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Mandan millones de abejas para salvar el Sáhara y el plan se va al traste por las temperaturas extremas

Mandan millones de abejas para salvar el Sáhara y el plan se va al traste por las temperaturas extremas

El calor hizo que los panales se convirtieran en un infierno térmico.

Un panal de abejas.
Un panal de abejas, en una imagen de archivoGetty Images / 500px

El desierto del Sáhara, con sus más de nueve millones de kilómetros cuadrados, es el desierto cálido más grande del mundo. Su escasez casi total de precipitaciones y sus temperaturas extremas (superiores a los 50 °C) lo convierten en uno de los entornos más hostiles para la vida de todo el planeta.

Pese a ello, el ser humano ha intentado intervenir en el entorno del desierto del Sáhara con el objetivo de poblar su gigantesca superficie de especies. Uno de los planes consistió en llevar a la zona millones de abejas congeladas.

Sin embargo, el plan se acabó yendo al traste debido a las temperaturas extremas del Sáhara, que provocan que, en ciertas épocas del año, la arena que cubre el desierto pueda sobrepasar los 70 °C.

Como parte de un proyecto ecológico, se introdujeron grandes colmenas de abejas congeladas en el desierto del Sáhara. Pero los insectos no pudieron prosperar en semejante entorno tan poco amigable con el desarrollo de la vida.

En concreto, el calor extremo del Sáhara hizo que la cera de las colmenas de abeja se licuara, lo que causó un gran desequilibrio e hizo que los panales se convirtieran en un infierno térmico que acabó dando como resultado la muerte de los insectos que habían sido llevados hasta el desierto.

Nula infiltración del agua

Más allá de ese calor asfixiante (y de las drásticas variaciones del termómetro entre el día y la noche) y de la ausencia de precipitaciones, otro de los elementos que hace imposible la supervivencia en el desierto del Sáhara para la mayoría de especies es la nula infiltración del poco agua que cae.

En consecuencia, el poco suelo fértil existente en el desierto se endurece e impermeabiliza y acaba desapareciendo. Ello fue lo que hizo que también fracasara otro plan de intervención humana en el desierto del Sáhara: el de plantar miles de árboles.