Lee Berger, el paleoantropólogo de la misteriosa cueva de Sudáfrica con esqueletos solo de hembras: "Es nuestro primer contacto con una especie no humana; sus cerebros no son cerebros humanos"
El científico se refiere a uno de los debates más álgidos en el campo de las ciencias sociales.

Con el pasar de los años y los avances científicos, la humanidad sigue conociendo cada vez más sobre la evolución de nuestra especie. En el 2013, un grupo de antropólogos liderados por el paleoantropólogo Lee Berger localizaron los restos de más de 20 homininos de pequeño tamaño con una antigüedad de entre 335.000 y 236.000 años.
El descubrimiento se llevó a cabo en Sudáfrica, concretamente en el complejo subterráneo Cueva de Rising Star. Se trata de un yacimiento paleontológico y arqueológico, considerado la cuna de la sociedad e incluso declarado patrimonio de la humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
Los investigadores llegaron a la conclusión de que los fósiles encontrados correspondían a la especie denominada Homo naledi. Además, mediante el análisis proteico del esmalte dental, sostienen que la totalidad de dichos restos corresponden al género femenino, un hallazgo sumamente particular. Así lo informa el diario estadounidense, Ars Technica, a través de uno de sus más recientes artículos.
Esta situación no hace parte del azar; los homínidos actuaban con intención y enterraban a sus muertos en la oscuridad del Rising Star. “En este punto, esto ya no era casualidad”, declara Berger.
Un tema polémico en el campo de las ciencias sociales
En el ámbito de las ciencias sociales existe un álgido debate respecto a la relación de la cultura y los seres humanos. “Existe una división en este campo entre quienes piensan que los humanos evolucionaron a partir de especies culturales que nos precedieron, y quienes creen que la cultura se originó con los humanos modernos”, explica el científico Jhon Hawsk.
Asimismo, en la expedición realizada en Sudáfrica se evidenciaron grabados en las rocas de la cueva. Lee Berger es tajante al respecto y afirma que dichos mensajes no estaban dirigidos a nuestra especie. “Sea cual sea su propósito, sin duda no era para un Homo sapiens”, apunta.
"Es nuestro primer contacto con una especie no humana; sus cerebros no son cerebros humanos", concluye el investigador nacido en Kansas.
