La paradoja urbanística que reabre la plazoleta en la que creció Lamine Yamal: "El espacio de juego debe empezar al salir de casa"
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La paradoja urbanística que reabre la plazoleta en la que creció Lamine Yamal: "El espacio de juego debe empezar al salir de casa" 

Uno de los espacios públicos en los que la estrella de la selección comenzó a rodar un balón tiene uno de esos famosos carteles de prohibido jugar a la pelota.

Una imagen de archivo de un cartel que prohíbe jugar a la pelota en la vía públicaGeraint Rowland Photography/Getty Images, Rob Newell - CameraSport via Getty Images

Toda leyenda necesita un origen. Lamine Yamal, el 10 de la selección española, encara la final del Mundial contra Argentina teniendo muy presente el suyo. No son pocos los periodistas y medios que lo han destacado: la jovencísima estrella del Barça ha hecho mundialmente conocido su barrio de Mataró, Rocafonda, y ha celebrado goles formando con los dedos los números 304 por su código postal (08304).

Precisamente mucho de los medios que han reseñado los primeros pasos de Yamal en el mundo del fútbol coinciden en que pasó sus primeros años de vida en un primero en el que vivía con su padre, su tío y su abuela. Un primero que daba a la plaza Joan XXIII, donde el propio Lamine empezó a pasar largos ratos de su infancia jugando con una pelota.

Hoy esa plaza encarna una paradoja y una dicotomía tan profunda como perversa. Hay carteles de prohibido jugar a la pelota. Lo confirman algunos vecinos de la zona a El HuffPost. "Sí, está prohibido, pero los niños juegan igual", remarca el empleado de uno de los establecimientos de la zona. Una mujer de una asociación cultural cercana corrobora la idea.

El HuffPost ha consultado al Ayuntamiento de Mataró si efectivamente en la plaza continúa prohibido jugar a la pelota y por qué. El Consistorio matiza que el lugar en el que en realidad jugaba Lamine Yamal de niño al fútbol es en las pistas de cemento cercanas al campo de fútbol municipal, a pocos metros de Joan XXIII. En esas pistas hay ahora además un mural decorado con motivos del propio Yamal.

Pero sí es cierto que en la plazoleta no se puede jugar a la pelota. No siempre, al menos desde 2019: en aquel año el municipio introdujo restricciones horarias para favorecer la "convivencia". Entre las medidas se destacó la prohibición de jugar a la pelota, poner música, hablar en voz alta, beber alcohol o hacer ruido entre las 23:00 y las 08:00 para favorecer el descanso de los vecinos.

  El código postal del barrio de Lamine Yamal, grabado en las botas del futbolistaDavid Ramos - UEFA/UEFA via Getty Images

El derecho al juego, protegido por la ONU

Si España borda este domingo su segunda estrella frente a Argentina no será por sus ciudades y sus barrios. Será, en muchos casos, a pesar de ellos. 

No son pocas las voces expertas que advierten de la necesidad de diseñar tramas urbanas pensando más en los niños. No es necesario pensar en el niño como el centro de todo equipamiento vecinal, pero si se construye una ciudad en la que el niño pueda jugar y pasear se tendrá una ciudad amable también para todo tipo de peatón. Sin embargo, en 2026 muchas ciudades se siguen construyendo alrededor del vehículo privado.

Es más: muchos espacios abiertos en los planes de ordenación urbanística responden, fundamentalmente, a la necesidad de tapar lo que son aparcamientos subterráneos. Y al respecto se ha pronunciado incluso el Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas. El organismo de la ONU publicó en 2013 el documento que detalla cómo interpretar el artículo 31 de la Convención sobre los Derechos del Niño: el derecho al juego.

Y en ese documento este comité de la ONU es muy explícito. No basta con abrir parques infantiles: los niños y adolescentes deben tener derecho a jugar espontáneamente en calles y plazas seguras. "El uso del espacio público para jugar por parte de los niños también se impide con la creciente comercialización de las zonas públicas, de la que los niños están excluidos", desgrana en su informe.

Ya hace más de una década este organismo de Naciones Unidas advertía que en muchas partes del mundo "la tolerancia de los niños en los espacios públicos sigue disminuyendo". El italiano Francesco Tonucci es el impulsor de la iniciativa La ciudad de los niños, y en múltiples entrevistas reivindica la idea de que "el espacio de juego debe empezar nada más cruzar la puerta para salir de casa".

  La plazoleta en la que Lamine Yamal aprendió a rodar el balónREUTERS

"Jugar es salir de casa, encontrarse con amigos y elegir un juego y el lugar adecuado para jugar juntos. El lugar adecuado es el espacio público de la ciudad, que hoy monopolizan del todo los coches privados. Hay que devolverle ese espacio a todos: en el espacio público se ejercen los derechos", advertía el pedagogo y urbanista en una entrevista publicada en la prensa italiana hace años.

Fuera carteles contra jugar a la pelota en Barcelona

Los vecinos consultados avalan que pese a las indicaciones, los niños siguen jugando a la pelota en la plaza Joan XXIII. A muy poco de allí, a apenas una veintena de kilómetros de Mataró, se erige la capital de provincia, Barcelona. Allí, la Sindicatura de Greuges (una suerte de defensor del pueblo) ha conminado al Ajuntament de la Ciudad Condal a retirar los carteles contra jugar a la pelota de los parques municipales.

En una resolución dada a conocer en enero del año pasado, la defensoría recomendaba eliminar la señalización de "prohibido jugar a la pelota" de las plazas "porque puede llegar a suponer una afectación al derecho al juego, derecho humano específico de niños y adolescentes, y condicionar su desarrollo y bienestar". Así, se animaba a fomentar "la corresponsabilidad ciudadana" sobre el uso que se hace de los espacios públicos.

La Sindicatura subrayaba entonces la necesidad de encontrar el equilibrio entre el derecho al juego y el derecho al descanso del vecindario. "Ese equilibrio no se ha logrado ni se conseguirá con la instalación o mantenimiento de carteles que prohíban jugar a la pelota en las plazas", advertía entonces la institución, en una resolución a raíz de las quejas por una plaza en Sarrià.

El Plan del juego en el espacio público 2020-2030 ya pretendía que la Ciudad Condal pasase de ser una urbe "con áreas de juego" a convertirse en "una ciudad jugable". Por ello la Sindicatura consideraba imprescindible que todas las plazas eliminen los carteles de "prohibido jugar a la pelota" y se cuente con agentes cívicos especializados en la gestión del juego.

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Redactor SEO editorial en El HuffPost. Periodista curtido en redacciones de Málaga, Ceuta y Madrid. Graduado en Periodismo en la UMA, con máster en la Complutense de Madrid. Aprendí de economía en Bolsamanía, fui jefe de Política en Business Insider y coordinador de Actualidad en Difoosion y La Razón. Gané un premio por escribir sobre ciberseguridad. También he colaborado con Artículo14, Público, El Confidencial, El Español, o elDiario.es, entre otros.

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