La investigación del accidente de tren en Adamuz apunta a la rotura de la vía
Sociedad
Sociedad

La investigación del accidente de tren en Adamuz apunta a la rotura de la vía

Los equipos técnicos de rescate han comenzado a instalar una gran grúa para levantar los vagones de ese Alvia siniestrado. Hasta ahora, el siniestro se ha saldado con al menos 41 víctimas mortales, mientras 39 personas siguen hospitalizadas.

Vista del tren Iryo que descarriló en Adamuz, Córdoba, e impactó contra un Alvia.EFE

La investigación sobre el accidente de tren del pasado domingo en Adamuz, en el que ya han perdido la vida 41 personas y otras 39 siguen hospitalizadas, ha empezado a centrar el foco de la búsqueda de una respuesta que ayude a explicar porqué los tres vagones de la parte trasera del tren Iryo acabaron chocando frontalmente con el Alvia de Renfe. Pese a que el proceso se presume largo, las primeras actuaciones en el lugar donde se produjo el accidente apuntan a la rotura del carril en el punto del descarrilamiento o un problema en una de las ruedas del del primer tren que descarriló, aunque los responsables insisten en que pasarán semanas antes de que puedan extraerse indicios sólidos sobre las causas.

La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha confirmado que en el laboratorio se van a analizar "los carriles en el punto de inicio del descarrilamiento” y que también inspeccionará en el taller “la rodadura del tren Iryo”, además de extraer los datos de las cajas negras de ambos convoyes. La comisión ha subrayado que se encuentra “en fase de recogida de información in situ y la recopilación de documentación y datos”. Ha advertido de que el proceso incluirá análisis técnicos que se prolongarán durante meses. “Por el momento, todas las hipótesis están abiertas”, ha recalcado el organismo.

Precisamente, en una primera valoración pública, el presidente de CIAF Ignacio Barrón, ha indicado que en esta clase de accidentes de tren “siempre interviene la interacción entre la vía y el vehículo”, una formulación que resume el enfoque general de la investigación y que sitúa el análisis tanto en el estado de la infraestructura como en el comportamiento del material rodante del tren de Iryo, sin anticipar conclusiones sobre responsabilidades.

Desde las operadoras implicadas en el accidente de Adamuz se ha descartado, por ahora, que el siniestro se debiese a un exceso de velocidad o un fallo humano. El presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, ha explicado que el accidente se produjo “en una recta, no en una curva” y ha advertido de que “sacar conclusiones no va a ser algo inmediato”. Según ha señalado, el escaso margen temporal entre el descarrilamiento del Iryo y la colisión hacía imposible cualquier maniobra correctora una vez invadida la vía contraria.

En ese mismo tramo de la línea, según consta en una respuesta escrita del Gobierno al Senado, fechada el 18 de junio de 2025, a raíz de una pregunta del Partido Popular, ya se habían registrado incidencias técnicas en meses anteriores. En esa respuesta, se detallan dos incidencias que provocaron retrasos en la alta velocidad, pero que los equipos de mantenimiento resolvieron sin que se comprometiera la seguridad de la circulación.

La primera de ellas afectó a los aparatos de dilatación del viaducto de El Valle, donde unas chapas instaladas entraron en contacto con el carril como consecuencia de “las altas temperaturas y las vibraciones derivadas de la circulación ferroviaria”. En ese caso, el propio sistema de seguridad actuó ocupando automáticamente el circuito afectado e interrumpiendo el tráfico, hasta que el personal especializado completó la reparación.

La segunda incidencia se produjo en el sistema de señalización, a raíz del fallo de una tarjeta de relés, un componente clave para su funcionamiento, que fue sustituido durante una ventana de mantenimiento programado. En la respuesta remitida a la Cámara Alta, el Gobierno subrayó que “ambas actuaciones permitieron recuperar con normalidad el servicio en el menor tiempo posible, minimizando las afecciones al tráfico ferroviario y garantizando en todo momento las condiciones de seguridad de la circulación”.

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha apuntado que la rotura detectada en el carril “no se limita a un punto concreto”, sino que se extiende “a lo largo de 200 o 300 metros de vía” y también ha insistido que, en esta primera fase, “no se puede determinar si ese deterioro es la causa o la consecuencia del descarrilamiento”, además de rechazar que sin un análisis técnico completo se le atribuya el accidente a un fallo concreto, como un problema en la soldadura del raíl. El ministro ha añadido que, en los veinte minutos previos al fatídico accidente, “pasaron en torno a tres trenes por ese mismo tramo” sin que se registraran incidencias. También recordó que el Iryo se fabricó en 2022 y que había superado su última revisión el 15 de enero, datos que, según ha subrayado, “no permiten descartar ninguna hipótesis y obligan a extremar la prudencia”.

La secuencia del siniestro se desarrolló en apenas unos segundos. Un tren de alta velocidad Iryo que cubría el trayecto Málaga–Madrid descarriló y los tres últimos coches de la composición invadieron la vía contigua. Veinte segundos después, un tren Alvia de Renfe, que circulaba en sentido contrario entre Madrid y Huelva, colisionó con esos vagones o con restos proyectados sobre la vía. Como consecuencia del impacto, dos coches del Alvia cayeron por un terraplén de cuatro metros, la zona donde los equipos de emergencia concentran las tareas más complejas de recuperación.

Las víctimas

El balance provisional del accidente ferroviario de Adamuz se eleva a 40 muertos y otras 39 personas heridas que permanecen ingresados en hospitales, de los que 13 (uno menor de edad) continúan en la UCI. Según ha informado el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, su vida no corre peligro. Por otro lado, el número de fallecidos no se puede dar por definitiva, ya que se continúa trabajando en la zona del accidente para dar con posibles víctimas en los vagones del Alvia que cayeron por un talud de 4 metros. 

El Instituto de Medicina Legal de Córdoba ha recibido hasta el momento los cuerpos de 37 personas y los forenses han practicado 23 autopsias. Además, se han presentado 43 denuncias por desaparición, si bien tres de ellas correspondían a una misma persona, lo que reduce el número real de casos pendientes de verificación. Para agilizar el proceso, la Guardia Civil ha habilitado puntos de recogida de muestras de ADN en Madrid, Córdoba, Sevilla, Huelva y Granada, destinados a los familiares directos. 

A medida que avanza el proceso de identificación, han comenzado a trascender algunas identidades de las víctimas mortales, entre ellas la del periodista onubense Óscar Toro, la fotógrafa María Clauss, un agente de la Policía Nacional de la Brigada de Extranjería de Madrid y cuatro miembros de una misma familia de Punta Umbría, en Huelva, de la que formaba parte una niña de seis años a la que rescataron ilesa. Entre los testimonios de familiares, Fidel Sáez, que perdió a su madre en el accidente del Alvia y cuyos dos hijos, su hermano y un sobrino continúan hospitalizados, lanzó un llamamiento a “decir más ‘te quiero’ a la familia”, porque, según afirmó, “la vida en cualquier momento se va”.

Los trabajos de búsqueda e identificación

Los equipos técnicos y de rescate continúan este lunes por la noche los trabajos en el lugar del accidente, donde está prevista la instalación de una gran grúa para levantar los vagones del tren Alvia que cayeron por el talud tras el impacto. Las tareas avanzan con especial dificultad debido al estado de los convoyes y a la necesidad de asegurar la zona antes de acceder al interior de los coches siniestrados.

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha señalado que espera que “a lo largo de esta noche o en la mañana del martes” puedan quedar desplegadas las grúas encargadas de retirar los vagones del Alvia, un paso clave tanto para las labores de rescate como para el avance de la investigación técnica.

La complejidad de los trabajos viene marcada por el estado de los vagones afectados. El presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, ha explicado que los dos coches del Alvia que cayeron por el terraplén han quedado “prácticamente desintegrados”. En la misma línea, Juanma Moreno ha descrito algunos de los vagones como “un amasijo de hierros”.

La Guardia Civil continúa recabando indicios clave tanto para la identificación de los fallecidos como para el esclarecimiento de las causas del siniestro, un proceso que, según las autoridades, llevará tiempo. Un juzgado de Montoro (Córdoba) se ha hecho cargo de las diligencias judiciales y el Ministerio de Justicia ha avanzado que autorizará los refuerzos necesarios para sostener el operativo durante los próximos días.

Más de Sociedad

Comentar:
comentar / ver comentarios