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Solo 9 minutos de retraso en el sueño: un metaanálisis de 11 estudios desmonta una década de pánico por la luz azul de las pantallas, según un profesor de Stanford

Solo 9 minutos de retraso en el sueño: un metaanálisis de 11 estudios desmonta una década de pánico por la luz azul de las pantallas, según un profesor de Stanford

Un profesor de Stanford aclara que la verdadera clave para dormir bien no es apagar el móvil, sino salir a la calle durante el día.

Mujer viendo el móvil acostada en la cama.
Mujer viendo el móvil acostada en la cama.OSAKAWAYNE STUDIOS

"No uses el móvil justo antes de dormir". ¿Cuántas veces hemos escuchado (o repetido) este sermón? Durante la última década, nos han taladrado la cabeza con la idea de que los dispositivos electrónicos emiten una cantidad cantidad excesiva de luz azul; la cual, supuestamente, destroza nuestro ciclo del sueño y nos provoca un insomnio galopante.

Sin embargo, la ciencia acaba de darle un giro de 180 grados a esta creencia popular. Jamie Zeitzer, profesor de psiquiatría y ciencias del comportamiento en la Universidad de Stanford, ha desmontado esta teoría catastrofista, tal y como recoge un reciente artículo publicado por la cadena británica BBC

El experto aclara que, efectivamente, la luz azul puede llegar a influir en nuestro ciclo circadiano. Esto se debe a la presencia de una proteína fotosensible en nuestros ojos llamada melanopsina, que juega un papel clave a la hora de regular el sistema del sueño. Pero el quid de la cuestión no está en el color de la luz, sino en la dosis que recibimos.

El profesor sostiene que los aparatos electrónicos cuentan con un nivel de luz azul mínimo.La cantidad de luz que emiten nuestras pantallas es realmente insignificante”, afirma Zeitzer. Para ponerlo en perspectiva, el artículo de la cadena londinense detalla un dato demoledor: pasarse 24 horas seguidas expuesto a la pantalla de un móvil equivale a la luz que recibimos en menos de un minuto estando al aire libre.

Este hallazgo viene respaldado por un reciente metaanálisis que agrupa 11 estudios científicos diferentes. La conclusión es clara: en el peor de los escenarios, la luz de las pantallas retrasa el sueño solo nueve minutos. Evidentemente no es un efecto nulo, pero está lejísimos de ser el cambio radical que nos habían vendido.

El verdadero culpable: el scroll infinito

Entonces, ¿cuál es la solución real para dormir a pierna suelta? Según el docente, el secreto más eficaz (y barato) es salir a la calle. Exponerse a la luz natural durante el día es el gran antídoto. Para hacernos una idea: en un día nublado podemos recibir hasta 10.000 lux (la unidad que mide la intensidad lumínica), y en un día a pleno sol esa cifra se dispara hasta rozar los 100.000 lux.

“Cuanta más luz recibas durante el día, menor será el impacto de la luz nocturna”, apunta Zeizter.

Para rematar, el profesor de Stanford pone el dedo en la llaga y señala al verdadero culpable de nuestras ojeras tecnológicas, que va mucho más allá de la retroiluminación. "Es el contenido que estamos consumiendo, muchísimo más que la propia luz, lo que realmente mantiene a la gente despierta y sobreestimulada con estos dispositivos", concluye. Al final, el problema no era el brillo del móvil, sino nuestra incapacidad para soltar las redes sociales a las tantas de la madrugada.

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Nacido en Bogotá, Colombia. Redactor del HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Pontificia Universidad Javeriana y Máster de Marketing Deportivo de la Escuela Universitaria Real Madrid. Ha trabajado en varios medios deportivos como Gol Caracol, Vavel Colombia y La Nueva Tendencia. En el HuffPost escribe sobre distintas temáticas relacionadas con los ámbitos de sociedad, salud e internacional.

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