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Esta letrina de 1900 años de antigüedad ayuda a explicar cómo el hormigón romano se vuelve más resistente con el paso del tiempo

Esta letrina de 1900 años de antigüedad ayuda a explicar cómo el hormigón romano se vuelve más resistente con el paso del tiempo

Esto es lo que dice la ciencia.

Vista del interior de Coliseo de Roma.
In this picture, taken at one end of the Colosseum, one can see all levels of the structure to get an appreciation for the size and craftsmanship that went into building this iconic landmark of history.
  Vista del interior de Coliseo de Roma.Getty Images

El hormigón romano no sufre los estrágos del tiempo. Según publica el Scientific American, a apenas 27 kilómetros al este de Roma se conservan los restos de una letrina comunal cuyo hormigón lleva casi 2.000 años desafiando al tiempo. Ha visto caer al Imperio romano y ha soportado siglos de guerras y turbulencias.

Tal y como reza la publicación, en la actualidad, esta letrina está integrada en el enorme complejo arqueológico de Villa Adriana, al centro italiano, y se ha convertido en una pieza clave para que los científicos comprendan mejor uno de los grandes enigmas de la ingeniería antigua: la impresionante resistencia del hormigón romano. 

¿Qué dice la ciencia?

Un estudio publicado esta semana en la revista Science Advances y recogido por el medio de comunicación, aporta nuevas evidencias sobre los procesos que permitieron que este material no solo se conservara durante siglos, sino que continuara evolucionando y ganando solidez mucho después de su construcción.

Desde hace décadas, los especialistas vinculan la longevidad del hormigón romano a una receta basada en la combinación de cal y ceniza volcánica. Esta mezcla provocaba reacciones químicas que seguían actuando con el paso del tiempo, reforzando progresivamente la estructura. 

Como explica Maria Juenger, investigadora de materiales de la Universidad de Texas en Austin, en declaraciones a la revista especializada, los romanos aprovechaban los componentes de origen volcánico para mejorar sus construcciones. "Se puede pensar en ello como que los romanos usaban volcanes para mejorar su hormigón, mientras que nosotros usamos hornos de cemento de alta temperatura en su lugar", asegura.

Asimismo, y según se publica, en 2023, un grupo de investigadores del MIT y de otras instituciones planteó una nueva hipótesis sobre la durabilidad de este material. En este trabajo se concluye que los pequeños fragmentos blanquecinos presentes en el hormigón, conocidos como castos de cal, podrían desempeñar un papel crucial en su capacidad de regeneración. 

De esta forma, cuando aparecen grietas, el agua libera calcio contenido en esos fragmentos; posteriormente, ese calcio se transforma en carbonato cálcico, un mineral que rellena las fisuras y contribuye a restaurar la integridad de la estructura.

El proceso de carbonatación

Un equipo de la Universidad Tecnológica de Pekín, ha utilizado imágenes de rayos X de alta resolución para profundizar en la carbonatación del hormigón romano, un proceso en el que el dióxido de carbono del aire se filtra en el hormigón y reacciona con compuestos ricos en calcio, dejando calcita, un mineral cristalino duro.

"La calcita ya se sospechaba que era una fase importante de unión en el hormigón romano interior. Lo nuevo es que ahora podemos ver cómo se une", celebra, por su parte, Paulo J. M. Monteiro, uno de los cabezas de la investigación, consultados por el medio de comunicación. Esta por ver si estos conocimientos lograrán mejorar la eficiencia del hormigón actual, y en consecuencia, las construcciones.

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