Carla, médica de rayos en Son Espases: "En verano se disparan los TAC de cráneo y el servicio acaba colapsado"
"A mí me han tocado turnos en los que he tenido que aguantarme las ganas de ir al baño durante horas".

El turismo en Baleares no solo llena hoteles y carreteras. También llega, de forma silenciosa pero constante, a los hospitales. Cada verano, la presión asistencial se multiplica en los centros sanitarios de las islas, que deben atender no solo a la población residente, sino a millones de visitantes.
Y, en servicios clave como radiología, ese impacto se traduce en más pruebas, más urgencias y menos margen de maniobra, lo que implica directamente unas peores condiciones laborales para los profesionales sanitarios y una atención de menor calidad para los pacientes.
Carla, médica de radiodiagnóstico en el hospital Son Espases de Mallorca, lo vive desde dentro. Y lo resume sin rodeos: "En verano el volumen de trabajo se dispara y hay días en los que el servicio está completamente desbordado".
Más pacientes, más pruebas… y menos tiempo
Durante los meses de temporada alta, la actividad en radiología cambia por completo. "Hay un aumento masivo de pruebas urgentes, especialmente de TAC", explica. "Sobre todo se hacen muchísimos más TAC de cráneo. En verano se disparan los TAC de cráneo y el servicio acaba colapsado".
La causa, según detalla, está directamente relacionada con el perfil del paciente en verano. "Hay más caídas, más accidentes, más golpes… Es normal con tanta gente, pero eso repercute directamente en nosotros y en el servicio", apunta.
El problema no es solo la cantidad, sino la acumulación. Cada una de estas pruebas requiere tiempo, recursos y personal. Y cuando el volumen crece de forma repentina, el sistema empieza a tensionarse. "No es que venga un pico puntual, es que durante semanas el ritmo es muy alto", explica Carla. Esto provoca que los tiempos de espera aumenten, incluso en pruebas urgentes. "Intentamos priorizar siempre, pero llega un momento en que todo es urgente", reconoce.
El turismo también entra por urgencias
Uno de los grandes retos, según Carla, es que la infraestructura sanitaria no está dimensionada para el aumento de la población que se produce en verano. "La isla tiene unos recursos pensados para los residentes, pero es que en verano esta población se multiplica", censura.
El resultado es un sistema que funciona al límite durante varios meses al año. "De repente tienes que atender al doble o al triple de gente con los mismos medios", resume.
Y, aunque muchas veces se asocia el turismo solo con las infraestructuras o servicios más enfocados al ocio, su impacto sanitario también es evidente en los hospitales. "Nos llegan muchos pacientes extranjeros en temporada alta, sobre todo por accidentes o situaciones agudas", cuenta la médica.
En radiología, esto se traduce en una mayor demanda de pruebas diagnósticas inmediatas. "Un golpe en la cabeza en la piscina, una caída de borrachera, un accidente de tráfico… todo eso acaba en un TAC", explica.
Profesionales al límite
En ese contexto, la presión sobre los profesionales también se intensifica. "Trabajas más rápido, con más carga… y eso pasa factura. Y lo que tenemos que entender como sociedad es que la sobrecarga no solo nos afecta a los profesionales, sino también al funcionamiento del servicio".
"Hay días que terminas agotada, porque no paras ni un minuto en todo el turno", reconoce Carla, quien critica con dureza estas condiciones de trabajo: "A mí me han tocado turnos en los que he tenido que aguantarme las ganas de ir al baño durante horas. No es normal tener que trabajar así".
Además, según ha expuesto, a esta asfixiante situación se le suma la dificultad para reforzar plantillas en verano. "Además no es fácil cubrir la falta de personal, y eso hace que los que estamos tengamos que asumir más carga. Hay servicios en los que son dos personas cuando deberían de ser cinco", censura.
Un problema que se repite cada año
Asimismo, Carla ha insistido en que lejos de ser algo puntual, se trata de un problema estructural. "Todos los veranos pasa lo mismo, y cada vez con más intensidad", afirma.
Así, mientras las cifras de visitantes baten récords año tras año, hay realidades que se quedan fuera del foco. "La gente piensa en las playas llenas o en el tráfico, pero no en lo que pasa dentro de un hospital", reflexiona Carla.
"Lo peor es que ya sabemos que va a pasar y aún así no hay ninguna medida; aun así el sistema llega muy justo, por no decir que no llega", apunta, haciendo hincapié en la falta de previsión y planificación de las autoridades, quienes "miran para otro lado mientras nosotros nos ahogamos".
"El turismo es importante, pero..."
"La sensación es que en la pandemia todo el mundo nos aplaudía, pero ahora llevamos meses y meses saliendo a la calle, diciendo que no podemos más, y nadie nos escucha", lamenta.
Y es que el aumento del turismo, unido a la falta de ampliación de recursos, genera un desequilibrio difícil de sostener. "Sí, todos aquí sabemos que el turismo es importante, pero es que no se trata solo de atender a más gente, sino de poder hacerlo bien sin que el sistema se resienta", concluye.
