Lucía Goiri, médica de 26 años: "He dejado mi plaza porque salvar vidas no es patrimonio de la bata blanca"
“No es un médico el que te salva la vida, es un equipo”, asegura.
Durante años nos han repetido que los médicos son los superhéroes silenciosos de nuestra sociedad, los que sostienen la vida cuando todo parece tambalearse. Una imagen poderosa, que pocas veces se pone en duda. Pero ¿y si esa idea, tan asumida, solo contara una parte de la historia? Eso es precisamente lo que ha querido cuestionar Lucía Goiri, una médica de 26 años que ha decidido dar un paso al lado para replantear qué significa realmente salvar vidas.
Ese es el punto de partida del vídeo que la joven ha publicado en TikTok, donde pone en duda una de las ideas más arraigadas dentro y fuera de la medicina: que salvar vidas es, casi en exclusiva, tarea de quienes llevan bata blanca. Con un tono entre la ironía y la reflexión, la joven médica relata cómo, tras conseguir la plaza MIR con la que había soñado, decidió renunciar apenas siete meses después.
¿La razón detrás de esta decisión? Se dio cuenta de que el impacto real en la vida de las personas no siempre está en la primera línea asistencial, sino también en todo lo que ocurre alrededor del sistema sanitario. “Salvar vidas no es patrimonio de la bata blanca. Y en países como el nuestro no es un médico el que te salva la vida, es un equipo, una red, un sistema que necesita ser sostenible”, asegura de forma contundente.
Los héroes que no se ven
De hecho, la propia Lucía afirmó que dejó la plaza “porque quiero salvar vidas”, una frase que utiliza para desmontar la imagen del médico como único protagonista del cuidado. A partir de ahí, su discurso pone el foco en todos esos perfiles invisibles que sostienen la salud colectiva: quienes diseñan tecnología sanitaria, quienes garantizan el agua potable, quienes transportan alimentos o quienes intervienen en salud mental cuando el daño aún no se ve.
En ese replanteamiento personal, la médica traslada el debate al “cómo” aportar valor a la sociedad, alejándose de una visión más tradicional de la vocación sanitaria. “Entonces la pregunta que me hice fue, ¿dónde puedo tener yo el mayor impacto?”, plantea en su reflexión. A partir de ahí, defiende que quizá la clave no está solo en permanecer dentro del sistema, sino en encontrar nuevas formas de contribuir desde fuera sin renunciar al objetivo de cuidar y salvar vidas.
“Y en mi caso, no era quedándome dentro, porque quizá salvar vidas no siempre es estar en primera línea. A veces es diseñar lo que pasa detrás”, concluye Lucía, dejando entrever que ahora forma parte de ámbitos como la investigación y el desarrollo en salud digital. Desde ahí, busca generar un impacto más amplio y sostenido en la vida de las personas, apostando por contribuir a la mejora del sistema sanitario desde un lugar menos visible.