Los cazadores de eclipses juegan en casa por primera vez en más de un siglo: "He viajado por medio mundo para verlos"
Un acontecimiento inusual se producirá en el cielo de la península el próximo 12 de agosto en el que el sol perderá su brillo durante algunos instantes. Entre tanto, algunos presenciarán este hecho extraordinario para añadirlo a su lista de presas.
"Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días se oscurecerá el sol, y la luna no dará su brillo, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas", narraba la Biblia en Mateo 24:29 —había que aprovechar de alguna forma que estamos en Semana Santa—. Históricamente, los eclipses han sido uno de los fenómenos astronómicos más relevantes del devenir humano; plasmados en libros santos, profecías, leyendas, mal augurios y maldiciones. Un acontecimiento inusual que perpleja a los mortales y que acumula historias ancestrales registrado en manuscritos de todas las culturas y tradiciones. Se produce cuando la luna se interpone en el recorrido entre la Tierra y el Sol, bloqueando la luz solar durante algunos instantes.
Por primera vez desde 1905 se podrá ver desde la península un eclipse solar total. Tendrá lugar el 12 de agosto de este verano en una parte significativa de la península. Es decir, ninguna persona viva puede contar lo que se vivirá en esta fecha porque nadie lo ha vivido. Algo que no ha pasado desapercibido para propios y extraños y que está organizando y planificando la agenda de miles de personas. Sin embargo, algunas de ellas llevan tiempo detrás de estos fenómenos, tiempo analizando dónde sucederán cada año y haciendo lo imposible para poder presenciarlos, además de su correspondiente gasto económico. Se les conoce comúnmente como los cazadores de eclipses y están clasificados en un ranking en el que registran a cuántos han asistido y la duración de cada observación.
En él se encuentran contados españoles que sumarán a su lista de presas un nuevo hito este verano, esta vez desde casa, algo que no sucede desde hace más de un siglo. "Voy a tener que hacer trescientos kilómetros para poder verlo cuando he hecho viajes de doce mil", admite desahogado Juan Pedro Gómez Sánchez, informático de la Universidad Politécnica de Cartagena. Su primera travesía eclipsar fue en Finlandia después de que unos amigos de Cartagena le convencieran para ver este fenómeno astronómico. Fue un fracaso. "Cuando llegamos el cielo estaba repleto de nubes y apenas pudimos ver nada del eclipse", explica en conversación con El HuffPost para poner en tinta sobre papel a cómo comenzó esta pasión que le ha permitido viajar por medio mundo y visitar lugares que, de otra manera, jamás habría visto.
Un año después, en México, todo cambió. "Fue un espectáculo total", recuerda. Aquel eclipse, de casi siete minutos de duración, marcó el inicio de una vida dedicada a perseguir esa oscuridad momentánea. Desde entonces ha visto más de una decena de eclipses totales en lugares tan dispares como la Polinesia Francesa, Galápagos, Rusia o Libia. "Por un segundo, como se suele decir, mato", admite al hablar de esos breves instantes de totalidad que los describe prácticamente como hijos: "No puedes elegir uno, cada uno tiene su historia, su lugar, su particularidad... Te podría diferenciar con una imagen cada uno de los eclipses desde hace 20 años", asegura poniendo ejemplos tan exóticos como presenciar un eclipse en una embarcación en mitad del pacífico o recorrer kilómetros para llegar al punto exacto de la totalidad.
Esa misma pasión fue la que atrapó a Óscar Martín Mesonero, propietario de Startrails, astrónomo aficionado, viajero apasionado y divulgador, que precisamente vio el mismo eclipse de México que Juan Pablo, pero desde la televisión. Durante años supo de la existencia de los eclipses, de hecho, trató de convencer a sus padres con tan solo 15 años para ir a Marruecos a vislumbrar uno. No fue hasta 2006, en Egipto, cuando lo presenció en vivo y en directo. "En cuanto ves el primero ya te enganchas a todos", asegura. Desde entonces, ha organizado su vida en torno a estos fenómenos, viajando siempre que ha podido —"he ido a todos los eclipses salvo en la pandemia"— y planificando con años de antelación cada expedición a este inusual suceso astronómico.
Ambos coinciden en que la experiencia es imposible de explicar a quien no la ha vivido. "Una cosa es la teoría y otra la práctica", apunta Óscar. "Hasta que no lo ves con tus propios ojos no te lo crees". Durante esos minutos, no solo el cielo cambia: la temperatura desciende, los animales alteran su comportamiento y el entorno entero parece confundirse. Juan Pablo recuerda haber escuchado gallos cantar dos veces en pleno día en México o ver aves regresar a sus nidos como si hubiera anochecido. "Durante algunos instantes, el mundo tal y como lo conocemos cambia", afirma señalando las anomalías tanto astronómicas como terráqueas.
Más allá del espectáculo visual, los eclipses tienen también un valor científico extraordinario. Son uno de los pocos momentos en los que se puede observar directamente la corona solar sin instrumentación especial, algo que incluso agencias como la NASA aprovechan para innumerables experimentos e investigaciones. Pero para estos cazadores, la ciencia queda en segundo plano frente a la emoción. "Lo principal es el disfrute", insiste Óscar, que reconoce que, después de más de una decena de eclipses, "sigo emocionándome y sigo llorando con todos". "Llevo desde los años 90 y seguiré haciéndolo hasta que el cuerpo aguante", reconoce Juan Pablo. Una pasión que les ha descubierto lugares imposibles, gente que no habrían conocido de otra manera y un evento que España tendrá la suerte de vivir por primera vez en más de un siglo.
La logística detrás de cada viaje es compleja y meticulosa. No basta con conocer la fecha: hay que estudiar la trayectoria, la probabilidad de nubes, las infraestructuras, qué material te permite llevar el viaje y el tiempo de duración. Elegir el mejor sitio en el mejor momento. "Esto hay que prepararlo mínimo con dos años de antelación", explica Juan Pablo. Óscar, por su parte, ya tiene en mente destinos como Australia, Namibia o Alaska para futuros eclipses. El primero de ellos es en 2028 y la organización ya está en marcha. Todo ello, evidentemente, implica también un elevado desembolso económico. "Es todo carísimo", resume. Viajes de miles de euros, hoteles que multiplican sus precios y una planificación casi olímpica. Para Juan Pablo, el más caro fue de más de 5.000 euros y Óscar reconoce que trabaja todo el año para poder hacer estos viajes. "Mucha gente cercana no lo entiende, pero esos momentos son inolvidables y vale cada céntimo", apuntan ambos.
Sus viajes no sólo comprenden el mero hecho de presenciar el eclipse, el equipo también eleva la inversión en este tipo de travesías. Telescopios, cámaras, medidores, estaciones meteorológicas... Elementos clave para aquellos que ya empiezan a tener experiencia en la materia y que, dependiendo del lugar, no son fáciles de transportar. "Por lo general trato de llevar 16 cámaras, pero claro, no es lo mismo el eclipse de este año que tan sólo tendré que recorrer unos cuántos kilómetros al que te pueda tocar en Rusia o Egipto. Son diferentes", reconoce Óscar.
Por eso, el eclipse que cruzará España en 2026 tiene un significado especial. No solo evitará largos desplazamientos, sino que permitirá compartir la experiencia con quienes nunca han podido acompañarlos y que la gente que carece de esta pasión pueda presenciarlo por primera vez y quién sabe si la última. Óscar ha decidido bloquear su agenda y convertir el acontecimiento en un evento familiar: "Quiero que lo disfruten conmigo, llevo veinte años hablándoles de esto", afirma tras asegurar que ha rechazado cursos y guías por doquier para poder estar con los suyos. "He alquilado toda una esplanada, con cáterin, equipo de cámaras, autobuses... Todo para dejarle a mis seres queridos un recuerdo inolvidable". Juan Pablo tampoco desaprovechará la oportunidad y pondrá rumbo a Soria para presenciarlo junto a su familia que también lleva escuchando durante años las historias de los eclipses y sus aventuras.
Para los lugares en los que suceda el acontecimiento es prácticamente la lotería. "Cada lugar que ha tenido la suerte de poder presenciar un eclipse total es como si le hubiera tocado el Gordo. Es una oportunidad única para dar visibilidad a pueblos que, de otra forma, sería imposible. Además de que el desembolso económico de turistas, tanto nacionales como internacionales; así como expertos y astrónomos de todo el mundo, deja una huella inolvidable en esos sitios", señala Juan Pablo. "También para muchos pueblos de la España vaciada es una oportunidad única y muchos pueblos están sabiendo reconocer la oportunidad", señala Óscar.
Con todo y para los curiosos que quieran acercarse a presenciar el eclipse, hay algo que tienen que tener claro y que muchos están pasando por alto. Ambos lanzan una advertencia clara: no basta con estar cerca, hay que elegir el lugar propicio. "Un 99% de totalidad no vale para nada", insiste Óscar. "Tienes que estar en la zona de totalidad. El 100%. Solo ahí ocurre la magia: el momento en que se pueden retirar las gafas y contemplar directamente la corona solar, ese halo luminoso que, aunque siempre está ahí, solo se deja ver en contadas ocasiones que hay que disfrutar", apunta para poder presenciar en plenas condiciones el eclipse.
Las personas que se encuentren en España en los próximos tres años tendrán la oportunidad de disfrutar, además de un trienio sin precedentes entre nuestras fronteras. Un trienio eclipsar, tres años consecutivos de eclipses, aunque con sus matices. Según destaca ambos cazadores, el de este año será el realmente espectacular. No sólo es que pase por España, sino que el mejor lugar para presenciarlo será el hemisferio norte de la península. El 2 de agosto de 2027 se podrá ver desde el sur, aunque entonces habrá lugares mejores para verlo como marruecos y, finalmente, el de 2028 será un eclipse anular, que dista de los totales y de la espectacularidad de los mismos.
De hecho, desde el Gobierno ya han empezado a ofrecer toda la información que la ciudadanía pueda requerir para poder presenciar los eclipses. A través del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (MICIU) en colaboración con la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), ha lanzado www.trioeclipses.es, una web en la que se podrá conocer tanto el recorrido del eclipse como los diferentes lugares propicios para poder vislumbrar. "España será escenario de tres eclipses solares consecutivos: el 12 de agosto de 2026, el 2 de agosto de 2027 y el 26 de enero de 2028. Dos de ellos serán totales y uno anular. Nuestro país será el único del mundo que podrá observar de forma completa el primero, junto con Islandia y Groenlandia", apuntan desde el Ejecutivo. Aunque, como se podrán imaginar, los cazadores de eclipses ya estaban prevenidos de esta información.
Después de una vida entera viajando para perseguir la oscuridad, este verano los cazadores de eclipses mirarán al cielo sin necesidad de cruzar fronteras. Con los suyos. Explicando cómo se adentraron en este mundo, las anécdotas que cargan en la mochila, los detalles que no hay que pasar por alto. Y, por una vez, serán otros los que recorran el mundo para reunirse con ellos en otro eclipse que quedará grabado en la memoria. Esta vez, de todos.