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Aaron Horvath, sociólogo que estudia a los billonarios: "Ahora piensan: puedo seguir ganando dinero sin esta farsa de la caridad; en 2024 solo 4 de los más ricos del mundo se comprometieron a donar la mitad de su fortuna"

Aaron Horvath, sociólogo que estudia a los billonarios: "Ahora piensan: puedo seguir ganando dinero sin esta farsa de la caridad; en 2024 solo 4 de los más ricos del mundo se comprometieron a donar la mitad de su fortuna"

Según el experto, el papel de muchos de ellos ha cambiado claramente: los 'superricos' han perdido la necesidad de justificar su riqueza.

Elon Musk durante una gala en Los Angeles
Elon Musk durante una gala en Los AngelesAnadolu via Getty Images

Durante años, donar grandes fortunas fue casi una obligación moral para los multimillonarios. A comienzos de la década de 2010, figuras como Warren Buffett, Bill Gates y Melinda French Gates impulsaron una iniciativa que pretendía cambiar las reglas del capitalismo global: el Giving Pledge, un compromiso por el que los ultrarricos prometían donar al menos la mitad de su patrimonio a causas benéficas.

La idea parecía destinada a transformar la filantropía. En sus inicios, el proyecto se presentó casi como una revolución moral dentro del capitalismo: los multimillonarios seguirían acumulando riqueza, pero devolverían una gran parte a la sociedad.

Sin embargo, quince años después, ese espíritu parece haberse debilitado. Según el sociólogo Aaron Horvath, que ha estudiado el fenómeno de las grandes fortunas, la mentalidad de muchos de estos magnates ha cambiado radicalmente. "Ahora piensan: puedo seguir ganando dinero sin esta farsa de la caridad", resume.

De la filantropía de moda a la desconfianza

Cuando el Giving Pledge se lanzó en 2010, firmarlo era casi una señal de prestigio entre la élite económica mundial. En pocos meses, decenas de familias multimillonarias se sumaron al compromiso, que contaba además con el respaldo político del entonces presidente Barack Obama.

La iniciativa llegó a reunir a más de 250 familias, entre ellas figuras conocidas del mundo empresarial como Mike Bloomberg, Sam Altman o MacKenzie Scott. Pero el entusiasmo inicial se ha ido enfriando con el paso de los años. Las cifras muestran claramente el cambio de tendencia:

  • 113 firmantes en los primeros cinco años
  • 72 firmantes en los cinco siguientes
  • 43 firmantes en el último lustro
  • Solo 4 nuevos firmantes en 2024

La caída refleja un cambio cultural entre las grandes fortunas, especialmente entre los nuevos multimillonarios del sector tecnológico.

Una nueva mentalidad entre los ricos

Según Horvath, el Giving Pledge es hoy casi una "cápsula del tiempo" que refleja el clima ideológico de 2010, cuando el capitalismo trataba de presentarse como compatible con un fuerte compromiso social.

Ese consenso se ha roto. Muchos multimillonarios actuales consideran que la filantropía tradicional es poco efectiva o simplemente una operación de imagen.

Algunos ejemplos ilustran esta tendencia. Elon Musk, por ejemplo, ha llegado a decir que sus empresas ya son una forma de filantropía, porque generan innovación y crecimiento económico. O el inversor Peter Thiel, que criticó dura y abiertamente el compromiso e incluso ha animado a algunos firmantes a retirarlo.

Otros empresarios prefieren invertir su dinero directamente en política o en proyectos empresariales en lugar de financiar organizaciones sin ánimo de lucro. En esta nueva visión, el impacto social no se logra mediante donaciones, sino a través del propio mercado.

Críticas desde todos los frentes

La filantropía de los multimillonarios tampoco escapa a las críticas desde otros sectores. Algunos investigadores sostienen que muchos firmantes del compromiso apenas han reducido su patrimonio real. Entre los cuestionamientos más habituales se encuentran:

  • Muchas donaciones se canalizan hacia fundaciones controladas por los propios donantes.
  • Gran parte del dinero se entrega tras la muerte del multimillonario, no durante su vida
  • No existe ningún mecanismo para obligar a cumplir la promesa, ya que el compromiso es puramente moral

Además, la polarización política ha convertido las grandes donaciones en un tema polémico. Como explica el consultor filantrópico Tom Tierney, hoy es más probable que un multimillonario reciba críticas por donar grandes cantidades de dinero que elogios, algo muy distinto a lo que ocurría hace quince años.

El desgaste de sus impulsores

El debilitamiento del Giving Pledge también está relacionado con los problemas de sus principales promotores.

El prestigio público de Gates, por ejemplo, se ha visto afectado por las revelaciones sobre su relación con el financiero Jeffrey Epstein, lo que derivó además en su divorcio de Melinda French Gates. Por su parte, Buffett —que hoy tiene más de 90 años— ha reducido su participación activa en la promoción del proyecto.

Aun así, los tres fundadores siguen defendiendo el valor de la iniciativa. Buffett ha insistido en que considera el compromiso "un éxito", aunque reconoce que su capacidad para promoverlo ha disminuido con los años.

Una idea que pierde fuerza

El Giving Pledge sigue existiendo, pero su influencia es menor que en sus primeros años. La iniciativa pretendía establecer una nueva norma moral para los multimillonarios, pero el clima cultural y político ha cambiado.

Para algunos, la filantropía sigue siendo una responsabilidad. Para otros, es una estrategia de relaciones públicas innecesaria.

En palabras de Horvath, el cambio refleja una transformación más profunda del capitalismo contemporáneo: una era en la que muchos de los hombres más ricos del mundo ya no sienten la necesidad de justificar su riqueza a través de la caridad.

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