Un manifiesto de 150 matemáticos de prestigio exige a los gobiernos que dejen de tragarse el marketing sobre la IA: "Consultad a los expertos"
Es uno de las cartas más demoledoras contra el boom de la inteligencia artificial que ha emanado de la comunidad científica.

El auge de la inteligencia artificial sigue captando el interés tanto de mercados como de gobiernos, pese a que numerosos gremios están alzando la voz alertando de cómo las grandes empresas que protagonizan su boom están alimentando modelos o generando negocio. No son pocas las críticas de actores, escritores, artistas o músicos que denuncian que su obra ha sido robada para posibilitar muchas de las IA generativas que se están colando en la rutina de miles de personas.
Esta vez han sido los matemáticos los que han dicho basta. Un manifiesto que firman unos 150 científicos de prestigio pone de relieve que detrás de lo mucho que se cuenta en torno a la inteligencia artificial hay sobre todo marketing, expectativas de mercado y, en definitiva, humo. El manifiesto surge de un grupo de matemáticos que se reunió en el Centro Lorenz, de la Universidad de Leiden (Países Bajos) en 2025.
Fruto de aquel encuentro, un grupo de trabajo se echó a los hombros la idea de confeccionar este manifiesto que ha recibido el nombre de Declaración de Leiden (la puedes leer completa aquí). Además de las rúbricas, este documento también cuenta con el auspicio de un sinfín de sociedades matemáticas, y en particular de la Unión Matemática Internacional, que incide que respalda esta declaración porque "el futuro de la investigación matemática debe guiarse por el criterio humano, prácticas justas y transparentes".
"La industria tiene incentivos para exagerar, no les creáis"
La Declaración de Leiden no deja títeres sin cabeza e incluye una diatriba dirigida a los gobiernos de todo el mundo. Además de dirigirse a matemáticos, estudiantes, empresas y universidades, señala a los ejecutivos de todo el planeta con una petición expresa. "Proteged los derechos de autor, no os creáis la publicidad engañosa, regulad la industria de la IA e invertid en infraestructura informática pública", abunda el texto.
"Actualmente, la industria tecnológica tiene un fuerte incentivo comercial para exagerar las capacidades de sus productos. Al tomar decisiones políticas, es recomendable consultar con expertos, incluidos matemáticos, en lugar de basarse en comunicados de prensa o en la divulgación de resultados matemáticos", incide.
Estas declaraciones llegan después de meses leyendo titulares en la prensa internacional como por ejemplo los siguientes: "Un aficionado acaba de resolver un problema matemático de 60 años simplemente preguntándole a una IA", "OpenAI anuncia el mayor avance matemático de la IA hasta la fecha: se publicaría en una revista si el hallazgo la hubieran hecho solo humanos", o "Una nueva startup de IA aplicada a las matemáticas acaba de resolver cuatro problemas que antes no tenían solución".
A finales del pasado mes de marzo la periodista Patricia Fernández de Lis reveló en el diario El País que la noticia de que la IA había conseguido una medalla en la prestigiosa Olimpiada Internacional de Matemáticas había resultado falsa. En una investigación que se prolongó varios meses, la periodista reveló cómo las tecnológicas que patrocinaron ese prestigioso encuentro trataron de que sus modelos IA participaran resolviendo los problemas propuestos en las pruebas, pero en realidad nunca tuvieron derecho a participar.
El ejemplo de lo visto en la Olimpiada Internacional de Matemáticas pone de manifiesto la urgencia de esta Declaración de Leiden, que también desciende a lo técnico y al conocimiento científico: "Las técnicas automatizadas actuales pueden generar argumentos plausibles pero poco fiables (o incluso incorrectos), difíciles de distinguir de las demostraciones matemáticas correctas".
"Estos avances ponen en peligro la autonomía de las matemáticas. La creciente participación de las empresas tecnológicas en la investigación matemática aumenta el riesgo de que las preguntas de investigación se prioricen por su facilidad de automatización, en lugar de basarse en el juicio experto sobre su significado más profundo", advierten los firmantes de este manfiiesto... que pone de relevancia que contra esta tecnología las humanidades no son las únicas en poner pie en pared.
