Marcela, viajera: "Se vende mucho eso de huir de lo turístico, pero esos viajes no son para todo el mundo"
"No hace falta sufrir para que un viaje sea auténtico".

Durante años, las listas de recomendaciones de viaje estaban dominadas por las grandes capitales y los destinos más conocidos. Sin embargo, las redes sociales han cambiado la tendencia y ahora parece que cuanto más escondido, aislado y ‘secreto’ sea un lugar, más atractivo resulta para muchos viajeros.
Pero esa búsqueda constante de rincones 'auténticos' también tiene una cara menos visible. Carreteras en muy mal estado, ausencia de cobertura, pocos servicios sanitarios o largos desplazamientos forman parte de la experiencia en muchos de esos lugares.
Marcela, una viajera de 42 años que ha recorrido numerosos países, cuestiona que esa realidad rara vez aparece en los vídeos que circulan por internet. "Se vende mucho el ir a un destino remoto, el huir de lo más turístico. Pero eso, en muchos casos, también implica no contar con servicios o comodidades. Y esos viajes no son fáciles, no son para todo el mundo".
"Las redes enseñan el paisaje, no el camino"
Marcela asegura que no pretende desanimar a nadie a visitar este tipo de destinos. Al contrario, muchos de sus mejores recuerdos están precisamente allí. Pero insiste en que conviene viajar con expectativas realistas. "Las redes sociales enseñan la foto del paisaje, pero no las diez horas de carretera para llegar hasta él", expone.
Según cuenta, ella ha dormido en lugares sin agua caliente, con electricidad solo unas horas al día y sin conexión a internet durante jornadas enteras. "No es una crítica. Es simplemente la realidad de muchos sitios, y es algo incómodo y sacrificado que no es para todo el mundo", destaca.
También recuerda que, en algunos lugares, una avería o un problema de salud pueden complicar mucho el viaje: "Hay destinos donde si ocurre una emergencia el hospital más cercano está a varias horas. Son cosas que también hay que valorar".
"No hace falta sufrir para que un viaje sea auténtico"
Para Marcela, uno de los mayores errores de esta época es convertir los viajes en una competición. "Parece que ahora decir que has ido a un sitio conocido está mal visto, como si hubiera una competición por descubrir el lugar más escondido del planeta", comenta.
En su opinión, cada viajero debe elegir las experiencias que mejor se adapten a su forma de disfrutar: "No todo el mundo disfruta de la incertidumbre, y no pasa absolutamente nada".
"Viajar también consiste en conocerse a uno mismo. Hay quien disfruta perdiéndose en una gran ciudad y quien prefiere pasar tres días en una aldea remota. Ninguna opción es mejor que la otra y no tenemos porqué perseguir todos lo mismo", reflexiona.
Y concluye con una idea que, según dice, ha aprendido después de muchos kilómetros: "No hace falta sufrir para que un viaje sea auténtico. A veces nos preocupamos tanto por evitar lo turístico que nos olvidamos simplemente de disfrutar del lugar al que hemos ido".
