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Recorre 450 km para el examen de conducir y le suspenden sin que pueda arrancar por "unas gotas de lluvia" en el asiento

Recorre 450 km para el examen de conducir y le suspenden sin que pueda arrancar por "unas gotas de lluvia" en el asiento

Según su relato en el 'Daily Mail', el examinador se negó a sentarse en el asiento "húmedo" y también rechazó la opción de colocar una manta.

Conduciendo muy despacio por una autopista bajo un fuerte aguacero. Autopista de dos carriles de Madrid a La Coruña. España, Europa.
Conduciendo muy despacio por una autopista bajo un fuerte aguacero. Autopista de dos carriles de Madrid a La Coruña. España, Europa.Getty Images

Un padre de tres hijos vio cómo su examen de conducir se cancelaba antes incluso de empezar, después de haber recorrido 285 millas (unos 460 kilómetros) para presentarse a la prueba. El motivo: el examinador se negó a sentarse en el asiento del pasajero porque estaba un poco húmedo por la lluvia.

Jacob Carroll, de 27 años, llevaba meses intentando conseguir una cita para examinarse cerca de su casa, en Chichester, al sur de Inglaterra. Ante la falta de plazas, amplió la búsqueda y logró reservar una prueba en Scarborough, cerca de la casa de los abuelos de su esposa, en la otra punta del país.

Para asegurarse de que todo estuviera en orden, Carroll mandó limpiar su coche de forma profesional el día anterior al viaje. Sin embargo, el 15 de diciembre, al llegar al centro de exámenes en un día de lluvia intensa y abrir la puerta del vehículo, algunas gotas cayeron sobre el asiento del copiloto.

Según su relato en una entrevista con el Daily Mail, el examinador se negó a sentarse en el asiento "húmedo" y también rechazó la opción de colocar una manta. Tras varios intentos de explicación, la prueba fue cancelada de inmediato y se le indicó que debía volver a reservar —y pagar— otro examen.

"Fueron solo unas gotas de lluvia", explicó Carroll más tarde. "Ni siquiera logré poner el auto en movimiento". El siguiente examen disponible, según contó, no será hasta abril, justo antes de que caduque la parte teórica.

"Estaba lloviendo a cántaros. Abrí la puerta y ella dijo que no podía sentarse allí"

El joven aseguró que la experiencia lo dejó muy nervioso ante la idea de volver a examinarse. "Estaba lloviendo a cántaros. Abrí la puerta y ella dijo que no podía sentarse allí", dijo. "Hay una mancha oscura en el asiento, pero no estaba mojada. Hice limpiar el coche profesionalmente el día anterior", agregó.

También explicó que intentó ofrecer una manta para cubrir el asiento, pero fue rechazada. "Ella fue a sentarse y luego dijo que no podía hacerlo. Se fue y me dijo que tenía que pagar por otra prueba y eso era todo", aseguró.

La suegra de Jacob, Vicky Bagshaw, de 46 años, dijo que la situación era incomprensible. "Tienen tres niños pequeños y que él pueda conducir le quitaría una carga enorme a mi hija", afirmó. "Es un conductor principiante muy competente y está asegurado", defendió la misma.

"Fueron unas pocas gotas y nada más. Habían pagado un hotel, el viaje y un examen que nunca se hizo"

Según Bagshaw, otras personas presentes en el centro, incluidos algunos profesores de la autoescuela, quedaron sorprendidas por lo ocurrido. "Estaba literalmente lloviendo a cántaros. Fueron unas pocas gotas y nada más. Habían pagado un hotel, el viaje y un examen que nunca se hizo", criticó.

Por su parte, un portavoz de la Agencia de Normas de Conducción y Vehículos (DVSA) se ha limitado a explicar que no comentan casos individuales y ha animado a cualquier aspirante que se sienta maltratado a presentar una queja formal.