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Moyave, militar y estudiante de Medicina: "Antes de los exámenes, a veces repaso hasta 14 horas al día"

Moyave, militar y estudiante de Medicina: "Antes de los exámenes, a veces repaso hasta 14 horas al día"

La vida de este exmilitar, que sirvió a su país durante más de una década, dio un giro de 180 grados cuando decidió entrar en la facultad de Medicina. Todo lo explica en su libro, publicado a finales de 2025.

Tres militares patrullando
Tres militares patrullandoVirojt Changyencham

A punto de cumplir los cuarenta, Moyave -seudónimo con el que firma su libro- ha vivido ya varias vidas. La primera, marcada por el uniforme y las operaciones de alto riesgo. La segunda, por los apuntes, las guardias hospitalarias y jornadas maratonianas de estudio. Hoy, este antiguo militar asegura que, cuando se acercan los exámenes, puede llegar a estudiar hasta 14 horas diarias.

Durante más de una década, su día a día estuvo lejos de las aulas. Sirvió en la infantería de montaña del ejército francés y más tarde en una unidad de intervención policial. Participó en misiones en Afganistán contra los talibanes y actuó tras los atentados de 2015 en París, además de intervenir en operaciones contra el narcotráfico en Seine-Saint-Denis. Experiencias que dejaron huella.

Su trayectoria está recogida en De sudor y sangre, publicado a finales de 2025 por Éditions Mareuil. En el libro relata una vida atravesada por la adrenalina, el sentido del deber y también por el coste psicológico de la violencia.

De alumno distraído a opositor incansable

Lo paradójico es que, en su adolescencia, nada hacía pensar que terminaría estudiando Medicina. Moyave reconoce que fue un estudiante irregular. Solo rendía cuando encontraba un profesor que lograba motivarlo. El resto del tiempo, apenas abría los libros en casa y se aburría en clase. Tras abandonar el itinerario general, optó por una formación profesional en mecánica para asegurarse una salida laboral.

Después, el ejército. Allí encontró disciplina, estructura y un entorno que, según él mismo explica, terminó de "completar" su educación. Durante los cursos de formación militar debía asimilar grandes cantidades de información en poco tiempo. Las evaluaciones eran constantes y clasificatorias. Ese sistema competitivo despertó su ambición.

El punto de inflexión: reinventarse

Tras quince años entre el ejército y la policía, decidió cambiar de rumbo. Las secuelas psicológicas pesaban. Reconoce haber sufrido un trastorno de estrés postraumático severo tras su paso por Afganistán y determinadas intervenciones policiales. El trabajo se volvió cada vez más difícil de sostener.

Fue entonces cuando empezó a plantearse una reconversión profesional. Siempre le había interesado el cuerpo humano y el cuidado de los demás. Quería seguir siendo útil, pero desde otro lugar. Para él, no se trataba de romper con su pasado, sino de darle continuidad bajo otra forma de servicio.

Su primera parada fue la podología. Con 32 años, y tras obtener el bachillerato por equivalencia, ingresó en una escuela especializada. Contra todo pronóstico, destacó: terminó varios semestres como el mejor de su promoción. Fue el propio director quien le habló de una vía de acceso que permitía saltar al segundo curso de Medicina.

La selección no era sencilla. Su candidatura competía con perfiles académicos brillantes: investigadores en biología, estudiantes de ingeniería, enfermeras o fisioterapeutas. El proceso incluía la revisión del expediente y una entrevista decisiva. Con el apoyo de médicos que habían supervisado sus prácticas -y tras varios simulacros de entrevista- logró la plaza.

Hoy estudia Medicina en la Universidad de Saint-Quentin-en-Yvelines y aspira a especializarse como anestesiólogo o cirujano.

"Antes de los exámenes, estudio hasta 14 horas"

La facultad no ha sido un paseo. Reconoce que la exigencia es muy superior a lo que había experimentado antes. Sin embargo, la disciplina adquirida en el ejército juega a su favor.

Cuando se aproximan los parciales, su rutina puede intensificarse hasta el extremo:

  • Jornadas de estudio de hasta 14 horas diarias
  • Planificación milimétrica del temario
  • Repaso sistemático para evitar repetir asignaturas

De momento, los resultados acompañan: mantiene una media cercana al 14 sobre 20 y no ha tenido que repetir exámenes en el último año.

Equilibrio familiar y estabilidad económica

A sus 37 años, no comparte del todo el estilo de vida de muchos compañeros más jóvenes. Tras seis años encadenando podología y Medicina, se siente integrado, pero su prioridad no son las fiestas universitarias. Prefiere volver a casa, estudiar y dedicar tiempo a sus dos hijos.

En el plano económico, la transición ha sido posible gracias a una combinación de factores:

  • Inversiones inmobiliarias realizadas al inicio de su carrera profesional, que hoy le generan ingresos por alquiler.
  • El salario de su esposa, también vinculada al sector sanitario
  • El apoyo puntual de su madre

Ese colchón le permite concentrarse en una carrera que exige tiempo y dedicación plena. Moyave encarna una transformación poco habitual: de las operaciones especiales a los quirófanos. De combatir sobre el terreno a enfrentarse a exámenes interminables. Si antes su desafío era físico y táctico, hoy es intelectual. Y, cuando llegan las pruebas finales, lo afronta con la misma intensidad: hasta 14 horas diarias frente a los apuntes