Steve Jobs, sobre las presentaciones de PowerPoint: "Odio cómo la gente las usa en lugar de pensar; los que saben de lo que hablan no las necesitan"
Para él, quien realmente domina un tema no necesita mostrarlo en pantalla.

Seguramente, en algún momento de nuestra vida profesional o académica, todos hemos preparado una presentación de PowerPoint: esas diapositivas cuidadosamente alineadas, con viñetas, gráficos y efectos que creemos que harán brillar nuestras ideas. Es casi un rito moderno, aunque no todos están contentos con ello, ya que hay quienes opinan que a veces estas presentaciones reemplazan el pensamiento real en lugar de potenciarlo.
Una de esas personas críticas con el uso de PowerPoint fue nada menos que Steve Jobs. Mientras muchos recurren a diapositivas para organizar y vender sus ideas, Jobs veía en ellas un riesgo: que se convirtieran en un sustituto del pensamiento y del debate real. Así lo recoge David Pogue en su libro ‘Apple: Los primeros 50 años’, donde narra cómo el cofundador de la compañía prefería el diálogo directo y el choque de ideas frente a cualquier presentación en pantalla.
Pogue reconstruye la rutina de reuniones que Jobs instauró al regresar a la compañía en 1997: un ritmo semanal en el que el debate abierto era la norma. El método se relaciona con una metáfora que Jobs usaba para describir una pulidora de rocas que transforma piedras feas en algo bello. Pogue escribió que Jobs solía decir que las personas, al chocar entre sí, discutir, a veces pelear, hacer ruido y trabajar juntas, se pulen mutuamente y crean buenas ideas.

Diapositivas: ¿útiles o perjudiciales?
En ese contexto se entiende la aversión de Jobs a las presentaciones como sustituto del pensamiento crítico. “Odio la forma en que la gente usa presentaciones de diapositivas en lugar de pensar”, dijo en una ocasión, según relata Pogue en su libro, que ha sido recogido por Business Insider. “Quien sabe de lo que habla no necesita PowerPoint”, aseguraba con firmeza defendiendo su postura.
Para él, quien realmente domina un tema no necesita mostrarlo en pantalla; prefiere discutirlo, cuestionarlo y pulirlo con su equipo cara a cara. Su postura choca con la práctica común, pero refleja la forma en que él entendía la comunicación y la toma de decisiones en Apple. De esta forma, Steve Jobs defendía que la mesa de reuniones debía ser un espacio para discutir y repensar, no para leer diapositivas alineadas.
Mientras algunos gestores y consultores siguen defendiendo la utilidad de las diapositivas para ordenar información y alinear equipos, la anécdota de Jobs se utiliza ahora como recordatorio de que preparar ideas sólidas y discutirlas cara a cara sigue siendo, para muchos, la vía más eficaz para resolver problemas complejos. Al final, quizás lo que realmente importa no es cuán perfecta sea la diapositiva, sino la conversación que logramos tener y las ideas que logramos compartir.
