Ni sudaderas ni vaqueros rotos: las nuevas prohibiciones en los restaurantes de los cruceros que han enfurecido a los viajeros
Norwegian Cruise Line endurece su código de vestimenta en restaurantes premium, generando críticas entre viajeros.

Adiós a las chanclas sin límites. La naviera Norwegian Cruise Line ha endurecido su código de vestimenta en varios de sus restaurantes de especialidades, en un giro que ha sorprendido —y enfadado— a parte de sus pasajeros habituales. La compañía, conocida por su filosofía de Freestyle Cruising y por eliminar las normas rígidas de etiqueta, ya no permitirá determinadas prendas durante el servicio de cena en algunos espacios premium.
El cambio afecta a artículos asociados a la ropa de vacaciones más informal: camisetas sin mangas para hombres, gorras de béisbol y jeans excesivamente descoloridos o rotos llevados por debajo de la cadera. La medida supone un contraste evidente con el mensaje que la propia compañía sigue promocionando en su web: "Puedes optar por un estilo informal de resort o por un atuendo elegante; tú decides".
Los restaurantes donde ya no vale todo
Las nuevas restricciones se aplican exclusivamente a determinados restaurantes de especialidad a bordo. Entre ellos figuran: Le Bistro, Onda by Scarpetta, Palomar y The Haven Restaurant, según AL.com.
Según la naviera, la mayoría de zonas del barco seguirán permitiendo vestimenta informal. "En cualquier otro lugar, todo listo. Venga cómodo y disfrute de una cena feliz", asegura la compañía.
La llamada Noche de Vestirse o No Vestirse, que animaba a los pasajeros a decidir libremente si arreglarse o no para la cena, continúa figurando como parte de la experiencia, aunque ahora con límites más claros en ciertos espacios.
Reacciones divididas entre los cruceristas
El anuncio ha generado debate en foros como Reddit, donde los viajeros han expresado opiniones contrapuestas.
Algunos usuarios critican la incoherencia del cambio. "Acaban de lanzar una campaña sobre ser los primeros en eliminar los códigos de vestimenta para la cena. Se llamaba 'Es diferente aquí'. Y ahora esto", señalaba un pasajero. "Supongo que las chanclas no eran tan bienvenidas".
Otros defienden la decisión y sostienen que "vestirse cómodamente" no excluye mantener unos estándares mínimos en restaurantes considerados de lujo.
También hay quienes relativizan la polémica. En ciudades como Los Ángeles, argumentan algunos usuarios, muchos restaurantes con estrellas Michelin no imponen códigos estrictos y permiten la entrada con pantalones cortos. Para estos pasajeros, lo que otros comensales lleven puesto no afecta a la experiencia.
¿Cambio de imagen o ajuste puntual?
El endurecimiento del código de vestimenta parece limitado, por ahora, a restaurantes premium y a la franja de cena. La compañía insiste en que su concepto general de libertad a bordo no desaparece.
Sin embargo, el movimiento refleja una tensión habitual en el sector de cruceros: equilibrar la experiencia informal que atrae a nuevos viajeros con el ambiente exclusivo que esperan quienes pagan suplementos por cenas en espacios de especialidad.
El debate está abierto. Y aunque las sudaderas con capucha o los vaqueros rotos ya no sean bienvenidos en ciertos comedores, la pregunta de fondo es otra: ¿hasta qué punto la comodidad forma parte de la experiencia de lujo en alta mar?