Viviana, Doctora en Ciencias Naturales, dejó la investigación y vive de recolectar hierbas silvestres: "Hubo un momento en que sentí de verdad el miedo al dinero, no tenía ni para gasolina ni para una pizza"
"Para mí se trata de calidad de vida", asegura.

No todos los cambios de vida nacen de un golpe de suerte, sino que algunos llegan después de años de desgaste, dudas y la sensación de haber perdido el rumbo. Eso fue lo que le ocurrió a Viviana, una doctora en Ciencias Naturales que decidió dejar atrás la investigación para empezar de cero entre bosques y plantas silvestres. Hoy, tras superar momentos de gran incertidumbre económica, asegura haber encontrado en la naturaleza la paz que llevaba años buscando.
Su historia comienza en Turín, donde nació y desarrolló una prometedora carrera científica que la llevó incluso a los bosques de Madagascar para estudiar la biodiversidad. Sin embargo, tras años inmersa en el exigente mundo de la investigación, decidió dar un giro radical a su vida. Cambió los laboratorios y la presión académica por una antigua casa en las colinas del Piamonte, donde hoy vive rodeada de naturaleza.
Ahora se dedica a recolectar hierbas silvestres, impartir cursos y divulgar un estilo de vida basado en el respeto por el entorno. Sin embargo, levantar este nuevo proyecto no fue sencillo, ya que durante los primeros años tuvo que enfrentarse a una gran incertidumbre económica y aprender a vivir con muchos menos recursos. "Hubo un momento en que sentí de verdad el miedo al dinero, no tenía ni para gasolina ni para una pizza", explica en un vídeo subido en el canal de ‘The Pillow’.
Por y para la naturaleza
Con el tiempo, aquella dificultad terminó reforzando su convicción de que una vida más sencilla podía ofrecerle una riqueza que el éxito profesional nunca le había dado. Su paso por diferentes países y culturas también cambió su forma de entender el bienestar, llevándola a cuestionar la idea de que el éxito depende únicamente de los ingresos o del consumo. "No tengo la necesidad de trabajar en exceso porque para mí se trata de calidad de vida", explica.
Para Viviana, disponer de más tiempo para cuidar de su entorno, observar la naturaleza y dedicarse a aquello que realmente le apasiona vale mucho más que perseguir un ritmo de trabajo que terminó por agotarla en el pasado. La presión por producir resultados, competir por proyectos y mantener un ritmo constante acabó alejándola de aquello que originalmente la había enamorado de la biología: el contacto directo con el mundo natural.
Fue precisamente la recolección de plantas la que terminó convirtiéndose en una especie de terapia personal, ayudándola a recuperar el equilibrio emocional y a reencontrarse con su verdadera vocación. Defiende que las hierbas silvestres poseen una enorme riqueza nutricional y medicinal, aunque insiste en que su recolección debe realizarse siempre con respeto por el entorno y con un conocimiento adecuado de cada especie. Su jardín, convertido en refugio para plantas, insectos y animales, refleja esa filosofía de convivencia con la naturaleza.
