La Comisión Europea entierra la reforma de los químicos peligrosos: Von der Leyen abandona la promesa del Pacto Verde tras seis años de retrasos y un fuerte lobby industrial
El sector químico llevaba años avisando de que una revisión amplia podía aumentar costes y complicar la producción en un momento de presión energética, competencia china y tensión comercial con EEUU.
La fuerza de los lobbies, en este caso de la industria química para frenar la reforma de químicos peligrosos y un Pacto Verde. Tras seis años de retrasos, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha dado carpetazo a la revision del reglamento REACH (Registro, Evaluación, Autorización y Restricción de Sustancias Químicas).
La decisión supone un giro importante respecto a la promesa incluida en el Pacto Verde Europeo de Von der Leyen. La comisaria europea de Medio Ambiente, Jessika Roswall, ha confirmado la decisión ante los eurodiputados.
Según explicó después la Comisión, Bruselas ha concluido que "no presentará una propuesta legislativa para modificar el Reglamento REACH en esta etapa", después de consultar con Parlamento Europeo, Estados miembros, industria y organizaciones civiles, en declaraciones de una fuente de Bruselas citada por Le Monde.
Qué es REACH y por qué era importante la reforma
El reglamento REACH es la principal ley europea para proteger la salud humana y el medio ambiente frente a los riesgos de los productos químicos. La propia Comisión lo define como la norma central de la UE para identificar mejor las propiedades peligrosas de las sustancias y restringir o eliminar las más preocupantes.
La reforma prometida buscaba cerrar varios agujeros del sistema actual. Entre ellos, regular grupos enteros de sustancias, abordar mejor los disruptores endocrinos, los nanomateriales, los bisfenoles y el llamado efecto cóctel: la exposición acumulada a varias sustancias a la vez.
Bruselas cambia el discurso: simplificación antes que endurecimiento
El movimiento encaja con el nuevo tono de Bruselas, más centrado en la competitividad. Un golpe de realidad ante la competitividad en industria y tecnología, con EEUU y China alejándose a la velocidad de la luz. La burocrática Europa quiere simplificación administrativa e industrial como primer paso. Adiós a lo idealista y vuelta a lo práctico.
Sin embargo, la Comisión se cura en salud y no dice que REACH desaparezca. Lo que descarta es una gran reforma legislativa como la que se había planeado desde 2020.
La decisión también llega en pleno debate sobre la carga regulatoria para las empresas europeas. El sector químico llevaba años avisando de que una revisión amplia podía aumentar costes y complicar la producción en un momento de presión energética, competencia china y tensión comercial con EEUU. Medios especializados como Chemical & Engineering News recogen que los fabricantes químicos han recibido con alivio el frenazo a la gran revisión.
Pero las organizaciones ecologistas y de salud pública lo leen de forma muy distinta. Para ellas, la Comisión abandona una de las patas más ambiciosas del Pacto Verde. Según Le Monde, los contactos de la Comisión con la industria fueron muy superiores a los mantenidos con organizaciones sanitarias y medioambientales durante 2025.
La promesa que se fue apagando
La reforma de REACH llevaba años encallada. Ya en 2023 se había retrasado sin fecha clara y el Parlamento Europeo la mantiene en su calendario legislativo como una iniciativa bloqueada por la propia Comisión.
El cambio es relevante porque la UE había presentado su estrategia química como una pieza central para reducir la exposición a sustancias peligrosas en productos cotidianos. En 2022, Bruselas lanzó una hoja de ruta para restringir grupos de químicos considerados especialmente dañinos, incluidos algunos presentes en productos de consumo.
Sin embargo, varios expedientes han avanzado con lentitud. Una información de The Guardian, basada en un análisis de ClientEarth y la Oficina Europea de Medio Ambiente, señala retrasos importantes en esa hoja de ruta y habla de casi 100.000 toneladas adicionales de contaminación asociadas a demoras regulatorias.
Qué pasa ahora con los PFAS y los químicos peligrosos
El abandono de la gran reforma no significa que todos los controles queden paralizados. La Comisión mantiene abierta la vía de restricciones específicas, incluida la de los PFAS, conocidos como químicos eternos por su persistencia en el medio ambiente. Bruselas ha indicado que prevé actuaciones sobre estas sustancias en los próximos meses.
Pero el mensaje político cambia. La UE pasa de plantear una revisión profunda de su gran ley química a optar por ajustes, aplicación de normas existentes y medidas más parciales. Para la industria, eso aporta previsibilidad. Para los grupos ambientales, deja sin resolver el problema de fondo: que miles de sustancias siguen circulando mientras la regulación avanza caso por caso.