María García, 32 años, dejó su trabajo en Sephora y compró por 6.000 euros una casa abandonada en el monte para salir de la rueda: "Lo que más me costó fue enfrentarme a la oscuridad"
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María García, 32 años, dejó su trabajo en Sephora y compró por 6.000 euros una casa abandonada en el monte para salir de la rueda: "Lo que más me costó fue enfrentarme a la oscuridad"

La asturiana subraya que, aunque no ha sido un proceso del todo fácil, está muy feliz residiendo en medio de la naturaleza.

Casa en el monte.Getty Images

En muchas ocasiones, sentimos que monotonía y el ritmo frenético de la ciudad acaparan por completo nuestras vidas. Para escapar de esta 'rueda', hay quienes buscan dar un giro radical de forma completamente premeditada, mientras que otros se topan con la oportunidad de su vida por pura casualidad.

A sus 26 años, la ovetense Mar García llevaba una vida totalmente urbana y trabajaba como dependienta en una tienda de la cadena de cosméticos Sephora. Sin embargo, el estallido de la pandemia supuso un punto de inflexión absoluto. “Con el confinamiento, mi madre me llamó y me dijo que fuera al pueblo al que ella se había mudado hacía nueve años”, recuerda García en entrevista para el diario La Voz de Asturias.

Al instalarse allí, la joven reconoce que su percepción vital cambió de un día para otro. “Me di cuenta de que, mientras la gente estaba encerrada entre cuatro paredes, yo podía disfrutar del aire libre y de la naturaleza”, comenta. 

Descubrió que le fascinaba estar lejos de la rutina de la capital asturiana y de esa necesidad imperiosa de trabajar únicamente para consumir. “Mi trabajo en Sephora me gustaba, estaba contenta con mi vida, pero cuando llegué aquí comencé a valorar cosas de las que antes no me daba cuenta”, sostiene. 

Una ganga de 6.000 euros sin luz ni agua

El flechazo con el entorno rural fue tal que decidió instalarse allí de forma permanente, lanzándose a la aventura de comprar una casa abandonada en medio del monte. La vivienda pertenecía a un vecino que acababa de heredarla y que no tenía la más mínima intención de hacerse cargo de ella, lo que permitió a la joven negociar un precio imbatible.

“Me dijo que la acababa de heredar y que no la quería para nada. Le ofrecí 8.000 euros y me dijo que sí, aunque finalmente me la acabó vendiendo por 6.000”, afirma la mujer. 

Tras la compra, García se estableció en el inmueble asumiendo unas condiciones espartanas: la casa no contaba con servicio de agua corriente ni electricidadEn este sentido, admite que la adaptación fue un reto psicológico y que lo que más le costó fue enfrentarse a la soledad y a la oscuridad absoluta de la noche.

“No me daba miedo ninguna de las dos cosas, pero nunca me había enfrentado de manera tan directa a ellas. Al principio me sentía rara, pero tenía claro que eran grandes aprendizajes que, si no superaba, no podría seguir viviendo aquí”, detalla. 

El sueño de formar una familia en el campo

Hoy, a sus 32 años, García manifiesta sentirse inmensamente cómoda, libre y feliz en su refugio del monte. Su próximo gran objetivo vital es encontrar a alguien que comparta esta peculiar visión del mundo para poder echar raíces y formar una familia en el campo.

“Aunque soy consciente de que es algo que no depende solo de mí, me gustaría poder encontrar a alguien para quien esto también sea un sueño y poder ampliar los recursos que ahora tengo, teniendo más animales”, concluye. 

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Nacido en Bogotá, Colombia. Redactor del HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Pontificia Universidad Javeriana y Máster de Marketing Deportivo de la Escuela Universitaria Real Madrid. Ha trabajado en varios medios deportivos como Gol Caracol, Vavel Colombia y La Nueva Tendencia. En el HuffPost escribe sobre distintas temáticas relacionadas con los ámbitos de sociedad, salud e internacional.

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