Una pareja convierte la puerta trasera de su casa en la principal para vivir en la calle de su ídolo: "La gente ya no sabe quiénes son"
Viven en la calle de un campeón.

Con el inicio de los Juegos de Invierno de Milán el espíritu olímpico revive en el barrio neerlandés de Tuinen van de Zandweerd, donde varias calles llevan nombres de estrellas del patinaje como: Ard Schenk, Kees Verkerk, Stien Kaiser y Ans Schut.
Bart y Quinta Holthuis, ambos septuagenarios, viven allí desde abril de 2023. Pero su historia tiene el detalle de que su casa tenía la puerta trasera en Kees Verkerkstraat en honor a Kess Verkerk. Y ellos tenían claro que quería que su dirección fuera esa. Para ello, la solución fue tan sencilla como convertir la puerta trasera en la principal.
“Conoce tus clásicos”
Para la pareja, el cambio significa mucho más que una simple cuestión de dirección postal. Es una declaración de admiración hacia Verkerk, campeón olímpico en 1968 y dos veces campeón del mundo, es uno de los grandes referentes de la edad dorada del patinaje neerlandés.
“No”, responde Bart al medio local Destentor cuando se le pregunta si las nuevas generaciones reconocen esos nombres. “La gente ya no sabe quiénes son. Entonces pienso: conoce tus clásicos”. Por eso planean colgar en su jardín trasero —ahora convertido en fachada principal— una gran imagen de “Ard y Keessie”. “Debe ser algo que no pases por alto por accidente”, dice Quinta. Quizá un gran lienzo resistente al paso del tiempo, como los propios campeones.
Un barrio construido sobre hielo
La elección no es casual. El barrio se levanta sobre el antiguo IJsselstadion, una legendaria pista de hielo artificial que funcionó durante treinta años hasta su cierre en 1992. Allí se celebraron competiciones internacionales y momentos históricos del patinaje.
Las calles cercanas rinden homenaje a figuras olímpicas, aunque no sin polémica. Ans Schut, campeona olímpica en 1968, tiene un sendero en lugar de una calle. Algunos vecinos consideran que no se le ha dado el reconocimiento merecido. Incluso la placa original solo indicaba “patinadora”. Tras las quejas vecinales, se añadió un cartel destacando su título olímpico.
Entre la admiración y la indiferencia
No todos los residentes comparten el fervor. Ivo Klops y Rianne Vlogtman viven en la Ard Schenkstraat ––en honor a Ard Schenk––, pero aseguran que eligieron el barrio por su carácter innovador y sostenible, no por el nombre de la calle. “Sabíamos que era un patinador, uno bueno. Pero poco más”, admiten.
Sin embargo, el espíritu termina contagiando. Durante la construcción de su casa encontraron en un mercadillo un libro firmado de Ard Schenk y lo compraron. Otros residentes reconocen saber poco sobre las figuras que dan nombre a sus calles. “Quizá debería buscarlo en YouTube”, admite una vecina al enterarse de los logros de Stien Kaiser.
