Por favor, habilita JavaScript para ver los comentarios de Disqus.
Los inversores de Silicon Valley descubren que el campo también puede ser un negocio de suscripción: así funciona el collar que convierte a los ganaderos en clientes cautivos de por vida

Los inversores de Silicon Valley descubren que el campo también puede ser un negocio de suscripción: así funciona el collar que convierte a los ganaderos en clientes cautivos de por vida

Halter revoluciona la ganadería con collares inteligentes y suscripción mensual. IA, datos en tiempo real y un respaldo millonario, impulsan este modelo.

silicon-valley-ia-ganaderia
Una joven empresa lleva la ganadería al siglo XXI, con la inteligencia artificial como protagonista.Igor Barilo

Cada día surgen nuevas formas de introducir la inteligencia artificial (IA) en casi todos los ámbitos, pero seguro que no imaginabas cómo hacerlo en algo aparentemente "libre" de esta nueva tecnología: el pastoreo y la ganadería. Pues no solo es posible, sino que podría ser un gran negocio, aunque dejaría en el "paro" a los perros pastores. El nombre no podría ser más ocurrente: cowgorithm, con el juego de palabras entre cowboy y algoritmo. 

Es una startup de las miles que surgen al albur de la IA. Se llama Halter, se fundó en 2016 y ha conseguido lo que parecía improbable: llevar el modelo de negocio de suscripción al campo, algo más propio del software. Y lo ha hecho con vacas

Su fundador, Craig Piggott, antiguo ingeniero de Rocket Lab, ha conseguido la atención de Silicon Valley, incluido el fondo de inversión de Peter Thiel, que ha impulsado su valoración hasta los 2.000 millones de dólares (unos 1.729 millones de euros al cambio actual). 

El producto es sencillo en apariencia: un collar inteligente para ganado. Pero detrás hay algo más profundo. Un sistema que convierte a los ganaderos en usuarios recurrentes de una plataforma tecnológica, con pagos mensuales por cada animal. Es decir, ingresos estables y escalables en un sector tradicionalmente ajeno a este modelo.

Cómo funciona el cowgorithm: IA aplicada al ganado

El dispositivo combina GPS, energía solar y aprendizaje automático. Cada vaca lleva un collar que:

  • Emite sonidos y vibraciones para guiar su movimiento.
  • Sustituye vallas físicas, perros pastores y trabajo manual.
  • Permite dirigir rebaños completos desde una app.

El funcionamiento es directo: el ganadero pulsa un botón en el móvil y los animales se desplazan automáticamente hacia zonas concretas, como el ordeño.

Pero el valor no está solo en el movimiento. El sistema recopila datos constantes sobre:

  • Digestión.
  • Ciclos de fertilidad.
  • Estado de salud.
  • Comportamiento del animal.

Todo en tiempo real, las 24 horas. Y todo gestionado por un algoritmo propio, bautizado como cowgorithm.

De ingeniero aeroespacial a revolucionar el campo

Piggott dejó el sector espacial para centrarse en un problema que consideraba más urgente: la eficiencia en la agricultura. El proyecto arrancó desde la granja familiar. Hoy, más de 600.000 vacas en varios países utilizan estos collares.

El crecimiento no ha pasado desapercibido. La empresa ya había alcanzado una valoración de 1.000 millones de dólares. Con la última ronda liderada por Founders Fund, esa cifra se ha duplicado incluso antes de recibir el capital.

El negocio real: convertir el campo en suscripción

Aquí está la clave del modelo. Halter no vende solo hardware. Vende un servicio continuo:

  • Precio: entre 5 y 8 dólares por animal al mes.
  • Cuantos más animales, mayor ingreso recurrente.
  • Dependencia tecnológica creciente del sistema.

Esto transforma la relación tradicional del ganadero con la tecnología. Ya no es una compra puntual, sino un coste fijo mensual. Y cuanto más integrado está el sistema en la explotación, más difícil es abandonarlo. En términos de negocio, es un modelo típico del software (SaaS), trasladado al sector primario.

Ahorro y eficiencia: los números que convencen

Los datos ayudan a entender el interés de los inversores:

  • Más de 11.000 millas de cercas virtuales creadas.
  • Ahorro estimado de 220 millones de dólares en infraestructuras físicas.

Eliminar vallas, reducir mano de obra y optimizar la gestión del ganado tiene un impacto directo en costes.

Halter no es un caso aislado. Forma parte de una ola más amplia:

  • Sistemas de visión artificial que evalúan carne.
  • Robots y láseres que eliminan malas hierbas.
  • Plataformas de análisis predictivo en cultivos.

La inteligencia artificial ya no se limita a oficinas o software. Está entrando en sectores físicos, donde el impacto económico es inmediato. El caso de Halter refleja algo más profundo que una innovación tecnológica. Supone un cambio en cómo se estructura el negocio agrícola: más datos, más automatización y más dependencia de plataformas tecnológicas. 

MOSTRAR BIOGRAFíA

Te paso lo de la bio: Redactor de El HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Valladolid y Máster en Comunicación Corporativa en ESERP, ha trabajado como redactor, editor y coordinador en Grupo Merca2, así como redactor en Infodefensa y Business Insider, además de colaboraciones en otros medios y blogs como Wall Street International o La Voz del Basket. También realiza críticas de cine desde hace años.

!
Los comentarios de esta noticia están cerrados
Rellena tu nombre y apellidos para poder comentar
completa tus datos
!
Comenta con respeto, tu opinión se publicará con nombres y apellidos