"Recibimos 276 llamadas en un solo día": ante la escasez de gasolina y el aumento vertiginoso de los precios, los rusos se apresuran a convertir sus coches a GLP
Los ataques ucranianos contra refinerías rusas han provocado colas en las gasolineras y un encarecimiento del combustible que ha disparado el interés por el gas licuado de petróleo, mucho más barato y abundante en el país.

Las colas ante las gasolineras empiezan a tener una consecuencia inesperada en Rusia. Cada vez más conductores están recurriendo al gas licuado de petróleo, conocido como GLP, para esquivar la escasez de gasolina y el fuerte aumento de los precios provocado por los ataques ucranianos contra refinerías e infraestructuras petroleras rusas.
La situación ha disparado la demanda en los talleres especializados en transformar vehículos para que puedan funcionar con este combustible, más barato y abundante en el país. Tanto, que algunas empresas aseguran no dar abasto.
"Recibimos 276 llamadas en un solo día, pero solo pudimos atender unas 30 o 40", ha explicado Sergei Medvedev, responsable de Medvedev GBO, una empresa dedicada a este tipo de conversiones.
Listas de espera hasta septiembre
El fenómeno no se limita a un solo taller. Egor Popov, cuya compañía Garant-Gas instala en Moscú equipos para adaptar coches al GLP, asegura que la demanda se ha disparado en las últimas semanas.
"Nuestra lista de espera llega hasta septiembre", ha señalado.
El atractivo del GLP es evidente para muchos automovilistas rusos: no solo permite evitar parte de las colas que se están formando en las estaciones de servicio, sino que además cuesta mucho menos que la gasolina.
Según Medvedev, los precios del GLP pueden ser "un 50% o incluso dos tercios" inferiores a los de la gasolina en las gasolineras. En un contexto de encarecimiento acelerado, esa diferencia se ha convertido en un argumento de peso para miles de conductores.
Un combustible abundante en Rusia
Rusia ya era antes de esta crisis uno de los grandes mercados mundiales del GLP para automoción. El país consume millones de toneladas de este combustible cada año y buena parte de esa demanda procede directamente del uso en vehículos.
El GLP, compuesto principalmente por propano y butano, se obtiene durante el procesamiento del gas natural y el refinado del petróleo. Además de ser más barato, genera menos emisiones que la gasolina, aunque su atractivo actual en Rusia tiene menos que ver con la conciencia ambiental que con una cuestión mucho más inmediata: disponibilidad y precio.
La paradoja es llamativa. Uno de los mayores productores de hidrocarburos del mundo atraviesa problemas internos de suministro de combustible por el impacto de la guerra y de los ataques ucranianos contra su infraestructura energética.
Putin admite las dificultades
El propio Vladímir Putin ha reconocido públicamente que Rusia afronta escasez de carburante como consecuencia de los ataques con drones ucranianos contra instalaciones petroleras.
En una entrevista concedida a la televisión estatal, el presidente ruso aseguró, no obstante, que la situación está bajo control y que el Gobierno ya ha puesto en marcha medidas para corregirla.
Mientras tanto, muchos conductores han optado por buscar una solución por su cuenta. Y, de momento, esa solución pasa por cambiar la gasolina por el GLP.
