Guillermo de Ockham, filósofo: "Nada puede ser conocido por una vía natural en sí mismo si no es conocido intuitivamente"
Afirmaba que el conocimiento no nace de especulaciones abstractas sobre "esencias ocultas", sino del contacto directo y singular con la realidad.
Francis Bacon decía que el conocimiento es poder. Pero, ¿de dónde nace el conocimiento? Para el influyente fraile franciscano y filósofo inglés, Guillermo de Ockham (1285-1347), no nace de especulaciones abstractas sobre "esencias" ocultas, sino del mismísimo contacto directo y singular con la realidad.
Antes de que Ockham llegara, muchos filósofos, especialmente los seguidores fieles de Platón o Santo Tomás, creían que la naturaleza humana o la "esencia" de las cosas se podían conocer mediante la razón pura. Se pensaba que había un puente lógico entre lo que vemos y la realidad oculta de las cosas.
El inglés pone fin a las esencias metafísicas: si no lo has percibido por los sentidos (es decir, la vía natural), no puedes conocerlo en sí mismo. Solo conocemos individuos concretos, no categorías universales. Quema ese puente:
- No existen las "sustancias" invisibles: si no puedes tener una noticia directa (intuición) de algo, no puedes afirmar que lo conoces.
- El conocimiento de presencia: esta intuición es el acto por el cual el intelecto conoce que una cosa es y está presente. Si intentas conocer algo "en sí mismo" sin esa presencia, solo estás manipulando conceptos vacíos.
¿Cómo se conoce? Ockham lo explica
Según Ockham, hay dos formas de conocer:
- Conocimiento INTUITIVO: Se refiere a la experiencia directa de la existencia de una cosa, como el color de una flor ("veo que esta rosa es roja"). Es lo ÚNICO que nos garantiza que algo realmente existe.
- Conocimiento ABSTRACTIVO: Cuando pensamos en el concepto de la rosa sin que la rosa esté delante. Este conocimiento no nos dice si el objeto existe en ese momento o no.
La primacía de lo singular
Ockham fue el más destacado defensor del nominalismo. Decía que los conceptos universales, como puede ser la propia humanidad, no tienen una existencia real fuera de la mente, sino que solo existen individuos particulares y los universales son meros nombres o representaciones mentales.
- No existe "la humanidad", existen Pedro, Juan y María.
- Si no conoces intuitivamente a Pedro, no conoces nada real.
- El conocimiento mediante la razón y los sentidos se detiene donde termina la experiencia. Lo que queda fuera (los universales) son solo signos lingüísticos que usamos para agrupar cosas similares, pero no tienen realidad propia.
La navaja de Ockham
A muchos les sonará la "navaja de Ockham", que también se conoce como el principio de parsimonia. Era un método lógico del filósofo inglés que establece que, en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable.
La "navaja" simboliza la acción de eliminar las suposiciones innecesarias y los entes superfluos de una teoría para quedarse en lo esencial. Se utiliza como guía para desarrollar modelos teóricos, pues si dos teorías explican el mismo fenómeno y con la misma precisión, los científicos prefieren la que requiere menos supuestos.
Sin embargo, hay que tener en cuenta varias puntos:
- No es una ley absoluta: la explicación más simple no siempre es la verdadera, pues la realidad a veces es compleja.
- Condición de igualdad: esta teoría solo se aplica si las dos hipótesis explican lo mismo con la misma eficacia.
- La economía del pensamiento: el objetivo de esto es evitar el error al reducir los puntos donde una teoría podría fallar al ser muy compleja.