La AEMET lanza sus pronósticos hasta el 1 de marzo: aún hay lluvia por caer
Desde el organismo estatal apuntan a una tónica similar aunque con algunas variaciones en las próximas semanas.
España encara la segunda mitad de febrero con un patrón meteorológico ya conocido por lo ocurrido en las últimas semanas: borrascas atlánticas encadenadas, lluvias frecuentes en el noroeste y temperaturas sorprendentemente suaves para la época. Y aunque según la AEMET no se esperan episodios extremos generalizados, la inestabilidad seguirá marcando el ritmo del tiempo, especialmente en el oeste peninsular.
Durante los últimos días, varias borrascas han ido cruzando el Atlántico dejando precipitaciones persistentes en Galicia, el Cantábrico y puntos del oeste y centro, aunque Andalucía, como todos saben, ha sido caso aparte, con Cádiz, Málaga, Córdoba, Jaén y Sevilla en alerta máxima por viento, lluvia y desbordamientos de ríos y cauces. Pero ahora llega la pregunta: ¿Qué podemos esperar durante la próxima semana?
Una semana pasada por agua… pero no en todas partes
Durante la próxima semana (entre el 9 y el 15 de febrero), las lluvias volverán a ser protagonistas en buena parte de la Península, siguiendo una dinámica muy similar a la de semanas anteriores. Las borrascas atlánticas seguirán entrando por el noroeste, lo que convierte a Galicia en la región con mayores acumulados, con precipitaciones frecuentes y, por momentos, persistentes.
En el resto del territorio peninsular también se registrarán lluvias, aunque con una distribución más irregular. El oeste y la Meseta recibirán varios frentes, mientras que en el área mediterránea las precipitaciones serán mucho más débiles, dispersas o incluso inexistentes en algunos puntos. Baleares y Canarias quedarán, previsiblemente, al margen de los episodios más activos.
Uno de los rasgos más llamativos volverá a ser la temperatura. A pesar del paso de frentes, los valores térmicos se mantendrán claramente por encima de la media climática en prácticamente toda la Península. Esto se traducirá en un ambiente más propio de finales de invierno que de pleno febrero, con heladas escasas y una cota de nieve relativamente alta cuando aparezca.
Cambio de patrón a partir de mediados de mes
De cara a la semana siguiente, los modelos apuntan a un posible cambio en la circulación atmosférica. Las borrascas tenderían a desplazarse hacia latitudes más altas, lo que reduciría su impacto directo sobre España. De confirmarse este escenario, el tiempo sería algo más estable en gran parte del país.
Aun así, Galicia podría seguir registrando precipitaciones por encima de lo normal, al quedar más expuesta a frentes debilitados, mientras que el este peninsular, el extremo sur y ambos archipiélagos tenderían a un escenario más seco. No se trataría de una semana completamente estable, pero sí menos lluviosa en términos generales.
Las temperaturas, por su parte, se normalizarían. Tras varios días con valores anómalamente altos, los termómetros podrían situarse en torno a los registros habituales para estas fechas, o ligeramente por encima, sin descensos bruscos ni irrupciones frías destacables.
Final de febrero, con muchas incógnitas abiertas
Para el periodo comprendido entre el 23 de febrero y el 1 de marzo, la incertidumbre aumenta de forma notable. A ese plazo, los modelos no permiten establecer una tendencia clara en cuanto a las precipitaciones: podrían mantenerse los contrastes regionales o producirse cambios más significativos en función de la posición final de las altas y bajas presiones.
Lo que sí parece más probable es que las temperaturas se mantengan cercanas a la media climática, sin señales claras de episodios fríos intensos, pero tampoco de anomalías cálidas tan marcadas como las actuales.
En resumen, España afronta las próximas semanas con un tiempo variante pero reconocible: lluvias concentradas en el noroeste, sequedad persistente en el Mediterráneo y un invierno que, por ahora, sigue mostrando un perfil más suave de lo habitual. Como siempre en estas situaciones, será clave seguir las actualizaciones, porque pequeños ajustes en la atmósfera pueden cambiar el guion en pocos días.