"Desde tirar basura hasta entrar sin permiso e incluso defecar en jardines privados": los japoneses no pueden más con el comportamiento de los turistas
"Los autobuses abarrotados dificultan el acceso de las personas mayores al hospital".

Las redes sociales han cambiado la manera de visitar los destinos turísticos. Ya no basta con estar: ahora hay que grabarlo, fotografiarlo y subir exactamente el mismo contenido que millones de personas ya han visto antes en TikTok o Instagram.
Y este fenómeno está generando tensiones cada vez más visibles en algunos de los países más visitados del mundo, y Japón se ha convertido en uno de los ejemplos más claros.
El país vive un auténtico boom turístico impulsado por su cultura, su gastronomía, el anime, la bajada de su divisa y sus espectaculares paisajes. Pero detrás de esa visión mundialmente llamativa también empieza a crecer entre los residentes otra realidad mucho menos idílica: vecinos hartos, espacios públicos saturados y barrios donde la vida cotidiana empieza a verse alterada por el comportamiento de los turistas.
Una falta de respeto total hacia las costumbres locales
Un vídeo publicado por la cuenta de Instagram @cnainsider recoge el creciente malestar de muchos residentes japoneses ante el impacto del turismo masivo en ciudades como Tokio o Kamakura.
“Los turistas están sobrepasando los límites en Japón y los locales están reaccionando. Desde tirar basura hasta entrar sin permiso e incluso defecar en jardines privados”, comienza exponiendo el vídeo.
Uno de los casos más llamativos ocurre en Kamakura, donde un paso ferroviario se ha hecho viral por aparecer en el conocido anime Slam Dunk. “Ahora los turistas inundan la zona y algunos incluso detienen el tráfico para hacerse fotos”, explica.
“A veces tengo que tocar el claxon para que se aparten”, censura una mujer japonesa residente en Kamakura, escandalizada por este fenómeno en un país donde el respecto a las normas viales es uno de sus pilares más férreos.
Transporte colapsado y vecinos agotados
Además, la saturación turística no se limita solo al mal comportamiento de los visitantes. El vídeo también recoge cómo la masificación está afectando directamente a la vida cotidiana de los vecinos.
“Los residentes afirman que los autobuses abarrotados dificultan el acceso de las personas mayores al hospital”, explica el reel, exponiendo así una situación que ya afecta directamente a los servicios esenciales de las ciudades más turísticas del país.
Toda esta situación está haciendo que “la frustración de los japoneses crezca en paralelo al aumento récord de visitantes internacionales que vive el país”, un hecho que hace que el Gobierno no deje de pensar medidas para abordar la situación.
Y es que la sensación que transmiten muchos residentes no es necesariamente rechazo al turista, sino agotamiento ante dinámicas que sienten cada vez más difíciles de controlar.
“Bueno, es estupendo que vengan a Japón, pero, por otro lado, si mucha gente no entiende las costumbres japonesas, es difícil que les impongamos nuestras ideas”, comenta otro residente japonés entrevistado en el vídeo.
Una masificación que molesta incluso al propio turista
Entre los comentarios al vídeo aparecen también muchos viajeros sorprendidos por el comportamiento de otros visitantes extranjeros. “La gente tiende a olvidar que aquí siguen existiendo trabajos y vida normal y que deben respetarlo”, subraya un usuario.
Asimismo, muchos critican que incluso siendo turistas el comportamiento de muchos viajeros ya no solo es irrespetuoso con los locales, sino que también termina molestando a otros visitantes.
“Incluso viajando por Japón me molestaron mucho algunos turistas… sobre todo los ruidosos: los que creían que su grupo era el único en el parque o la familia que gritaba y llamaba a su familiar desde el otro lado de la tienda. Basta con observar el entorno para notar que los lugareños hablan en voz muy baja, casi inaudible en público. Este es un país bullicioso pero tranquilo hasta que llegamos los de fuera”, apunta otro internauta.
Unas consecuencias cada vez más drásticas
Como señal de hartazgo ante esta situación algunos comercios ya han colocado carteles para desincentivar la entrada de turistas extranjeros. Incluso un Festival de los Cerezos en Flor cerca del Monte Fuji fue cancelado tras problemas relacionados con el turismo.
El fenómeno refleja un debate cada vez más presente en muchos destinos internacionales: qué ocurre cuando las redes sociales convierten lugares cotidianos en escenarios virales globales.
Porque el problema no es únicamente cuánta gente llega, sino también cómo esos visitantes se comportan y si el lugar sigue pudiendo funcionar sin alterar su idiosincrasia para quienes viven allí todo el año.
