Sergio, ingeniero aeroespacial, explica por qué colonizar Marte está difuminándose en el horizonte: "No se trata solo de plantar una bandera''
Artemis III se retrasa y SpaceX reorienta prioridades.
Mientras vuelven los grandes titulares sobre regresar a la Luna, la realidad es menos épica y más terrenal: hardware, plazos, fallos y dinero. Y ahí es donde encaja la idea que resume Sergio Hidalgo (ingeniero aeroespacial) lo resume en su canal aeronáutico y militar de YouTube: "No se trata solo de plantar una bandera", asegura. El salto ahora es pasar de visitas puntuales a presencia sostenida, algo que exige cohetes fiables, logística constante y un presupuesto que aguante.
La idea de volver a la Luna no es nostalgia. Ahora mismo se están construyendo (y probando) los cohetes más potentes de la historia con un objetivo político y técnico muy concreto: establecer una presencia sostenida y, de paso, demostrar músculo tecnológico, pero no en Marte, ese sueño del que están despertando NASA o Elon Musk.
La NASA ya tiene en marcha Artemis, con una hoja de ruta que ha ido moviéndose en el calendario. A día de hoy, Artemis II (la primera misión tripulada del programa) apunta a principios de marzo de 2026 como ventana más temprana, según prensa local que sigue los preparativos del wet dress rehearsal (ensayo general con carga de combustible).
Además, la propia NASA ha publicado un documento de "disponibilidad de misión" con periodos de lanzamiento para marzo y abril de 2026, actualizado a principios de febrero, ya que en lo aeroespacial siempre va cambiando.
Y mientras tanto, SpaceX —socia clave para el aterrizaje lunar— también está ajustando prioridades: un reportaje reciente recoge que Elon Musk está reorientando el foco hacia la Luna, dejando Marte más "en espera" por razones de plazos, contratos y presión política.
Por qué no se volvió a la Luna en 50 años (y qué ha cambiado)
Después del Apolo, EEUU no olvidó la Luna, cambió de prioridades. El país ya había ganado el gran duelo simbólico y, con ello, el presupuesto y la urgencia bajaron. La NASA concentró esfuerzos en la órbita baja: estaciones espaciales, ciencia y, sobre todo, el transbordador.
El problema es que la promesa de reutilización barata del Shuttle no salió como se vendía: era reutilizable, sí, pero su mantenimiento se convirtió en un pozo de costes.
Lo que ha cambiado hoy es triple:
- Competencia y geopolítica: la Luna vuelve a ser una pieza de estrategia (tecnología, comunicaciones, recursos, alianzas).
- Tecnología privada: SpaceX demostró que la reutilización puede funcionar con un enfoque distinto al Shuttle.
- Objetivo distinto: ya no es plantar bandera. Es infraestructura, estancias más largas y operaciones regulares (y ahí entra la idea de presencia continuada).
Volver a la Luna no es repetir el Apolo: es montar una "línea de suministro"
El programa Apolo fue una carrera de velocidad. Artemis, en cambio, pretende repetir viajes, mantener infraestructura y operar cerca del polo sur lunar. La propia NASA describe Artemis III como una misión de alrededor de 30 días, con dos astronautas pasando cerca de una semana en la superficie.
Eso suena a base, aunque sea temporal, y obliga a responder preguntas como el abastecimiento en una misión así, cómo aterrizas carga con frecuencia y cómo aseguras redundancias si algo se rompe a 400.000 kilómetros.
Artemis, SLS y el calendario real: qué se sabe hoy
Artemis II será un vuelo tripulado alrededor de la Luna (sin alunizaje) y servirá para validar sistemas en "espacio profundo". La NASA mantiene una página oficial de misión con los detalles del vuelo y la tripulación.
Sobre el cuándo, hay dos pistas recientes y útiles: la NASA ha difundido un calendario de disponibilidad (ventanas) para marzo y abril de 2026; y los medios especializados y locales explican que, tras un primer ensayo con problemas (hidrógeno líquido), la agencia prepara un segundo wet dress rehearsal y contempla marzo como el escenario más temprano.
¿Y Artemis III, el alunizaje? La página pública de NASA durante años habló de 2027, pero en el ecosistema Artemis se está imponiendo un mensaje: el aterrizaje se está yendo más allá. Algunas fuentes abiertas ya recogen que NASA lo sitúa "no antes de 2028".
Starship, la reutilización de verdad y el frenazo de Marte
El gran elefante en la sala se llama Starship. SpaceX sostiene que la clave no es solo potencia, sino reutilización total y rápida, porque eso es lo que cambia el precio por kilo en órbita. Según cuenta el vídeo, sin un lanzador gigante y sostenible, volver a la Luna con frecuencia es muy difícil.
Ahora bien, la ambición de Musk siempre fue Marte. Y, aun así, en febrero de 2026 ha ganado fuerza la narrativa de que SpaceX prioriza la Luna por calendarios, contratos (Artemis) y contexto político. Ese giro no significa que Marte desaparezca, pero sí que, en la práctica, el próximo gran escaparate es lunar.
SpaceX ha construido su reputación con Falcon 9, cuyo desempeño es altísimo. Medios científicos citan una fiabilidad de entorno 99,7% en su versión moderna en el periodo reciente. Esto explica por qué tanta parte del sector mira a SpaceX cuando se habla de abaratar el acceso al espacio.
El coste de volver a la Luna
No será la enormidad en la época de Kennedy, en plena Guerra Fría y lucha por conquitar el espacio, pero son cifras igualmente notables: la Oficina del Inspector General de la NASA estimó que el coste de producción y operaciones de un sistema SLS/Orion para las primeras misiones podría rondar los 4,1 mil millones de dólares por lanzamiento (Artemis I–IV, según el informe de 2021), unos 3.800 millones de euros.
Y en otra auditoría, el propio OIG sitúa el coste de la campaña Artemis (hasta el año fiscal 2025) en 93.000 millones de dólares proyectados (unos 78.700 millones de euros).