Savina, piloto de avión: "Podemos llevar gafas, pero no podemos ser daltónicos"
Un hecho que determina quién puede pilotar un avión.

Ser piloto de avión implica asumir una responsabilidad enorme sobre la seguridad de cientos de personas a miles de metros de altura. La profesión requiere una formación técnica exhaustiva, entrenamiento constante y el cumplimiento estricto de exigentes requisitos médicos y psicológicos. En aviación cada detalle cuenta, incluida la capacidad de interpretar con absoluta precisión la información que ofrece la cabina.
En este contexto, Savina Paül, piloto de Airbus y divulgadora en redes, ha vuelto a poner sobre la mesa un detalle poco conocido por la mayoría de personas. “¿Sabías que los pilotos podemos llevar gafas, pero no podemos ser daltónicos?”, comenzaba diciendo en una de sus publicaciones en TikTok. Este dato curioso es en realidad una de las claves médicas que determinan quién puede, y quién no, sentarse a los mandos de una aeronave comercial.
La explicación es bastante sencilla. En cabina, los colores forman parte de un lenguaje visual diseñado para que la tripulación identifique en cuestión de segundos si todo funciona con normalidad o si es necesario intervenir de inmediato. "Las luces y colores con los que se ilumina la cabina de un avión son mucho más importantes de lo que parecen", asegura la piloto. Cada tonalidad cumple una función concreta y transmite un nivel distinto de información o urgencia, por lo que confundirlas podría retrasar una decisión clave en momentos críticos.
Los colores y sus funciones
En el vídeo, Savina resume con ejemplos prácticos qué comunican los distintos colores que aparecen en los paneles y avisadores. El verde suele señalar que “todo está funcionando perfectamente y no hay ninguna acción requerida". Por otro lado, el color azul no es ni bueno ni malo, simplemente funciona como un avisador. “Por ejemplo, aquí tenemos en azul 'CBL' en el FMA. Significa que un sistema está preparado pero no está activo. Es algo que va a suceder cuando se active”, explica la joven.
En la otra cara de la moneda, el color naranja o ámbar “es un aviso de que algo no está funcionando correctamente, pero el avión sigue volando de manera segura. Eso sí, hay que comprobarlo”. Sin embargo, el rojo “es acción inmediata, significa que tenemos que actuar ya”, cuenta Savina, que a su vez advierte que es el único color que pone a los pilotos en modo acción y que les obliga a actuar con inmediatez.
Finalmente, el color blanco tiene una función meramente informativa, ya que suele usarse para información secundaria o para sistemas apagados. "La identificación rápida y correcta de indicaciones, señales o luces exteriores es clave para la seguridad”, afirma con contundencia. Para terminar, Savina añade que tampoco se pueden usar gafas de sol polarizadas, ya que pueden alterar la visibilidad de pantallas LCD, distorsionar los colores o incluso crear reflejos extraños.
