Los expertos en privacidad coinciden: el "hackeo de sueños" y el "espionaje cerebral" serán posibles en un futuro "no muy lejano"
Varias autoridades de protección de datos proponen prohibir posibles casos de usos de neuroderechos, como la creación de "gemelos digitales" de personas fallecidas.
"El rápido desarrollo de la IA y de las neurotecnologías aumenta el riesgo de manipulación subliminal sofisticada y su capacidad para influir eficazmente en el comportamiento humano de forma subconsciente". Ya no es ciencia ficción: autoridades iberoamericanas especialistas en privacidad y protección de datos han dado la voz de alarma y han consensuado un documento en el que llaman a los distintos países del planeta a tomar medidas para atar en corto estas tecnologías.
En ese documento las autoridades, entre las que se encuentra la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), inciden en que “la combinación de la IA con las interfaces cerebro-máquina hace que técnicas avanzadas como el hackeo de sueños y el espionaje cerebral se contemplen como posibles en un futuro no muy lejano”. Por este motivo, continúa el documento, “se podría plantear incluir prohibiciones absolutas de ciertos tipos de neurotratamiento en la legislación”.
El texto lo ha adoptado la Red Iberoamericana de Protección de Datos, un foro en el que participa la AEPD y que ha celebrado su encuentro anual en Cartagena de Indias (Colombia). Es el resultado además de un grupo de trabajo liderado por la autoridad española, y plantea la necesidad de regular los tratamientos de neurodatos, “un ámbito emergente y complejo con implicaciones para la privacidad, la autonomía personal, la libertad de pensamiento, la no discriminación y otros derechos fundamentales”.
El punto de partida es que todo neurodato vinculado a una persona identificada debe ser considerado dato personal y que algunos tratamientos conllevan unos riesgos tan elevados que no pueden “afrontarse únicamente” mediante sistemas de consentimiento explícito o evaluaciones de impacto. “Cuando la finalidad del tratamiento resulte incompatible con la dignidad, la autonomía personal, la libertad de pensamiento, la integridad psíquica o la no discriminación la respuesta adecuada podría ser la prohibición”.
De hecho, el foro incide en no cerrar puertas a prohibir sin que eso se tenga que entender como un freno a la innovación. Hace un paralelismo con otro fenómeno que también puede desembocar en “usos perversos o peligrosos, como la ingeniería genética con fines eugenésicos o la creación de armas biológicas o la clonación humana”. “Las prohibiciones pueden interpretarse también como una garantía para un desarrollo sostenible y aceptable de los avances tecnológicos”.
Así, las autoridades plantean posibles prohibiciones “por tipo de información inferida” (desarrollos que recojan el pensamiento inconsciente, creencias, emociones), por tipo de neurotecnologías, por finalidades (“neuroarmas, manipulación de conducta, vigilancia masiva de actividad cerebral”) o con otros “criterios”. Por ejemplo, “neurodopaje” en el deporte, “obtención de pruebas en procedimientos judiciales”, “por su uso en publicidad y marketing”, etc.
Pide prohibir avatares de fallecidos
El documento, que recibe el título de Desafíos normativos para la protección de los neurodatos y de los tratamientos de datos personales que emplean neurotecnologías en ámbito no sanitario, también se detiene a plantear qué pasará con los neurodatos que generaron en vida personas que ya han fallecido. Por lo general, los derechos a la protección de datos ya no se aplican sobre personas fallecidas, a no ser que las mismas dejaran claro en sus testamentos qué se debería hacer con ellos.
Aunque “el uso de neurodatos de fallecidos puede tener gran interés para la investigación médica” también permitiría “la creación de avatares o gemelos digitales de personas fallecidas, algo que ya se existe como servicio usando otro tipo de datos y aprovechando las técnicas de IA”. “La comercialización de personas digitales fallecidas a partir de neurodatos, como famosos o familiares, podría tener aspectos positivos”. Pero también “aspectos patológicos”.
El informe abunda en que podría permitir a los “abusadores” prolongar “sus prácticas más allá de la muerte de la víctima” o tener a disposición “una personalidad que no fue accesible en vida para descargar traumas o frustraciones”.
El texto propone una serie de debates de nuevo calado que los legisladores deberán abordar en un futuro próximo. En España, la Carta de Derechos Digitales aprobada hace varios años contempla la necesidad de regular y legislar sobre neuroderechos… sin que por el momento no se hayan registrado avances en ese sentido.