Rosario Minchón, productora de aceite en Jaén: "En España el agua es el primer problema y el suelo, el segundo, y llevamos décadas perdiendo ambos"
Para los empresarios locales, los grandes debates sobre el clima suelen traducirse en preocupaciones más inmediatas.

Si bien los científicos continúan investigando cómo pueden evolucionar los patrones de precipitaciones extremas en el Mediterráneo, para los productores locales, sin embargo, los debates sobre el clima suelen traducirse en preocupaciones más inmediatas. Rosario Minchón, de la galardonada empresa española productora de aceite de oliva Pago de Espejo, en Jaén, cuya vendimia temprana ya había concluido antes de que llegaran las peores lluvias de este año, plantea esta cuestión en términos prácticos, según recoge Olive Oil Times.
“Algunos años llueve mucho y otros años estamos completamente secos. En mi opinión, en España, el agua es el principal problema y el suelo, el segundo”, afirma Minchón, quien advirte que décadas de erosión ya han agotado grandes cantidades de la capa superficial del suelo.
Según esta experta, el fortalecimiento de los sistemas de gestión del agua y la protección de los suelos seguirán siendo prioridades fundamentales para la resiliencia de los olivares en los próximos años.
En cuanto a la principal característica del clima mediterráneo, su enorme variabilidad, el climatólogo Piero Lionello, y también profesor de física atmosférica y oceanografía del Departamento de Ciencias y Tecnologías Biológicas y Ambientales de la Universidad de Salento, Italia, cuenta en la misma publicación que "esta irregularidad en la señal podría interferir seriamente en nuestra capacidad para detectar una tendencia".
“Estamos presenciando inequívocamente el cambio climático, una tendencia climática de origen antropogénico causada por nuestras emisiones. Según nuestros conocimientos científicos, el aumento de las concentraciones de CO₂ en la atmósfera y de otros gases de efecto invernadero explica claramente lo que está sucediendo”, añadie este especialista.
La combinación de fuertes vientos y lluvias torrenciales no solo afectó a Jaén , el corazón de la producción de aceite de oliva de España, sino también a otras provincias andaluzas, incluida Córdoba. "Las condiciones meteorológicas que se registraron en la comarca Subbética de Córdoba durante aproximadamente la segunda quincena de enero y la primera quincena de febrero de 2026 provocaron una saturación hídrica prolongada de los perfiles del suelo", según han declarado responsables del Departamento Técnico de la cooperativa Almazaras de la Subbética.
“Los episodios de fuertes vientos con rachas provocaron un desprendimiento masivo de fruta, seguido de heladas que dañaron tanto las aceitunas caídas como los árboles", según han explicado estos técnicos. Además, con las lluvias, se produjeron "intensas escorrentías superficiales y desbordamientos localizados, deslizamientos de tierra que provocaron el arrastre y el arranque de olivos, la rotura de troncos y ramas en árboles maduros y el arranque de árboles jóvenes debido a las fuertes ráfagas de viento”, añadieron estos especialistas.
