Rebecca, estadounidense afincada en Madrid sin haber pisado antes España: "Perdí casi 7 kilos al instante y sin esfuerzo, y dejé la medicación que tomaba desde hacía años"
“Llevamos casi un año aquí y España ya se siente como nuestro hogar”, asegura.
Cambiar de país nunca es una decisión sencilla, y mucho menos cuando el destino es un lugar que ni siquiera se ha visitado antes. La incertidumbre, las diferencias culturales y el miedo a empezar de cero suelen pesar tanto como la ilusión por una nueva vida. Sin embargo, para una americana que decidió mudarse con su familia a Madrid, aquel salto al vacío terminó trayendo cambios que jamás habría imaginado.
Rebecca, una estadounidense que hasta entonces vivía en Connecticut, se trasladó a España junto a su marido y sus dos hijos en agosto de 2025 sin haber pisado nunca el país. Ahora, tras casi un año viviendo en Madrid, hace balance de todo lo que ha ganado, de las dificultades que también ha encontrado y de las lecciones que se lleva de esta experiencia, una decisión que, asegura, ha transformado por completo su forma de vivir.
Lo que más le ha sorprendido desde entonces es el impacto que el cambio ha tenido en su salud. “Perdí 7 kilos, casi al instante y sin apenas esfuerzo, y dejé de tomar la medicación para la ansiedad que llevaba años tomando”, afirma orgullosa en declaraciones recogidas por Business Insider. Según explica, no siguió ninguna dieta estricta ni comenzó un plan de ejercicio, sino que atribuye esa mejoría al estilo de vida que ha adoptado desde su llegada a España.
“Más plena y más viva”
La familia se instaló en la capital con la idea de ofrecer a sus hijos una infancia más tranquila, con un mejor equilibrio entre el trabajo y la vida familiar, más tiempo para viajar y una mayor conexión con su entorno. En pocos meses hicieron amigos, comenzaron a aprender español y se integraron en el colegio. Además, Rebecca asegura que la acogida de vecinos y comerciantes fue mucho más cálida de lo que esperaba.
No obstante, la estadounidense reconoce que el idioma ha sido uno de los mayores retos y lamenta no haber aprendido español antes de mudarse. “Aprender el idioma antes de irnos habría aliviado mucho esa carga”, explica. También echa en falta haber investigado mejor algunos aspectos prácticos, como el transporte escolar, el clima de la zona o la importancia de elegir una vivienda con más luz natural y espacio exterior.
Pese a esas dificultades, Rebecca asegura que no se arrepiente de haber vendido su casa y la mayor parte de sus pertenencias para empezar de cero. “Llevamos casi un año aquí y España ya se siente como nuestro hogar”, asegura. Lo que comenzó como una aventura llena de incertidumbre ha terminado convirtiéndose, en sus propias palabras, en una vida "más plena y más viva" que la que dejaron atrás en Estados Unidos.