boca (llega a decir que sus mejores comerciales son "4.000", refiriéndose a sus propios clientes).
