La broma de estos cuatro albañiles de empotrar un Nokia en la acera ya dura 18 años: "Estos móviles sí que eran duros"
"Me duró muchos años, no como los smartphones de ahora".

De cuántas cosas se dicen que ya no son como antes: coches, lavadoras... y móviles de hace años o incluso décadas que funcionan igual de bien, que parecen "eternos" e indestructibles. Puede parecer exagerado, pero la leyenda de los Nokia es merecida. Si no ve a El Borge (Málaga) y contempla un modelo de la marca finlandesa que lleva 18 años empotrado en una acera y ahí sigue reconocible, aunque no, no puedas poner la oreja en la acera y llamar.
Ahora es Nokia es una atracción turística más. Todo ocurrió en enero de 2008, durante las obras de reforma de la calle. Cuatro albañiles del pueblo —Salvador Alarcón 'Xavare', Salvador Palomo 'El Zuri', Salvador Moya y José Antonio Fernández 'El Nono'— trabajaban en la pavimentación cuando apareció el protagonista de esta historia.
El móvil lo llevó Salvador Moya, hoy jubilado tras toda una vida en la construcción. Estaba estropeado desde hacía años.
"Fue una broma", recuerda al Diario Sur. "Se lo llevé al concejal y le dije que íbamos a montar una centralita telefónica en la calle". El teléfono ya no servía para llamar ni para mandar mensajes. Era otro tiempo: llamadas, SMS y, con suerte, algo de cobertura.
Un gesto rápido y una paleta de cemento
No hubo plan, ni ceremonia, ni debate. Solo una frase lanzada al aire. "El Nono le dijo a Salvador Moya, medio en broma: déjalo ahí", recuerda Salvador Alarcón, que entonces tenía poco más de veinte años. Y ahí se quedó.
"Iba lecheando, lo limpié lo que pude y seguimos trabajando", explica Alarcón. El móvil quedó atrapado para siempre bajo una capa de cemento, con la pantalla visible, integrado en la acera como una baldosa más. Nadie pensó que duraría tanto. Nadie imaginó que casi dos décadas después seguiría ahí, intacto.
Moya recuerda bien aquel Nokia. "Lo compré en Málaga, cuando trabajaba en el mercado de Huelin, sobre el año 2000. Me duró muchos años, no como los smartphones de ahora, que a la mínima se rompe la pantalla". En aquella época, además, la cobertura en El Borge era escasa, así que el móvil tenía más de objeto resistente que de herramienta imprescindible.
"Con estos se jugaba a la serpiente"
El Nokia ha resistido sol, lluvia, calor, frío y miles de pisadas. Ha visto pasar inviernos, veranos, ferias, obras nuevas y conversaciones repetidas. Nadie lo ha arrancado. Nadie ha protestado. En un pueblo de apenas un millar de habitantes, el teléfono fue aceptado con la naturalidad de lo que no molesta y no estorba.
"Es que estos móviles sí que eran duros", dice Alarcón con una sonrisa. "Con estos se jugaba a la serpiente". No hace falta explicar más. Para muchos vecinos, ese detalle en el suelo es también un recuerdo de una época sin pantallas táctiles, sin notificaciones constantes y sin prisas digitales.
Una curiosidad que nunca dio problemas
Con los años, el Nokia se ha convertido en una pequeña atracción local. No sale en folletos turísticos ni tiene placa explicativa, pero siempre acaba apareciendo en la conversación cuando alguien se fija en él. Una curiosidad nacida de una trastada, de una travesura de una cuadrilla que trabajaba para el Ayuntamiento.
Resulta casi irónico que este gesto improvisado haya convivido sin problemas con el día a día del pueblo, mientras otras decisiones mucho más formales sí han generado polémica. Sin ir más lejos, el reciente cambio del nombre de la avenida Che Guevara por el de avenida La Pasa, para reforzar la identidad agrícola local, llenó plenos, titulares y discusiones. El móvil, en cambio, nunca ha levantado la voz.
Un objeto mudo cargado de memoria
Hoy, el Nokia sigue ahí. No vibra, no suena, no se enciende. Pero recuerda. Recuerda una obra cualquiera, una broma sin importancia y una época en la que la obsolescencia no era tan rápida. Un tiempo en el que los teléfonos no se cambiaban cada dos años… y en el que, sin saberlo, hasta un móvil podía echar raíces en un pueblo del interior de la Axarquía.
Recordemos un poco en retrospectiva lo que era Nokia hace 20-30 años. Lo que ahora provocan los Samsung, iPhones o Huawei, antes lo producía la marca finlandesa. Era la líder, el referente, pero fue cayendo, no sin antes marcar unas fases:
- Dominio histórico (años 90-2007): Nokia fue el gigante indiscutible del mercado móvil, con cuota máxima del 50,7% en 2007 (vendió 436 millones de unidades), ingresos de unos 50.000 millones de dólares y capitalización de unos 250.000 millones de euros; dominó con iconos como 3310 y Symbian.
- Caída y pivote (2008–2014): perdió terreno ante iPhone y Android por retraso en smartphones (Symbian obsoleto); cuota cayó a 3% en 2012. Vendió división móvil a Microsoft por 7.200 millones de dólares (2014), quedando solo con redes.
- Situación actual (2026): el negocio principal está en redes 5G/6G, óptica y licencias de patentes, con unos ingresos en 2024 de unos 20.890 millones de dólares (+5%) y un beneficio neto de 358 millones de euros.
