Sole Giménez: "No podemos estar a la bronca porque hemos llegado aquí trabajando juntos y se nos está olvidando"
Entrevista con la artista que presenta 'Ser humano', el primer adelanto de su próximo disco

Más de 43 años de trayectoria a sus espaldas han encumbrado a Sole Giménez como uno de los grandes rostros de la música en español. Aunque muchos la sigan asociando a Presuntos Implicados, donde estuvo 23 años, asegura que no le pesa la etiqueta que la acompaña.
"Hace 21 o 22 años que dejé el grupo, pero tanto las canciones como el mismo sello de Presuntos creo que me ha ayudado a tener un nivel y un prestigio", sentencia a El HuffPost.
Su dilatada trayectoria, con más de 10 discos en solitario y su amplitud de miras del sector musical que, tal y como recuerda en su charla, abarca mucho más que a los artistas y lo músico y que no solo lo conforman los principales artistas de éxito, la han llevado a presidir la Academia de la Música de España desde 2025 hasta 2029.
"A lo mejor nos falta conciencia también de que somos una familia, la gente que hacemos música en todos los ámbitos, porque la música no son solo los artistas, los autores y los músicos, también hay una parte técnica sin la que sería imposible que nos subiéramos a un escenario y también son parte de nuestra profesión", destaca Giménez, quien se niega a afirmar que haya peor música ahora que hace 40 años, por mucho que a los puristas les pese. "Hay mucha música buena, pero al haber tanto ruido, cuesta más llegar a ella", recuerda.
Eso sí, le pide a Bad Bunny que "vocalice más". "Es una cosa que yo si viera a Benito le diría 'a ver si se te entiende un poco más porque tu mensaje es importante ahora'. Creo que el mensaje de reivindicación de tu espacio, de tu cultura, es bonito", recuerda sobre la actuación del puertorriqueño.
Giménez presenta ahora Ser Humano, una canción que quiere buscar la reconciliación, la unión y mirar precisamente a esa ayuda mutua. Compuesto para ella por Pablo Cebrián y Pedro Guerra, este tema formará parte de un nuevo disco de canciones inéditas que verá la luz la próxima primavera y donde, tal y como adelanta a El HuffPost, contará tanto con canciones compuestas por ella como por otros nombres como El Kanka o Rozalén.
Lanzas el primer adelanto de tu disco, Ser humano, este nuevo tema que ha compuesto Pedro Guerra, ¿cómo ha sido trabajar con él?
Pues tengo una amistad muy bonita con él desde hace muchos años. De hecho, fue él el que me mandó este tema hace unos cuantos años. Yo estaba preparando mi 40º aniversario y me gustó tanto esta canción y algunas más que me mandaron que las reservé como un tesoro para cuando tuviera oportunidad y ahora, por fin, tenemos la oportunidad de poder darle vida.
Tiene un verso precioso que dice eso de “tener presente lo que se ha perdido” y otro que dice “sembrar trigo para los que sufren”. ¿Falta un poco ese mensaje de protesta o de unidad en la música hoy en día o se sigue encontrando en algunas composiciones?
Creo que sí que hay artistas hoy en día que tienen canciones un poco reivindicativas, un poco de remover conciencias. Igual lo que ocurre es que no se les da tanto altavoz como en otras ocasiones. Pero sí que es cierto que por lo menos esta canción a mí me parece que tiene un mensaje necesario.
Tengo la sensación de que nos falta un poquito volver a tomar conciencia de lo que nos hace humanos, porque vamos con tanta prisa y hay tanto ruido y tanta inmediatez con todo que creo que perdemos las miradas, el contacto, la sonrisa, la calma de decir “estamos aquí”. Y, sobre todo, la unión entre los seres humanos.
No podemos estar a la bronca porque, si algo sé, es que hemos llegado hasta aquí trabajando juntos y ahora parece que eso se nos está olvidando. Me parece que por eso me gustó tanto el mensaje de esta canción cuando la oí, que se me saltaron las lágrimas, confieso. La primera vez que la oí dije “madre mía, qué maravilla”. Y ya ha pasado un tiempo y, fíjate, que creo que todavía es más necesario que cuando la oí por primera vez. Ahora me parece muy necesario que se escuchen canciones así.
Hay mucha crispación hoy en día en la sociedad y la política, ¿en la música también?
En la música hay un poquito de todo. Yo no estoy al tanto de todo, pero creo que hay bastante batiburrillo. Hay gente que utiliza la música de manera totalmente festiva, que no le importa que haya mensaje. Luego me gusta mucho que haya gente que haya empezado ahí y ahora esté tomando mensaje porque me parece importante que se den cuenta de que la música evidentemente es algo que nos mueve conciencias y nos hace ser un poco más consciente a lo mejor de cosas que están ocurriendo.
Entonces, me gusta que se tome la palabra y la música para eso, para llegar a la gente de otra manera. Pero ya te digo, hay mucha mezcla. Ojalá que la tendencia sea removernos un poquito la conciencia y decir “cuidado por dónde vamos porque igual tenemos que cambiar de dirección”.
Con respecto a lo que dices de gente que ha empezado en esa manera festiva y ahora reivindica. No sé si te ha venido a la cabeza la Super Bowl de Bad Bunny.
Sí, sí, sí. Por ejemplo, Bad Bunny, que a mí nunca me ha gustado cuando hacía reguetón, que encima no se le entiende, con todos mis respetos. Es una cosa que yo si viera a Benito le diría “a ver si se te entiende un poco más porque tu mensaje es importante ahora”. Creo que el mensaje de reivindicación de tu espacio, de tu cultura, es bonito. Y el momento de decir “oye, que estamos unidos, vamos a trabajar juntos por un futuro porque se nos viene un futuro un poco complicado”.
Has sacado dos discos dedicados a Mujeres en la música, eres uno de los rostros referentes para muchas artistas, ¿ha cambiado la situación desde que tú empezaste a hoy en día?
Es que yo empecé hace mucho, empecé hace 43 años. Si no ha cambiado... Dios mío, tenemos un problema muy grande (risas). Sí, sí ha cambiado, pero no tanto como debería, bajo mi punto de vista. Yo siempre digo que en el escaparate hay muchas mujeres, se apoya desde la gran industria, se apoya en las carreras de las mujeres... Pero luego te pones a tocar y vas buscando mujeres músicas y apenas hay profesionales. Hay alguna, pero... Dios mío, ¿dónde tendríamos que estar? Tendríamos que estar mucho más presentes ahí.
Luego la parte técnica de ingenieros, técnicos de sonido, producción, técnicos de luces... Yo estoy rodeada de chicos siempre, alguna de nuevo aparece. Pero fíjate, yo grabo mucho en unos estudios en Valencia que se llaman Millenia, donde he grabado casi todo este disco, y son también escuela. Año tras año, cuando tenemos que grabar algo, me paso y veo quiénes son los alumnos. Todos chicos.
¿No ha cambiado el perfil?
No, apenas. Yo le pregunto a ellos, “¿ha cambiado el perfil?” y me dicen “alguna chica nos aparece”, pero ellos hacen producción, técnico de sonido, todo lo que tienen. Entonces, nosotras también tenemos que encontrarnos ahí y tiene que haber referentes, que es lo que siempre nos ha pasado: la falta de referentes hace que tú no te veas haciendo eso. Bueno, gracias a Dios está Salomé Limón y alguna más que van destacando. Pero falta todavía mucho que hacer ahí.

Se habla mucho de ‘bandas de chicas’ de que hay un auge de mujeres al frente de formaciones o solistas, pero luego no hay una paridad en los grandes festivales, muchos de ellos siguen siendo todos hombres o ellas actúan a primera hora de la tarde en el escenario secundario y así lo denuncian muchas artistas.
Bueno, pero es que hay un... No sé si alguien te lo habrá dicho, pero lo voy a verbalizar por primera vez: las mujeres no venden tanto como los hombres. No venden tantos tickets, no venden tantos discos. Bueno, “no se venden”.
Sin embargo, Taylor Swift es una mujer y es de las más escuchadas. Pero en general se tiene la idea en la industria de que las mujeres no vendemos igual y eso es algo que la profesión lo tiene ahí y está ese pozo.
Que, haciendo un poquito de reflexión, viene del hecho de que el fenómeno fan, que empieza con los Beatles y todo eso, es de mujeres para artistas chicos y ese fenómeno fan sigue existiendo.
Entonces, sociológicamente hablando, tiene su razón de ser, nos guste o no, pero es un poco así. Y yo eso creo que también conviene saberlo para que, siendo mujer también, que es un poco lo que hacía Spotify con el tema de Equal, destacar un poco el trabajo de la mujer en la música.
Pero las mujeres también tenemos que saber que tenemos que apoyarnos un poquito más las unas a las otras. O sea, escuchar también listas de canciones de mujeres y artistas mujeres, que me consta que mucha gente lo hace, pero todavía hay un desequilibrio. Para que se quite esa sensación de que la mujer vende menos tickets, la mujer vende menos... Hay que ir cambiando esa tendencia.
Comentabas lo del fenómeno fan, ¿crees que afecta un poco el paternalismo que hay con este tipo de artistas y de fenómenos de no tomarse en serio a Taylor Swift, pero sí a Metallica? Al final, el fenómeno fan es similar, pero en vez de fans mujeres son hombres con camisetas de rock.
Bueno, eso es parte de la cultura paternalista y patriarcal en la que nos hemos movido y tomando conciencia, o sea, viéndolo, es cuando tú puedes cambiar algo. Pero de lo que no se habla, no se ve... Entonces es bueno decir estas cosas, que son pequeños detalles de decir "cuidado, mira esto, tal” porque evidentemente hay que ir rompiendo esa tendencia que siempre parece que es heredada y no te lo cuestionas, pero hay que cuestionarse cosas.
Como presidenta de la Academia de Música, ¿qué no ha faltado durante estos años para no tener una Academia de la Música sólida como se tiene en Estados Unidos o en Reino Unido?
Bueno, y en otros países, en Estados Unidos y en muchos países hay una fuerte Academia de la música. Pues eso me pregunto yo, ¿qué nos ha faltado para que este nuevo intento de Academia tenga solo tres años? (risas).
Ha habido otros intentos anteriores que tampoco perduraron. Pues a lo mejor nos falta conciencia también de que somos una familia, la gente que hacemos música en todos los ámbitos, porque la música tiene no son solo los artistas, los autores y los músicos, también hay una parte técnica sin la que sería imposible que nos subiéramos a un escenario y también son parte de nuestra profesión.
Luego están los diferentes estilos de música, está el pop, pero también está la clásica, está el folclore... Hay que abarcarlo un poquito todo. Creo que nos falta conciencia de que estamos todos en el mismo barco y debemos formar una familia lo más unida posible para, primero, posicionarnos dentro de la sociedad porque el PIB que ocupa la música en este país es una cifra extraordinariamente alta, creo que está por encima del fútbol, si no me equivoco. Tenemos mucha presencia y, si nos unimos, podremos reivindicar también cosas que nos hacen falta también. También, sobre todo, defender nuestro sitio, nuestro espacio, que es la música.
Porque imagino que a lo largo de los años, con la era del streaming, la industria musical ha dado un vuelco, ¿no?
Sí, la música ha cambiado totalmente de la era analógica a la era digital. Es un paisaje totalmente diferente y hay muchas cosas que reivindicar. Para eso están también los sindicatos, la Academia no viene a ser un sindicato, pero sí un sitio de acogida y de ver todo lo que nos ocurre y trabajar en positivo para ayudar en cualquiera de las facetas, pero hay tanto que reivindicar...
Ahora con el uso que se le empieza a dar a la IA en el mundo de la creación musical, pues también habrá que plantearse cosas y hay que poner límites.
¿Cree que puede ser una aliada la IA en ciertos ámbitos o es más bien un enemigo de la creación?
Puede ser una aliada, pero lo que no puede ser es una sustituta, bajo mi punto de vista. En ese sentido, yo me alegro de ver que en España todavía no haya artistas generados por IA, pero sí que en Europa hay países que han decidido que en las listas de venta no entren las canciones generadas por IA y se está legislando, por ejemplo, algo que no se había legislado.
En otros países se está legislando para que tengamos derechos de autor sobre nuestra propia voz y nuestra propia imagen, cosa que me parece absolutamente básica, porque con nuestras voces y nuestras imágenes se están generando y se está creando a través de la IA sin ningún tipo de permiso.
Creo que la IA puede ser positiva, trabajada en positivo, con una ética y con unos límites. Si no, se nos colará en sitios donde creo que nos puede hacer mucho daño.
Otro cambio que se ha dado en la industria ha sido el de los grandes conciertos, se habla del alto precio para los recintos impuestos por las grandes ticketeras, los precios bajo demanda, etc. ¿Tendrían que unirse los artistas también en este ámbito?
La verdad es que es una cosa que me viene lejos. No controlo muy bien eso, pero sí que es cierto que ahí hay una controversia importante. Por una parte, en las ticketeras, en la dificultad, los precios a los que ponen, hay un poco de batiburrillo también.
Mis conciertos no entran prácticamente en ese ámbito porque son conciertos mucho más multitudinarios los que están teniendo ese tipo de controversia. Sí que espero que se ponga un poco de control y un poquito más de sensatez.
Parece ser que la tendencia es que el público elige, sobre todo, conciertos multitudinarios. Y eso, imagínate a los artistas medios y a los que están empezando, ¿dónde nos deja? En detrimento de las salas de música, también de las salas de conciertos, y de los promotores que trabajan en pequeña escala o en mediana escala.
Entonces, estamos en un momento en el que hay que plantearse muchas cosas y ver muchas cosas e intentar que las cosas tengan sensatez porque si nosotros cerramos, si con esa tendencia se cierran las puertas, se cierran las salas, para que la gente más joven tenga la posibilidad de trabajar desde abajo y aprender, ¿dónde lo van a hacer? Tú no sacas un disco y tocas en el Bernabéu. Si eso es tu primer disco, es matemáticamente imposible. Entonces, ¿dónde se curte? ¿en qué espacios se les da paso a la gente más joven?

43 años de trayectoria, ¿te pesa que sigan poniéndote la etiqueta de Presuntos Implicados?
Nunca, nunca me ha pesado. No para nada. Estuve 23 años en Presuntos y hace 21 o 22 años que dejé el grupo, pero tanto las canciones como el mismo sello de Presuntos creo que me ha ayudado a tener un nivel y un prestigio.
Luego he tenido yo que hacérmelo, pero creo que nunca me ha pesado, todo lo contrario. Creo que ha sido un buen soporte para poder continuar en la música.
De cara a abril preparas este nuevo trabajo, en el que incluirías canciones como este Ser humano, ¿qué podemos esperar de este nuevo disco?
Pues mira tengo un disco hecho por mí desde hace mucho tiempo, porque de los 10 u 11 que he hecho en solitario después de Presuntos, la mayoría son de versiones. En este me apetecía ya mucho volver a hacer un LP de canciones originales. También es cierto que me gustaba la idea de empezar con este tema, Ser humano, con ese texto, porque el disco va un poco de eso, de emocionar, de sentirnos cerca, de abrazar... Todas las canciones tienen un poco de ese aire.
Luego plantearnos, porque creo que es interesante, una reflexión que hay en el disco sobre qué lugar van a ocupar las máquinas y qué lugar va a ocupar el ser humano. Me parece interesante que se abra y que se debata, y también hay algo de eso. Entonces es un trabajo muy de este momento y estoy muy contenta.
Tengo canciones de Pedro Guerra y de Pablo Cebrián, no solo la primera es suya, habrá más. Luego también una canción preciosa de El Kanka, tan bonita. Otra canción de Víctor Manuel, otra de Rozalén, que hemos trabajado una canción muy bonita, muy dolida, porque en la vida hay cosas hermosísimas, pero también hay dolores que curar y cosas que cambiar. Y el resto son mías, pero es un disco que estoy a punto de entregar para que se fabrique ya. Estoy muy contenta porque creo que en definitiva tiene un sabor alegre, optimista.
¿Cómo es tu proceso de composición? ¿Cómo te enfrentas a ese folio en blanco?
Siempre empiezo por la música. Tenía una canción que se llamaba Me visitan canciones y es que yo soy así. Siempre tengo una canción en la cabeza, puede ser una conocida o una melodía de algo que quiere que esté ahí. Y cuando veo que hay una insistente que me gusta, la trabajo un poquito con mi equipo y le ponemos forma. Al final, eso termina siendo una canción que espero que la gente disfrute, y ahí pongo cosas que a mí me interesan y me importan en este momento, o que me duelen o me alegran.
¿Qué piensas de la gente que dice que hace 30 o 40 años había mejor música que ahora?
No, no lo creo. Sinceramente lo que ocurre es que creo que había muchas menos ventanas y la buena música nos llegaba mucho mejor. Pero yo creo que ahora hay muchos buenos artistas, muchas buenas canciones, pero es muy difícil llegar a ellas. Hay tanto ruido... Hay cosas maravillosas.
Hay mucha más música también ahora porque el acceso a los estudios, a poder hacer todo más casero, hace que mucha gente haga música, tanto buena como mala, hay mucha música mala también. El caso es que el criterio es básico y parece que se nos ha olvidado. El criterio para hacer música es muy importante. Creo que hay mucha buena música, pero ya te digo, cuesta encontrarla, los filtros no están claros ahora mismo.