Antes de ponerse a trabajar, los robots van a la escuela: así es el "parque" donde los humanoides practican siete días a la semana
Unas instalaciones donde practicar, equivocarse y mejorar.

Por muy avanzados que sean y por mucha inteligencia artificial que incorporen, los robots humanoides no nacen sabiendo trabajar. Antes de desenvolverse en una fábrica, un almacén o incluso en un hogar, también necesitan un periodo de aprendizaje en el que practicar, equivocarse y mejorar. Esa "escuela" ya existe, y podría marcar el camino de la próxima generación de máquinas inteligentes.
Con esa idea en mente, la empresa estadounidense Apptronik ha puesto en marcha Robot Park, un gigantesco centro de entrenamiento ubicado en Austin (Texas) donde sus robots humanoides Apollo practican sin descanso, siete días a la semana. En estas instalaciones reproducen situaciones reales de trabajo, desde mover cajas y clasificar objetos hasta transportar materiales, con el objetivo de acumular experiencia antes de dar el salto a fábricas, centros logísticos y, en un futuro, incluso a los hogares.
Las instalaciones, con cerca de 8.400 metros cuadrados, recrean escenarios propios de almacenes, centros logísticos y líneas de producción. Según recoge Business Insider, aunque ya cuentan con inteligencia artificial, la mayor parte del tiempo son supervisados e incluso guiados a distancia por operadores humanos, que corrigen sus movimientos y generan valiosos datos para perfeccionar su comportamiento.
Objetivo: acumular experiencia
Para Apptronik, el verdadero desafío de la robótica no es solo construir mejores máquinas, sino enseñarles a actuar en el mundo físico. Mientras los modelos de IA conversacional se entrenan con miles de millones de textos e imágenes disponibles en internet, los robots necesitan recopilar experiencias reales. Por ello, cada acción realizada en Robot Park alimenta una enorme base de datos que sirve para entrenar el "cerebro" de Apollo y mejorar su capacidad para trabajar de forma autónoma.
La compañía, nacida en 2016 a partir de la Universidad de Texas, ya colabora con gigantes como Google DeepMind y Mercedes-Benz. De hecho, algunos robots Apollo participan en pruebas dentro de fábricas de la marca alemana, donde realizan tareas sencillas de logística, mientras que los datos obtenidos también ayudan a desarrollar los modelos de inteligencia artificial para robótica de Google.
La filosofía de Apptronik refleja una tendencia que gana fuerza en toda la industria. Empresas como Tesla, Figure AI o Agility Robotics también desarrollan programas de entrenamiento intensivo para acelerar el aprendizaje de sus humanoides antes de enviarlos a fábricas, centros logísticos o a los hogares. El objetivo es que estas máquinas acumulen experiencia del mismo modo que lo haría un trabajador en sus primeros días de empleo.
