Amarna Miller: "En España la gente no se siente orgullosa de ser española. Me da muchísima pena porque tenemos un país fantástico"
Entrevista a la creadora de contenido, que estrena su libro 'Más allá del mapa' donde reflexiona sobre los viajes.

En la Edad Media, cuando los cartógrafos querían referirse a territorios peligrosos o inexplorados que quedaban fuera del mapa escribían Hic sunt dracones, en español, Aquí hay dragones.
Amarna Miller ha ido en busca de esos dragones y después de dos años parece que algo ha encontrado. En su libro Más allá del mapa (Ed. Temas de hoy), Miller intenta dar explicación a una cuestión tan sencilla como difícil de responder: ¿por qué viajamos?
Si Edmund Hillary fue el primer ser humano en llegar a la cima del monte Everest, El HuffPost ha sido el primer medio en entrevistar a Amarna Miller a cuenta de su libro. Son las 9 de la mañana en el centro de Madrid, donde los cafés valen dos euros, y la autora, desde una sala en el Hotel Meliá Casa de las Artes, se transporta a otros países y lugares recónditos.
- Cómo es tu relación actual con el libro que lleva horas en el mercado.
Estoy trayendo a tierra la experiencia. Esta es la primera entrevista que doy y estoy intentando situarme en la realidad. Cuando escribo estoy pensando en estar alineada con la verdad que quiero contar, no pienso en que luego va a haber gente que lo lea.
- ¿El proceso de hacer el libro ha sido el de ir tomando notas en tus viajes?
Qué va. Para nada. Me hago mis cuadernos de viaje que son medio diarios de las experiencias que voy viviendo pero no. El libre parte de una pregunta muy profunda que llevo haciéndome muchos años: ¿por qué nos gusta viajar? El viaje es algo que democratiza la experiencia del primer mundo.
Hubo un estudio en un libro que se llama Love me Tinder. Dos antropólogas analizaron los distintos perfiles que había en la app de citas. Una cosa que descubrieron era que el viaje era la experiencia que democratizaba la vivencias de los pijos con chaquetita y de los hippies de Malasaña.
- Hay un componente de clase a la hora de viajar.
Totalmente. El viaje es un privilegio. El viaje ocioso. Hay muchos tipos de viaje. El turismo parte del privilegio, de tener recursos monetarios y tiempo para poderte ir equis días al año a otro lugar.
- Si hay algo que ha democratizado el viajar es Ryanair.
Antes de eso nos encontramos con que los primeros viajes organizados de la historia que fueron a finales de 1800 en Inglaterra se pudieron dar gracias al auge del ferrocarril. La democratización de unas vacaciones para la clase obrera cuya consecuencia es tener tiempo para ir de vacaciones hace que el turismo y el viaje ocioso se democratice.
- El Interrail es la primera experiencia de muchos jóvenes con el viajar.
Justo no lo hice. Cuando analizas el auge del viaje, el turismo parte de una ruta que hacían las élites inglesas que se llamaba gran tour y que aspiraba a que sus jóvenes se educasen viajando por capitales europeas. Hay una herencia que tenemos a día de hoy que damos por hecho como Interrail o el Erasmus. En Estados Unidos o Australia es muy común que cuando la gente está a punto de entrar a la universidad se tome un año sabático para pensar qué quiere hacer en la vida y hacen voluntariados y viajan por el mundo.
- Nuestros abuelos jamás imaginaron que pudiésemos ir a Japón.
Ni nuestros padres. Cuando le digo a mi madre los sitios a los que voy se llevaba las manos a la cabeza, ahora lo tiene más interiorizado. Hay algo bonito en ser quién saca de viaje a tus padres. Tú me has estado enseñando tu realidad en mi infancia y ahora yo te enseño la mía. Se cambian las tornas y hay algo bello en ello.
- Hubo un auge en los programas de viajes y ahora parece que hay menos.
A mí Pekin Express me encantaba, me parecía un programazo.
- Si hay una nueva edición, ¿te postulas?
Me parece súper divertido pero luego me daría ansiedad porque tienes que gestionar muchas cosas. Soy de la generación que ha crecido con Callejeros Viajeros.
- Y Madrileños por el mundo.
Y a mí me encantaba. Madrileños por el mundo era fantástica. De alguna forma te llevaba de viaje a esos sitios lejanos a los que pensabas que nunca podrías acceder pero de la perspectiva de alguien que vivía ahí y que puede contarte la parte del día a día.
- Hay youtubers como Plex que han dado tres vueltas al mundo.
A día de hoy toda la gente de nuestra generación, la gente joven, aspira y desea viajar. Socialmente, el viaje se ha construido como una forma de capital social. Es algo que te da puntos de aura en el día a día. Desde el exterior se te ve como alguien experimentado, que ha visto mundo. Tiene algo bonito porque está enlazado con el descubrir cosas que son ajenas a tu cultura pero hay otra parte que puede ser destructiva y negativa. Tampoco creo que viajar sea para todo el mundo. Hay gente a la que no le gusta. Y está bien, no hay que hacerles bullying.
- ¿Viajamos bien? El viaje este de coger un vuelo de madrugada, ir a Roma, verlo todo corriendo en dos días, haces check a todo y vuelves.
Aquí tengo muchas opiniones. Odio los checks, odio las banderitas en las biografías de Instagram. No puedo con estos mapas de rascar en los que vas como tachando.
- Vaya, yo tengo uno pero me lo regalaron.
No entiendo lo que te legitima para ir tachando un país. ¿Si yo he estado en Moscú puedo tachar Rusia? Entiendo que no. Desde Vladivostok a San Petesburgo hay como toda una gran diferencia cultural, étnica, religiosa. Todo. ¿Cómo podría tachar un lugar tan grande por haber estado en un solo punto?
- Conozco gente que tacha hasta los transbordos. Las escalas.
Estuve tres horas en Omán en mi escala. También hay algo ahí como de posesión. Es sintomático de la sociedad que vivimos hoy en día. No queremos ver lo que el destino nos ofrece, queremos apoderarnos del destino, que sea nuestro. Como si viajar se hubiese convertido en la lista de la compra y tuvieses que ir tachando una lista de países, ¿para conseguir qué?
- ¿Habría tantos viajes si no existiese Instagram?
El viaje siempre ha estado romantizado. Instagram es una variable más dentro de la romantización del viaje pero antes de eso teníamos Indiana Jones y Lara Croft. No está mal. Hay que ser honestos con nuestro repertorio de referentes. Cuando veía Indiana Jones pensaba qué guay la Antropología y luego te pones a estudiar Antropología y es una cosa muy diferente a los que hace Indiana Jones. Antes de Instagram estaban los documentales de La 2, los libros de viajes, National Geographic.
- Hablas en el libro de viajes externos pero también de internos, ¿has tenido tú de estos viajes?
No es casualidad que cuando se habla del yoga, la meditación o el tantra se hable de tener un viaje. Cuando hablamos de viaje viene a la mente un cambio de lugar físico, un desplazamiento de tu cuerpo del punto A al punto B, pero la realidad es que hay desplazamientos mentales que son muy importantes. A través del yoga y la meditación he llegado a lugares que no podría ni describir. A estado alterados de conciencia únicamente a través de la respiración y de la focalización de la atención. Eso es increíble.
- Con las drogas también.
No lo sé. En el libro menciono que hay ciertas sustancias psicoactivas que se llaman trips [Viaje en inglés] que hacen referencia a estos viajes de un estado alterado de conciencia. También es un viaje porque te estás desplazando mentalmente de un lugar a otro y siempre con una intención. Hay comunidades indígenas que usan sustancias psicoactivas para poder alcanzar un conocimiento que ellos piensan que no pueden alcanzar de otra manera.
- Tras tantos viajes, ¿dónde está tu hogar?
Madrid. Amo Madrid. Estoy enamorada de esta ciudad. Es de donde soy y de donde son mis padres y donde viven todos mis amigos.
- ¿Qué hacer con las zonas inhóspitas donde viven personas alejadas del mundo?
Se pone el foco en la acción y pienso que hay que ponerlo en los medios y las formas en las que se hace. Esto es muy de conversación de sofá de Instagram: dejad a la gente en paz que está lejos. Pues depende. La gente que está lejos que viven en lugares remotos no son un ente abstracto son personas que tienen autodeterminación si quieren o no recibir visitas. Si ellos quieren recibir visitas y se ejercen de una forma que sea ética y responsable me parece genial. Veo el problema cuando se pone un número ilimitado de turismo en sitios reducidos porque al final es una disrupción en su día a día. Cuando es un grupo de personas pequeño que va a un lugar donde hay una conexión previa me parece genial. Pongo el ejemplo de que cuando vives en un lugar muy remoto tu día a día es más o menos igual, que de repente venga alguien extranjero interesado en tu cultura y en tu día a día, en tus artesanías, en tu cocina puede ser un piropo muy grande y puede ser una forma de romper con tu rutina que la gente aprecia y agradece. Si cojo a mi madre y le digo que tengo cinco amigos de Uganda que quieren aprender a hacer una tortilla de patatas mi madre va a estar encantada porque no hay cosa que le ponga más feliz que enseñar a alguien su tortilla de patata.
- Existen los viajes forzosos de personas que tienen que salir de su país en guerra y luego encima no ser bien recibidos en esos países de acogida porque hay racismo.
Ese tipo de desplazamiento no es un viaje porque para que haya un viaje tienes que poder volver al punto de origen. Refugiados, personas que huyen de zonas en conflictos, personas que huyen de su país no están viajando es un desplazamiento forzado. Es un caso diferente al que analizo en el libro pero aún así te contesto porque me parece importante hacerlo.
Creo que si más gente viese el mundo y pudiese empatizar con cómo la gente vive en ciertos lugares y con otras culturas existiría menos racismo y menos discriminación. Las personas que reniegan de los inmigrantes nunca han emigrado. La personas que viajan en busca de una vida mejor no lo hacen por gusto, lo hacen forzados por unas circunstancias vitales que no han elegido.
- Hablas en el libro de la gente que recorre el mundo en furgonetas pero ahora hay gente que vive ahí porque no tiene otra opción. Romantizarlo es chungo.
Efectivamente ahí hay dos cosas que interseccionan. La parte romantizada de vivir en una furgoneta, en un velero y puede ser una experiencia bonita pero hay que ver de qué manera estamos viviendo ahí porque queremos o porque no tenemos la posibilidad de acceder a una vivienda o a una casa donde no tengas cuatro compañeros de piso. La sociedad que tenemos en España hay mucha precariedad y hemos normalizado e incluso romantizado un poco esa precariedad y no me parece mal porque ya que la tenemos por lo menos vamos a convertirla en una mini casa con ruedas en Ibiza, venga vale, podemos quedarnos con el premio de consolación pero no se nos puede olvidar que es un premio de consolación. Si más gente pudiese acceder a una vivienda digna y pudiese pensar en tener hijos y en no compartir piso no habría tanta gente viviendo en sus furgonetas o en containers reamueblados en el campo.
- ¿Cómo somos los españoles viajando?
Los españoles reniegan mucho de España hasta que están fuera de España. En nuestro país la gente no se siente orgullosa de ser española, algo que me da muchísima pena, porque tenemos un país fantástico. Por mucha precariedad que haya por muchos problemas que haya con la sanidad, con los gobiernos, con la corrupción la calidad de vida es muy alta y te das cuenta cuando viajas fuera. Cuando vas a EEUU y conoces a un grupo de españoles ya no hay diferencias: catalanes, madrileños, vascos, somos todos amigos. En ese exilio, expats los llaman ahora, vaya inmigrante, existe una conexión hacia todas esas cosas que echas de menos de tu lugar de origen. Me parece bonito y ojalá lo pudiéramos traer a nuestro propio país. Ojalá esa homogeneidad de las diferencias cuando estamos fuera pudiéramos traerla aquí. Discutimos mucho los españoles, estamos viviendo una época muy polarizada.
- A mucha gente le pasa que en un tren en Varsovia oyen hablar español y sueltan un "españoles" así despectivo.
Yo todo lo contrario. Cuando oigo a alguien hablar español me acerco y me presento. Qué lujo poder encontrarte a alguien de tu país estando en un lugar remoto. No lo veo como algo malo.
- ¿Cuál es tu próximo destino?
España. Llevo tres años sin pasar por casa. Sacar un proyecto como el libro estando en movimiento ha sido complejo y tengo ganas de bajar el ritmo y de disfrutar de la promoción. Tendría que estar planeando un viaje a Afganistán para abril que he tenido que cancelar por la situación actual de esa región y aprovechando que tenía que cancelarlo he decidido disfrutar con calma de la promoción del libro. Son dos años de trabajo que tengo ganas de gozarme. Quiero hacer entrevistas, firmas y quiero hacerlo con el cuerpo entero no con un pie aquí y otro allí.
