Cumbre borrascosa: qué podemos esperar de la alianza de izquierdas que promueve Gabriel Rufián
Analistas políticos valoran el "salto al vacío" del diputado de ERC, pero creen que su plan no cristalizará en una candidatura conjunta: "Hoy, los partidos están pensando más en su mera supervivencia. Y hay mucha gente para pocas migajas".

El portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián, ha sacudido en los últimos días el espacio político que existe a la izquierda del PSOE al hacer un llamamiento a la unión de fuerzas para frenar a la ultraderecha en nuestro país. Una iniciativa que ha generado cierta sorpresa y múltiples lecturas desde un punto de vista de la estrategia política.
Lo cierto, sin embargo, es que esta propuesta no es nueva: en el pleno del Congreso del pasado 22 de julio, el dirigente ya lanzó esta proclama de una manera nítida y directa. “Si no nos ponemos de acuerdo, nos van a matar por separado… políticamente”, advirtió. Y eso ya está pasando.

La idea inicial, y la que sigue manteniendo Rufián en las últimas entrevistas concedidas, es una alianza de "fuerzas soberanistas" (o de la "izquierda plurinacional", si también acaba calando en formaciones como Sumar, Podemos o Más Madrid) para evitar el derrumbe electoral del mismo espacio en un contexto de auge de la derecha y la extrema derecha y un desmovilización del voto de izquierdas, como ha podido verse en las últimas elecciones autonómicas de Extremadura o Aragón. "¿Y por qué? Porque lo que viene no es lo de siempre. Vienen ilegalizaciones, encarcelamientos, cierres de medios de comunicación, imputaciones a periodistas que no sean de la cuerda… Cosas muy chungas", decía este jueves en una entrevista en El País.
La propuesta es singular, puesto que busca poner bajo un mismo paraguas a partidos con muy diferentes intereses y arraigo territorial descompensado, sin un proyecto definido y con un liderazgo por debatir. En un contexto, además, en el que las desconfianzas y los vetos cruzados han arruinado el proyecto "unificador" que Sumar llevó parcialmente a cabo en las anteriores elecciones generales.
Rufián es consciente de que la propuesta hace aguas por todas partes y su materialización se antoja casi imposible, aunque sí sirve para desnudar la tremenda vulnerabilidad que sufre la izquierda española en estos momentos... y la poca capacidad de diálogo que impera entre ellos. Por el momento, BNG o Bildu han dado un portazo a Rufián, ERC se desentiende de su figura más mediática, Podemos e IU le han despreciado y las fuerzas de gobierno que integran todavía Sumar tienen la cabeza puesta en el nuevo proyecto político que lanzarán el próximo sábado.
Pero, ¿está la izquierda en condiciones de rechazar el experimento que propone Rufián? ¿Tendría algún 'efecto electoral' a nivel nacional una candidatura liderada por un político abiertamente independentista? Jordi Sarrión-Carbonell, consultor y analista político, cree que el dirigente de ERC ha dado, de forma consciente, "un salto al vacío" para acabar con las luchas cainitas entre la izquierda.
"Rufián sabe que esto no va de nombres, sino de que la izquierda vuelva a conectar con la sociedad española. Y no deja de ser paradójico que sea un líder independentista quien encabece esto. Pero es que Rufián tiene un potencial emocional a nivel discursivo que es inusual en España. Lo más cercano fue el primer Podemos, donde hubo actores que venían del activismo periférico y consiguió mucho éxito. Yo creo que él está intentando volver a eso", analiza.
Aunque el portavoz de ERC es independentista, Sarrión-Carbonell observa que Rufián está poniendo sobre la mesa un proyecto que va más allá de un debate sobre fronteras o sobre el derecho de autodeterminación. "Rufián se ha convertido voluntariamente en una referencia para toda la izquierda porque habla de las Rodalies más que de la independencia. O dice que la clase trabajadora de Cornellá es la misma que la de Vallecas. Por eso creo que una persona de Castilla y León o de Castilla - La Mancha de izquierdas también podría verse tentada a votar por esta opción", señala.
Y sobre si tiene que ser él quien encabece este proyecto, el analista responde: "Tiene tanto alcance mediático que es muy difícil que alguien le tosa si aspira realmente a liderar ese espacio. No sé si se prestará a hacerlo, pero a nivel discursivo ya ha aportado algo nuevo y ha intentado trascender de esa lógica de partidos que siempre han defendido Sumar y Podemos".
Un debate... desde la derrota

El analista y colaborador de El HuffPost, Antonio Papell, cree que Rufián ha incidido de nuevo en esta alianza después de que Podemos se quedara fuera del parlamento aragonés en unas elecciones autonómicas en las que la izquierda se dividió hasta en tres papeletas. "Todos nos quedamos perplejos al ver ese debate de Xabier Fortes en el que hubo ocho ciudadanos defendiendo sus temas y, de los cuales, tres eran relevantes y los demás eran comparsas. Aquella estampa de ocho personas hablando en un colosal desorden tuvo que afectar a la gente. Es un cachondeo lo de la izquierda al PSOE. Y una pérdida de sentido común", asegura.
Papell ve claro que hay "una demanda" por parte de la ciudadanía de que este espacio político se organice. "Piden una izquierda más radical que el PSOE, con una idea de Estado más potente, que vele por los derechos humanos y se comprometa con asuntos cruciales como la vivienda. Y, por supuesto, que sea más agresiva con la extrema derecha", dice.
Sin embargo, cree que la opción de Rufián no saldrá porque los grandes partidos de izquierdas se han convertido en "acomodos vitales de unos cuantos mediocres que se ganan la vida así". "Les importa un huevo el destino del país. Por eso Rufián les ha metido el dedo en la llaga. Les ha dicho claramente que hay que entenderse y que esta diseminación de grupúsculos de izquierdas ya no sirve para nada", advierte.
Manuel López Funes, asesor en estrategia y comunicación política, lamenta por su parte que este diálogo sobre la unión de las izquierdas se haga ahora "desde la derrota". "El debate ya no es qué proyecto construimos para hacer una gran mayoría. En 2014, con Podemos o las famosas mareas, se hacían coaliciones entre partidos y agrupaciones territoriales para ganar. Entonces, había una gran masa social respaldando el proyecto, coincidencia ideológica y se buscaba coaligar con espacios que ya eran relevantes. Hoy, los partidos están pensando en su mera supervivencia", explica.
López Funes valora que Rufián haya puesto su "capital mediático" en esta particular cruzada, pero cree que no llegará a buen puerto porque "hay mucha gente para pocas migajas". Pese a todo, sostiene que el debate ya abierto será beneficioso para que la izquierda se mueva en la dirección que ya ha marcado Rufián. "Sumar ya ha hecho una convocatoria para presentar su nuevo partido y su discurso puede ayudar a impulsar a otros partidos nacionalistas o independentistas, aunque no formen la coalición que persigue Rufián. El gran reto que tiene la izquierda es crear un clima ilusionante para que la gente, como ha ocurrido en Extremadura o Aragón, no se quede en casa", finaliza.
