Paloma Taltavull, catedrática de la UA, sobre la crisis de vivienda: "Nuestra estructura productiva se ha adelgazado; los promotores no dan abasto y falta mano de obra cualificada"
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Paloma Taltavull, catedrática de la UA, sobre la crisis de vivienda: "Nuestra estructura productiva se ha adelgazado; los promotores no dan abasto y falta mano de obra cualificada"

Algunas de las fórmulas que plantea funcionaban "a inicios de los 2000", pero actualmente son medidas insuficientes.

Grúas construyendo edificiosMarcos del Mazo

Encontrar vivienda en la provincia de Alicante se ha convertido en una tarea cada vez más complicada. No se trata solo de que los precios hayan subido de forma sostenida en los últimos años: el problema, según muchos expertos, es que directamente no hay suficientes casas para cubrir la demanda. Esa es la principal advertencia que lanzó la catedrática de Economía Aplicada de la Universidad de Alicante, Paloma Taltavull, durante una entrevista concedida a la Cadena SER.

La economista, que dirige el grupo de investigación ECOVISI, pasó por los micrófonos de 'Hoy por Hoy' Alicante para analizar un mercado inmobiliario que describe como "bloqueado" desde hace casi una década. A su juicio, el desequilibrio actual no se explica únicamente por el encarecimiento del alquiler o de la compra, sino por una escasez estructural de vivienda disponible.

"La demanda sigue creciendo, pero la oferta no logra seguir ese ritmo", explicó durante la entrevista. Para Taltavull, el mercado residencial arrastra todavía las consecuencias de la crisis financiera de 2008, que paralizó la construcción durante años y dejó un sector mucho más pequeño que antes.

Un sector que no se ha recuperado

Según la profesora, el gran punto de inflexión fue el desplome del sector inmobiliario tras el estallido de la burbuja. En aquel momento, la actividad constructora se redujo de forma drástica y buena parte de las empresas, profesionales y trabajadores que formaban el tejido productivo desaparecieron.

Más de quince años después, ese ecosistema todavía no se ha recompuesto del todo. "Nuestra estructura productiva se ha adelgazado", señaló Taltavull en dicha entrevista. En la práctica, esto significa que hay menos promotores, menos empresas constructoras y también menos profesionales especializados en el sector.

Ese déficit se traduce en un cuello de botella evidente. Aunque exista demanda suficiente para levantar nuevas promociones, el sector no tiene capacidad para reaccionar con rapidez. “Los promotores no dan abasto y además falta mano de obra cualificada”, resumió.

El resultado es un mercado cada vez más tensionado. A medida que crece la población o aumenta el interés por vivir en determinadas zonas, la falta de vivienda disponible empuja los precios al alza y complica el acceso para muchas familias.

Uno de los efectos visibles de esta situación es el desplazamiento progresivo de residentes hacia áreas más alejadas de los centros urbanos. Muchas personas que no pueden permitirse vivir en determinadas zonas optan por mudarse a municipios del entorno y desplazarse cada día a su lugar de trabajo.

Este fenómeno, conocido como commuting, no es nuevo y aparece en muchas grandes áreas metropolitanas. Sin embargo, para la economista refleja que el mercado necesita aumentar la oferta de vivienda con urgencia, especialmente en las ciudades donde se concentra la actividad económica.

Recuperar fórmulas que ya funcionaron

Taltavull también planteó algunas posibles soluciones para aliviar la presión del mercado. Entre ellas, recuperar herramientas que en el pasado dieron buenos resultados.

Una de las fórmulas que menciona es el alquiler con opción a compra dentro del marco de la vivienda protegida. Este modelo fue relativamente habitual en España a comienzos de los 2000 y permitía a muchas personas acceder a una vivienda con mayor flexibilidad.

El sistema funcionaba de forma sencilla: los jóvenes podían comenzar viviendo de alquiler y, si con el tiempo decidían establecerse de manera permanente, tenían la posibilidad de adquirir la vivienda descontando parte de lo pagado. "Era una fórmula muy útil", recordó la economista en la entrevista. "Ofrecía mucha flexibilidad: si tu situación laboral cambiaba o te mudabas, simplemente dejabas el alquiler; si querías quedarte, ejercías la opción de compra".

Sin embargo, este tipo de instrumentos han perdido peso en los últimos años. Según Taltavull, una de las razones es que el sistema financiero ya no respalda estas operaciones con la misma facilidad que antes, lo que complica su desarrollo. Por ello, considera necesario explorar nuevas fórmulas de financiación y gestión que permitan reactivar este tipo de soluciones.

Cooperación para desbloquear el mercado

Más allá de medidas concretas, la economista insiste en que el problema de la vivienda no se resolverá con una única política. En su opinión, será necesario combinar varias estrategias y, sobre todo, reforzar la cooperación entre administraciones públicas y sector privado.

Uno de los objetivos debería ser incentivar a los propietarios para que saquen al mercado viviendas que actualmente permanecen vacías o infrautilizadas. Pero también facilitar la promoción de nuevas viviendas allí donde exista demanda real.

Para lograrlo, Taltavull apuesta por una estrategia basada en acuerdos y colaboración institucional. "No se trata de imponer soluciones desde arriba, sino de alcanzar consensos", señaló durante la entrevista.

En ese sentido, considera que tanto la Generalitat Valenciana como los ayuntamientos tienen un papel clave para impulsar medidas que permitan desbloquear el mercado inmobiliario. De lo contrario, advierte, la presión sobre el acceso a la vivienda seguirá aumentando y con ella también el malestar social.

El desafío, concluye, es actuar antes de que el problema se cronifique aún más en un territorio donde la demanda residencial sigue creciendo año tras año.

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