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Por qué el Ford Escort de la princesa Diana de Gales tenía dos espejos y un secreto en la guantera

Por qué el Ford Escort de la princesa Diana de Gales tenía dos espejos y un secreto en la guantera

Una joya con características especiales.

La princesa Diana conduce su Ford Escort en 1987 acompañada de su guardaespaldas.
La princesa Diana conduce su Ford Escort en 1987 acompañada de su guardaespaldas.KGC-22

Un coche muy modesto para la princesa del pueblo. Durante décadas, los vehículos más exclusivos del mercados automovilístico permanecieron estacionados en el aparcamiento privado del palacio de Buckigham, sede de la corona británica. Los miembros de la familia real preferían trasladarse por la ciudad en coches prestigiosos y espaciosos como Rolls-Royce o Daimler, hasta que la princesa de Gales llegó para quedarse.

Tal y como reza la publicación, la petición inicial de Diana fue un Ford Escort, un coche descapotable que eligió en color rojo brillante. Pero para los miembros del Servicio Real de Seguridad el automovil no reunía condiciones de seguridad suficientes para un miembro de la familia real británica en un país marcado por múltiples amenazas terroristas. La decisión final: un Ford Escort Rs Turbo S1.

Esta elección fue bien popular. El Ford Escort RS Turbo era un hatchback deportivo "muy apreciado" por los entusiastas del automovilismo de la época. Pero para reunir las condiciones pata que la princesa de Gales pasara desapercibida por las calles de Londres, el departamento de relaciones públicas de Ford propuso pintar una unidad completamente negra, además de otras muchas características exclusivas.

Secretos que llaman la atención

Según recoge el medio de comunicación, para que el coche pasara aún más desapercibido, se le instaló una parrilla estándar de cinco lamas en lugar de la distintiva parrilla deportiva. Sin embargo, a simple vista, el coche seguía siendo "un elegante deportivo": "las franjas azules RS y los faros antiniebla delanteros permanecieron intactos, asegurando que el coche siguiera proyectando una imagen deportiva en el tráfico urbano británico", tal y como reza la publicación.

No obstante, dentro del Ford se percibía claramente que su propietaria no era cualquiera. A su lado, mientras conducía, la princesa solía estar acompañada de un guardaespaldas bien armado, y para que este pudiera desempeñar correctamente sus funciones la empresa estadounidense instaló en el coche un segundo espejo retrovisor en el parabrisas para poder comprobar el tráfico con absoluta eficiencia.

Asimismo, según se explica, la guantera fue "completamente modificada". En el momento de la fabricación, se instaló un potente un sistema de comunicación en este compartimente oculto, lo que permitía al guardia de seguridad estar en contacto directo con la sala de control central en Londres. 

Un rendimiento notable para un deportivo

Aunque el coche se utilizaba a diario, su rendimiento era bastante notable para un coche compacto de los años 80. Bajo el capó se encontraba un motor de gasolina de cuatro cilindros que, gracias a un turbocompresor, entregaba 132 caballos de potencia: su velocidad máxima superaba los 200 kilómetros por hora. Así, en caso de surgir una situación de riesgo durante el trayecto, el personal de seguridad sabía que el vehículo de huida tenía la potencia suficiente para escapar rápidamente de cualquier peligro.

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Redactor de Hard News en El HuffPost España. Graduado en Periodismo por la Universidad de Sevilla y Máster El País, trabajó en Diario de Sevilla, Cadena SER y El País. En El HuffPost escribe temas de Actualidad, pero también sobre Cultura, lo que más le apasiona.

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