Adiós a su casa por 30 centímetros: una jubilada pierde su vivienda valorada en 420.000 euros por una pelea con su vecina
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Adiós a su casa por 30 centímetros: una jubilada pierde su vivienda valorada en 420.000 euros por una pelea con su vecina

Una disputa por una valla desplazada acaba en desahucio después de cinco años de pleitos y una factura de 130.000 euros que la afectada se negó a pagar.

Una valla metálica separa dos viviendas en un barrio residencial, en una foto de archivo.Andrew Merry

Una valla de 30 centímetros. Ese es el tamaño exacto del terreno que ha acabado con una jubilada británica en la calle tras cinco años de pleitos, recursos y facturas judiciales que se le han ido de las manos hasta rozar lo absurdo. La historia, que parece escrita para una comedia negra de sobremesa, según cuenta el diario británico The Telegraph.

La protagonista es Jenny Field, una jubilada de 77 años, que perdió su casa después de negarse a pagarle a su vecina los 130.000 euros de las costas judiciales por una disputa de lindes en un tranquilo barrio residencial de Hamworthy, en el condado de Dorset. Todo empezó en 2020, cuando la vecina levantó una valla que, según Field, invadía un pie de su propiedad. Ella decidió tomarse la justicia por su mano: mandó retirar la valla de seis pies de altura y colocar otra “para recuperar su terreno”.

La maniobra no salió bien. La vecina, Pauline Clark, acudió a los tribunales y ganó. El fallo obligaba a Field a pagar unos 24.000 euros por la valla retirada y dos tercios de las costas legales. Pero Field no aceptó la sentencia, recurrió una y otra vez y convirtió el conflicto vecinal en una espiral judicial que elevó la factura hasta unos 130.000 euros.

En septiembre, un juez del tribunal del condado de Bournemouth desestimó su último recurso y le dio de plazo hasta el 6 de diciembre para pagar. La advertencia era clara: si no abonaba la deuda, su vivienda (valorada en unos 490.000 euros) se vendería para saldarla. El juez calificó la orden de “draconiana”, pero dejó claro que era el último recurso tras darle “todas las oportunidades posibles”.

El desenlace llegó esta semana. Los agentes judiciales acudieron a su bungalow para ejecutar el desahucio. Field se negó a abrir la puerta, gritó que la dejaran en paz y colocó un cartel asegurando que el desalojo era “inválido” y que estaba siendo acosada. La escena terminó con un cerrajero entrando con una sierra eléctrica y la jubilada saliendo a la calle en zapatillas, explicando su versión de los hechos antes de que le impidieran volver a entrar en su propia casa.

“He tenido cinco años de esta basura. Estoy destrozada. Me han hecho pasar por un infierno”, declaró después, sin ahorrarse insultos hacia su vecina. Desde el otro lado, silencio: Clark rechazó hacer comentarios, mientras su yerno observaba la escena desde el jardín. El caso deja una moraleja incómoda y muy británica: discutir por 30 centímetros puede salir extraordinariamente caro. A veces no gana quien tiene razón, sino quien aguanta hasta el final… y puede permitírselo.

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