Toni Nadal, sobre la cultura del lamento: "La gente que más se queja es la que menos dispuesta a hacer algo por cambiar"
El tío y exentrenador de Rafa Nadal reflexiona sobre la cultura de la queja, la capacidad de superación de su sobrino y la importancia de la actitud: "No todo el mundo puede ser el mejor, pero sí mejorar".

Toni Nadal, tío y exentrenador de Rafa Nadal, vuelve a dar lecciones de vida en una nueva entrevista que concedió, en este caso, al pódcast de José Elías, Búscate la vida. Nunca se anda con rodeos y es claro, y eso gusta mucho a la gente, como demuestran los comentarios del vídeo. Es duro, pero inspirador, con esa forma de transmitir que triunfa en conferencias y charlas.
Oyéndole hablar, se comprende todo el bien que hizo a Rafa, aunque, como él siempre dice, dependía de él, de su esfuerzo y compromiso. Y ahí radica parte de la charla, ideal para motivarse, quitarse excusas y dar lo mejor siempre.
En una larga reflexión sobre su etapa como entrenador y su visión de la vida, el histórico técnico mallorquín lanza una idea que resume toda su filosofía: "La inmensa mayoría de la gente que más se queja es la que está menos dispuesta a hacer algo para cambiar su situación".
Exigencia, tensión y el papel del entrenador
Como no, puso como ejemplo a su sobrino, que ya en 2005 sufría su dolencia en el pie, que le duró toda la carrera y con la que tuvo que adaptarse y sufrir. Los médicos aseguraban que Rafa no podría ser un deportista de élite por ese problema congénito. Cientos de victorias y 22 Grand Slams después, su titánico esfuerzo cambió las reglas.
Y Toni Nadal fue parte fundamental, porque lejos de apiadarse de su sobrino, le empujó a seguir y hacerlo lo mejor posible. Reconoce que durante buena parte de su carrera fue un entrenador extremadamente exigente. "Cuando lo que te va es la sangre, la preocupación es mayor y se genera una tensión que a veces no es buena", explica.
En el tenis profesional, recuerda, la relación entre jugador y entrenador nunca es sencilla: el jugador paga y, por tanto, manda, pero el entrenador tiene la obligación de molestar, exigir y empujar un poco más allá.
Esa tensión fue constante en su relación con Rafa. No por falta de confianza, sino porque el objetivo siempre fue el mismo: mejorar. "Si no eres capaz de derrotar a tu rival, al menos no le ayudes a que te derrote", le repetía.
Luego está lidiar con la frustración y la derrota, que las hay, incluso en una carrera tan espectacular como la de Rafa. Tuvo derrotas dolorosas, como la final de Wimbledon 2007 o el Open de Australia 2012, pero la consigna era olvidarse y entrenar duro para el siguiente torneo.
"No me gusta la queja"
Toni no aplica esta frase solo a los más afortunados, entre los que reconoce están él o su sobrino, sino a cualquier persona, sea cual sea su profesión. Valora hacerlo con profesionalidad y actitud positiva, sin derrotismo.
Toni Nadal lo tiene claro: no soporta la queja constante. Por eso Rafa casi nunca se lamentaba del pie con él. "Esto es lo que hay y con esto tenemos que convivir", le decía. Incluso llegó a pedir al resto del equipo que no se hablara más del problema, porque cuando se habla demasiado de algo sin solución, se agranda.
Si un problema tiene solución, se busca. Si no la tiene, no se alimenta. Esa fue la norma. "Darse pena no sirve de nada", resume.
No todo el mundo puede ser el mejor, pero sí mejor
Pero cuidado, porque Toni se aleja de típico motivador que te vende optimismo sin pilares sólidos, solo porque suena bien. Otra de las ideas centrales de su discurso desmonta uno de los grandes mantras actuales: si quieres puedes. Discrepa con esta frase tan manida porque no todo el mundo puede ser el mejor en algo, ni siquiera dedicarse a algo concreto.
El talento, la capacidad mental y la tolerancia al sufrimiento marcan límites reales. Pero todos —sin excepción— pueden dar una versión un poco mejor de sí mismos.
Esa, dice, debería ser la verdadera ambición. Hagas lo que hagas, intenta hacerlo bien. El problema, a su juicio, es que vivimos en una época donde el trabajo parece desprestigiado, donde se habla más de reducirlo que de hacerlo con compromiso.
Compromiso, confianza y sociedad
Apliquemos esto a la sociedad. Para Toni Nadal, el compromiso no es una palabra abstracta. Es lo que genera confianza, y sin confianza una sociedad no funciona. Da igual si eres tenista, empresario o trabajas en un control de aeropuerto. El valor no está tanto en el puesto como en cómo se hace.
Su conclusión es tan sencilla como tajante, dura, pero real y motivadora, si te lo tomas como hay que hacerlo: no todo el mundo será Messi, Federer o Nadal, pero cualquiera puede mejorar, comprometerse y dejar el mundo un poco mejor de lo que lo encontró. Y eso, para él, vale mucho más que cualquier excusa.
El impresionante palmarés de Toni con Rafa
Toni Nadal fue el entrenador principal de Rafael Nadal desde sus inicios en 1990 hasta mayo de 2017, período en el que juntos ganaron 74 títulos ATP individuales, incluyendo 16 Grand Slam, 29 Masters 1000, 4 Copas Davis y 2 medallas olímpicas. Sumaron más de 700 victorias en ese periodo y 102 semanas como número 1.
¿Es Toni el entrenador más laureado de la historia? No hay consenso. Con un único jugador sí, pero por ejemplo, el que fue entrenador de Novak Djokovic, Marian Vajda, suma 20 Grand Slams: 15 con el serbio y otros 5 con otros jugadores.
