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Gabino Sánchez, activista: "A Lamine le siguen todo tipo de ideologías y él se posiciona. Es una esperanza para los más jóvenes"

Gabino Sánchez, activista: "A Lamine le siguen todo tipo de ideologías y él se posiciona. Es una esperanza para los más jóvenes"

Entrevista al escritor de 'Hogar Fútbol', una historia de exilios y persecuciones de deportistas que encontraron en el fútbol tanto una salvación como un castigo.

Gabino Sánchez Llamazares, autor de Hogar Fútbo..
Gabino Sánchez Llamazares, autor de Hogar Fútbo..Imagen cedida por GABINO SÁNCHEZ.

Hogar Fútbol, del escritor y activista Gabino Sánchez Llamazares (Badajoz, 1981) se adentra en la cara menos visible del deporte rey, la que conecta el balón con los conflictos políticos, las guerras, los exilios y las distintas formas de discriminación que han marcado el siglo XX y lo que llevamos del XXI. 

Le gusta recordar que no se trata de un libro de opinión ni un ensayo, sino de una obra que recorre la vida de futbolistas y entrenadores marcada por la violencia de su tiempo y la necesidad de encontrar un lugar al que llamar hogar. Estas historias recorren desde la Primera Guerra Mundial hasta dictaduras como el franquismo o el régimen nazi, alcanzando los relatos más recientes como el de los hermanos Iñaki y Nico Williams.

Entre las 15 historias se cuenta la vida de figuras como el entrenador inglés Fred Pentland, internado en un campo de detención; Árpád Weisz, entrenador húngaro que fue asesinado en Auschwitz; Ricardo Zamora, atrapado entre los dos bandos de la Guerra Civil o la de Luka Modric, cuya infancia estuvo marcada por la guerra de los Balcanes.

Para Sánchez, el fútbol ha sido para unos casos "la salvación" y para otros "un castigo", y cualquiera de estas historias se podría haber contado en otros deportes u otras artes, pero en este caso es el fútbol el que aparece como un espacio donde hay conflictos, pero también donde surgen formas de resistencia ante regímenes y prejuicios.

El fútbol y la sociedad han cambiado, tal y como reconoce en una entrevista a El HuffPost, pero no quiere decir que no deje de haber casos de racismo. El último y más mediático ha sido el del futbolista brasileño del Real Madrid, Vinicius Junior, en el que se ha condenado por primera vez en la historia de este deporte a un aficionado por un comentario racista—en este caso, tres—, o el caso de Nico Williams y Lamine Yamal durante la Eurocopa de 2024.

- ¿Qué te motivó a contar estas 15 historias?

Me gusta el fútbol, pero sobre todo me interesan los derechos humanos. Mi prioridad era hablar de los derechos humanos. Vi que este contexto encajaba bastante bien porque veía en los últimos años en los estadios actitudes racistas, xenófobas, homófobas y de todo tipo de violencia. Fuera del deporte también vemos que hay discriminación, que hay odio e injusticia. Como aficionado al fútbol, había pensado que había personas que mostraban este tipo de actitudes, pero a la vez tenían ídolos que habían sufrido la misma injusticia. A mí me chocaba. A través del libro quise reflejar la injusticia que habían sufrido tantas personas porque ellos son personas antes que futbolistas.

- El libro se abre con una cita de Naguib Mahfuz sobre el hogar. En estas historias, ¿en qué momentos concretos dirías que el fútbol sustituye al hogar perdido?

No buscaba tanto que el fútbol fuera un hogar. Nuestro hogar es ese sitio donde nos sentimos cómodos, donde siempre queremos volver. El fútbol ha sido el destino de estas personas, ha sido la salvación y para otros un castigo. Cualquiera de estas historias se puede haber hecho con otros deportes o con otras artes, pero creo que el fútbol tiene un contexto mayor.

- En el caso de Árpád Weisz, el fútbol para él desaparece por completo cuando llegan las leyes raciales. ¿Qué te parecía importante mostrar sobre ese tema?

Es la historia que más me conmueve. Es un ejemplo muy claro de lo que es el libro, de una persona que sin tener ninguna significación política, sin llegar a practicar ninguna religión. El drama que sufrió en Italia con las leyes raciales nos puede sonar en propuestas que se hacen en la actualidad. Le impidió trabajar, salir. Le van haciendo un embudo hasta que tiene que irse y buscar ese hogar en otra parte.

- Con Zamora se menciona la utilización propagandística de su supuesta muerte. ¿Qué le interesaba mostrar sobre el uso simbólico del futbolista?

Explica muy bien lo que es el libro. Fue una persona con sus ideas, no es malo expresarlas,este hombre primero fue usado a favor de la Segunda República, después encarcelado por la Segunda República, encarcelado por el franquismo y terminó siendo condecorado por el franquismo. En el libro todos son víctimas y él es un ejemplo significativo porque es víctima de los dos bandos. Un ejemplo de que muchas veces las personas sufren una injusticia pero cuando nos interesa los ven a su favor. Es como el racismo a los jugadores negros. A los que insultan son a los del equipo contrario, nunca a los de su equipo. Viene a ser hipócrita.

- Como Lamine Yamal y Nico Williams. Antes de la última Eurocopa sufrieron casos de racismo y tras ganarla, son los más queridos. ¿Qué opinión te merece?

Hubo una campaña de insultos, bulos y racismo hacia ellos antes de empezar, acusándoles de que España ya no es lo que era, de que el equipo no representaba los valores, etc, etc. Cuando voy a centros educativos siempre les digo que ellos dos son españoles, han nacido en España y son españoles. No es una opinión, es un hecho. En cambio, en esa misma selección había dos jugadores franceses. Incluso Joselu, que siendo español había nacido en Alemania de forma circunstancial. De los cinco casos en los que se podían generar comentarios, de los que estoy en contra, todo se redujo al ataque de estos dos, que eran españoles. Casualidad o no, eran los únicos dos jugadores negros. Eso es racismo.

De los cinco casos, los ataques se redujeron a Lamine y Nico, los únicos jugadores negros. Eso es racismo
Gabino Sánchez, escritor y activista

- El caso más mediático actual ha sido el de Vinicius. ¿Es España un país racista?

Para mí no es un país racista. En España hay racistas, por supuesto. ¿Que hay más racistas de lo que nos gustaría? Seguramente, pero no creo que sea un país racista en general. En un estadio hay 30.000 personas, si hay 29.000 en silencio y 1.000 gritando, se les va a escuchar más. Sí que es verdad que en los últimos años las conductas racistas han crecido. Han salido de la cueva, parece que ahora no está tan mal visto. Soy optimista y la mayoría no somos racistas, condenamos estos hechos e incluso la ley avanza en ese sentido. Con Vinicius por primera vez en la historia de España se condenaba a un seguidor por un comentario racista.

- Hablemos del caso de Justin Fashanu. ¿Ha cambiado el fútbol en su relación con la diversidad?

Yo creo que sigue igual. Fashanu aparece en el libro como el único caso de un jugador, de una de las cinco grandes ligas, que ha declarado ser gay siendo jugador en activo. Han pasado 34 años y sigue siendo el único. Es un ejemplo y es importante contarlo en el libro, aunque su final fue trágico. 

Escuché en una entrevista en El Larguero de la SER a Héctor Bellerín una frase que me gustó mucho. Él decía que no tenía que ser abanderado del movimiento homosexual entre los futbolistas porque no pertenecía a ese colectivo, que otras personas debían ser las que tiraran del carro. Él lo dijo de forma positiva. Él le dijo a un periodista: ¿quieren un documental sobre la homosexualidad en el fútbol? Pregunta a los 400 de primera división a ver quién te contesta. El periodista le dijo que no va a contestar nadie. Y le dijo él: ahí tienes tu reportaje.

El fútbol femenino es un ejemplo en ese sentido. Se expresa la orientación sexual sin ningún tipo de problema. En el masculino no ha ido a peor porque se respeta más al colectivo, pero a nivel futbolístico no hay nuevos casos y es sorprendente. Solo por estadística debería haber.

- En el caso de Carlos Caszely, decide no ser neutral frente a una dictadura. ¿Qué lugar cree que tienen hoy los gestos políticos de los deportistas? Véase Lamine Yamal ondeando la bandera de Palestina.

Es muy importante. El gesto de Lamine me gustó. No me han gustado las de Hansi Flick, porque al final dice que puede hacer lo que quiere, pero comenta que no le gusta. Está en su derecho tanto a ondear la bandera como a estar en silencio. Es muy importante esto porque nosotros los ciudadanos nos posicionamos y tenemos poco que ganar y perder. Pero cuando un futbolista, un cantante o actor se posiciona, probablemente gane simpatía, pero también tiene que perder porque los futbolistas son empresas. A Lamine lo siguen de todo tipo de ideologías, religiones… Pero él se posiciona. Es una esperanza para los más jóvenes. Pero también pagan un peaje.

- Ahora viene el Mundial en un contexto en el que, de momento, EEUU e Israel están en guerra con Irán. Y aun así quieren participar en el mundial.

Es importante que Irán pueda jugar el Mundial. En este caso no han sido los agresores. No significa que el régimen y la política iraníes sean perfectos y que no haya que criticarlos porque saltan derechos humanos, como otros países como Arabia Saudí. Vivimos en tiempos donde el dinero manda. Los deportistas iraníes deben competir, se lo han ganado en el campo y esperemos que el Mundial transcurra con normalidad. Sueño con un hermanamiento entre aficionados iraníes y americanos y que los políticos se den cuenta de que las guerras muchas veces no son del pueblo, sino de los políticos de turno.

- De estos torneos se excluye a Rusia y no a Israel, que no llega al Mundial por lo deportivo.

Lógica no tiene ninguna. No habrá nadie en el mundo capaz de explicar la diferencia de trato desde un punto de vista lógico Entiendo que los rusos son vistos como una potencia enemiga. Ya sabemos que Israel que va de la mano de EEUU. No soy un experto en geopolítica asiática, pero escuchando la radio y leyendo los periódicos, lo que cuentan es que Israel no se hubiese metido en una guerra con el Líbano, con Siria o Irán sin el apoyo de EEUU. Como aficionado, no me gusta que vayan compitiendo en cualquier lado sin ningún tipo de sanción. Pero muchas veces sufren el boicot o el desprecio del contrincante y eso es casi peor.

- Esta última pregunta la dejo siempre para el final, se hace mucho en el día a día pero pocas veces con interés real. ¿Cómo estás?

Eso está muy bien. Estoy muy bien. Hace dos años llevé a una chica a una charla con mis alumnos y recuerdo que dijo que hay tres preguntas que hacen que las personas se sientan muy bien: una era cómo estás, otra cómo te llamas y otra si necesitas algo. Agradezco esta pregunta porque la charla iba en ese sentido. 

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Redactor de Virales de El HuffPost. Graduado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, trabajó en el Diario AS como redactor en la sección de fútbol y narrando partidos nacionales e internacionales en la web. Deporte, cine y superhéroes son sus grandes amores.

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