Una kazaja, sobre cómo se vive el mundial en su país: "Para ver un partido en un bar hay que buscar locales dedicados, no es nada fácil"
La creadora de contenido detalla las enormes y curiosas diferencias entre España y Kazajistán a la hora de disfrutar de la gran fiesta del fútbol.

Cada cuatro años, el planeta entero paraliza su rutina para centrar toda su atención en el evento deportivo por excelencia: el Mundial de fútbol. Durante casi cuarenta días, millones de personas disfrutan a diario de enfrentamientos al más alto nivel entre selecciones de todos los rincones del globo.
Como su propio nombre indica, esta competición es una fiesta mundial. Sin embargo, cada país tiene su propia idiosincrasia y una cultura autóctona que marca radicalmente la manera de vivir y festejar este torneo.
La creadora de contenido kazaja, conocida en redes como Spain Sprinkles, ha utilizado una de sus últimas publicaciones para profundizar en las diferencias más llamativas entre cómo se celebra un Mundial en España y cómo se hace en Kazajistán.
La misión casi imposible de irse de bares
En nuestro país es muy común que las personas acudan a los bares para ver partidos por televisión rodeados de amigos o desconocidos. Basta con ver la abrumadora cantidad de establecimientos hosteleros que hay en España para entender que esta actividad es casi una religión.
Por el contrario, en Kazajistán, bajar a tomar algo para ver un encuentro deportivo no es una tarea nada sencilla. “Para ver un partido en un bar hay que buscar locales dedicados y no es nada fácil y, para rematarlo, el horario tampoco ayuda”, comenta la youtuber.
Cabe recordar que, dada la enorme diferencia horaria de Kazajistán con gran parte del mundo, muchos de los encuentros clave de la Copa del Mundo se emiten a altas horas de la madrugada.
Aficiones prestadas y la escasez de camisetas
Dado que la selección nacional de Kazajistán no suele lograr la clasificación para la fase final del torneo, los aficionados kazajos se ven obligados a "adoptar" a otros países durante la competición. “La gente simplemente suele tener su equipo favorito y los defiende como si fuera su propio país. Es una cuestión de dignidad igual que tu propia selección”, señala.
Otro gran choque cultural llega con el merchandising. Mientras que en Europa o en Latinoamérica es tremendamente común cruzarse por la calle con gente luciendo las camisetas y bufandas de sus selecciones, en Asia Central no es para nada habitual. “Es algo muy raro de ver así en persona, hay que pedirlo por internet”, detalla.
Prohibido colgar la bandera en el balcón
Para terminar, Spain Sprinkle revela el motivo de peso por el que en su país natal es imposible ver los balcones y ventanas engalanados con los colores nacionales, una estampa clásica en España cuando juega La Roja. No es falta de patriotismo, sino puro respeto a la ley. “Kazakistán tiene una de las legislaciones más estrictas que existen sobre el uso de la bandera nacional con multas reales y documentadas”, complementa.
